El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA

domingo, 26 de marzo de 2017

La rivalidad taurina entre San Clemente y El Provencio en 1566

El Provencio tenía fama de tradición taurina. Los toros era una de las pocas alegrías que los Calatayud permitían a sus vasallos. Para el dieciséis de agosto de 1566, día de San Roque, se celebró en la plaza de la villa uno de esos eventos de la Fiesta Nacional. Por aquel entonces los toros no se mataban, se corrían. Alancear o rejonear los toros era cosa de los caballeros, en todo caso. Los plebeyos o eran simples comparsas, con sus florituras, de los señores o simplemente participaban del espectáculo corriendo las reses.

Ahora bien, no faltaban espontáneos que se lanzaban al ruedo con la espada en la mano, dispuestos a herir o matar a los toros. El atrevimiento de estos muletillas llevó a cierta regulación de los espectáculos, prohibiéndose llevar armas. Quizás la finalidad de tal medida era, más que defender a la fiera, evitar los altercados que con motivo de la fiesta se desencadenaban o simplemente evitar perjuicios económicos a los dueños de las reses.

Aquel día de San Roque de 1566 se pregonó en El Provencio la prohibición de portar armas durante las corridas de toros y de herir a las animales. Poco caso hizo un sanclementino llamado Alonso de Olivares, que lanzándose a la arena y espada en mano la emprendió a cuchilladas con el toro, o al menos eso decían los provencianos
que ayer día de San Rroque que se contaron diez y seis deste presente mes queriendo correr unos toros en la plaça desta villa el señor alcalde mayor mandóse pregonar que ninguna persona truxese espada ni diese con ella al toro y auiéndose corrido el toro el dicho Alonso de Olivares, veçino de San Clemente, dio espaldaraços al toro
El intento del alcalde mayor y alguacil mayor de El Provencio de que Alonso de Olivares les entregara la espada consiguió poner paz en un primer momento, pero una nueva disputa entre dos mozos provencianos acabó en trifulca, en la que los sanclementinos hicieron piña contra los provencianos y su justicia. Un envalentonado Alonso de Olivares, con la complicidad de Juan del Campillo y otros deudos sanclementinos, Pedro López de Olivares y Juan de Olivares, así como el resto de vecinos sanclementinos presentes, respondieron enfrentándose al alcalde mayor, licenciado Agüero, y al alguacil mayor, Pedro de la Matilla, dejando malherido al primero, que salvó la vida gracias a la reacción airada de los provencianos, que pusieron en fuga a los agresores. Ya antes habían dejado malherido de muerte a un provenciano, llamado Pedro Girón, que, auxiliando al alcalde mayor, se había interpuesto en la pelea; le seguirían otros heridos. Así nos narraba los hechos un vecino de El Provencio, llamado Cristóbal Marín
que se contaron diez y seis días deste presente mes estando este testigo en la plaça desta villa corriendo unos toros en la dicha plaça dixo Françisco Rramos, veçino desta villa, en presençia de Hernán López, padre de Françisco López, mesonero, que juraba a Dios que si por allí paresçía Françisco López su hijo que le había de segar las piernas y el dicho Hernán López dixo que no haría y entonçes Françisco López, hijo del dicho Hernán López llegó allí con su espada y su capa cobixada y en llegando quedóse junto al dicho Françisco Rramos, el dicho Françisco Rramos desenbaynó su espada y se fue haçia él y le tiró de cuchilladas y entonçes se allegó allí mucha gente, entre los quales venían el dicho Alonso de Olibares y otro primo suyo y dixeron qué es esto y entonçes allegó allí Pedro de la Matilla, alguaçil mayor, y Alonso Hernández de Alcaraz y el dicho Pedro Xirón que iban con el dicho alguaçil y el dicho alguaçil echó mano del espada al dicho Alonso de Olibares y el no se la quería dar, antes dixo que metía paz y llegó el dicho Alonso Hernández y dixo dádsela que se la aveys de dar que es justiçia y estaba a la saçón allí Martín López de Barchín, rregidor desta villa, y dixo que no se la diese porque no reñía con nadie y entonçes toda la gente se fue allegando haçia dentro de la plaça con las espadas desenbaynadas a enpedrándose y no sabe quién, entonçes a cabo de un poco vido este testigo como el alcalde mayor fue a la dicha quistión y de que salió della salió herido en una mano y tenía cortado el quero y carne y le salía sangre y asimysmo este testigo vido al dicho Pedro Xirón con una enpedrada en la cabeça que le corría sangre por la cara 
Así lo que había comenzado como un disputa interna entre el hijo del mesonero de El Provencio y otro vecino había acabado en disputa con los forasteros sanclementinos. Es más, parece que los sanclementinos intentaron poner paz en una trifulca que iniciada por las bravuconadas de Francisco López y Francisco Ramos, peleados por quien se ponía el primero delante del toro, acabó en pelea entre provencianos.
no os me pongáis delante que haré un desatino y el dicho Françisco López dixo pues que os he hecho para que hagáis desatino y el dicho Francisco Rramos se lo tornó a deçir otra vez y el dicho Françisco López le dixo dexaldo Françisco Rramos que algún día nos veremos yo y vos punyéndose el dedo en la nariz a manera de amenaza y entonçes el dicho Françisco Rramos le tiró un golpe al dicho Françisco López con su espada
Sin duda, la actitud de ambos mozos debió ser respuesta a Alonso de Olivares, en clara demostración que la valentía se demostraba a pecho descubierto y no a estocadas con el animal, pero su desafío acabó a cuchilladas entre ellos y en acicate para una pelea general, donde salieron a relucir las viejas rivalidades entre provencianos y sanclementinos. La intromisión de los sanclementinos en la pelea hizo intervenir al alguacil mayor y al alcalde mayor. Es de suponer que ambos se habían mantenido al margen, pues mientras la pelea era entre provencianos, vasallos del señor Calatayud, evitaron verse implicados en un asunto doméstico más propio de las fiestas, pero sí actuaron cuando intervinieron sanclementinos. Acusados injustamente de iniciar los altercados (o simplemente intento por la justicia de desarmarlos para evitar conflictos), hubo una reacción solidaria contra las autoridades de todos los sanclementinos presentes, que debían ser muchos, pero no tantos como para resistir la reacción airada de los provencianos, los cuales animados por la acción de la justicia y encabezados por Pedro Girón auxiliaron al alcalde mayor y pusieron en fuga a sus vecinos. Aunque las víctimas de los altercados, además del infortunado Alonso de Olivares, fueron el alcalde mayor Agüero y el provenciano Pedro Girón, con los que los Olivares se ensañaron, pudiendo salvar la vida por la acción de un criado del gobernador del Marquesado que se hallaba presente. De este modo, Alonso Olivares pagó los platos rotos de una pelea que le era ajena. De hecho, la justicia provenciana le acusó, no de ser el autor de las heridas inferidas al alcalde mayor en la pelea, en la que junto a su hermano y primos participó de lleno, sino de saltarse las prohibiciones taurinas de llevar espada y usarla durante la corrida. Su actitud de matar al toro, origen de todas las disputas, parece haber calentado la sangre de cuantos mozos participaban en las fiestas. La justicia tardó dos días en actuar, ordenando la detención de todos los implicados en los altercados. Después de una información de testigos que concluyó ordenando la cárcel de los Olivares y otros implicados en la pelea, varios mozos de San Clemente (Alonso de Olivares, Juan Campillo y Ginés de Llanos) llevaron el asunto al Consejo Real.

Es destacable la reacción violenta de los sanclementinos contra el alcalde mayor. Quizás porque fue parcial en la pelea y posible causante de las cuchilladas recibidas por Alonso Olivares. Del ensañamiento de la pelea y sus secuelas dio testimonio un viejo conocido nuestro, Juan de Mérida, cirujano de la villa de San Clemente. El alcalde mayor Agüero perdió un dedo de la mano; Alonso de Olivares, con una herida muy grave e irremediable por una cuchillada en la cabeza; su primo Pedro López de Olivares, herido en el brazo; Sebastián Barchín, hijo de un regidor provenciano, herido en la cabeza; Pedro Girón, con una herida, consecuencia de una pedrada, y un espadazo en la cabeza, veía peligrar su vida.

Herreruelo
Alonso de Olivares era un mozo alto y recio. Su indumentaria para la ocasión ya anunciaba los inicios del arte de cúchares. A pesar de las prohibiciones, los mozos acudían con sus espadas a correr los toros y con la clara intención de matarlos para desgracia de sus propietarios, que confiaban en utilizarlos en otros festejos. Además de correr los toros, los mozos se iniciaban ya en el arte de la capea. Para atraer al toro usaban la capa de su propia vestimenta; dicha capa se llamaba en la época herreruelo, tenía un origen militar, de forma semicircular, solía llegar hasta la cintura o como mucho hasta las rodillas, sin capilla (es decir, capucha) y con un cuello estrecho que ribeteaba el borde superior. El herreruelo de Alonso Olivares poco tenía que ver con el de la imagen, un herreruelo de seda y bordado con hilos de oro; su herreruelo era el llamado de perpignan, hecho de lana. Esta pieza de vestir, en un principio fue importada de Flandes, pero su fabricación se extendió a los talleres aragoneses y, en lo que a nosotros nos afecta, a los talleres de Cuenca. Iba vestido de mezcla, un tipo de tejido hecho de diferentes calidades y colores, cual si fuera traje de luces. Sabemos que a inicios del quinientos los toros se corrían en El Provencio por las diferentes calles del pueblo, ahora, medio siglo después, la fiesta se celebra en la plaza del pueblo, que, creemos, se cerraba con carros (tenemos el testimonio de que el alcalde mayor presenciaba la corrida subido a un carro y de otros carros que cerraban el coso hacia las puertas de Francisco Castillo). Aunque los espectadores ocupaban cualquier sitio disponible, así Catalina Bonilla veía los toros desde el tejado de un vecino. El evento atrajo a numerosos vecinos de otros pueblos; tenemos noticias de forasteros de Santa María del Campo, Villarrobledo, Las Pedroñeras, La Roda o San Clemente. Los toros eran comprados en otros pueblos manchegos, como Socuéllamos, o en la actual provincia de Madrid. El dueño de los toros en esta ocasión era un tal Pedro de Villena. Tenemos un testimonio somero del festejo por voz del provenciano Juan López Carnicero.
estando este testigo en la plaza pública desta villa corriendo unos toros que la villa tenía para el dicho día (un viernes día de San Roque) abía mucha gente ansí desta villa como de la villa de San Clemente y de otras partes y andando corriendo un toro, un mançebo que se diçen que se llama fulano de Olibares, vestido de mezcla y un herreruelo de Perpinán, quiso esperar el toro y así como llegó allí el toro se volvió de ancas y el dicho Olibares echó mano a su espada y con bayna y con todo e dio un golpe al dicho toro, apartándole Pero de Villena que era señor de los dichos toros enpeçó a querellarse diçiendo justiçia, justiçia que me an herido el toro
Alonso de Olivares esperó al toro, junto a Ginés de Llanos y la atenta mirada de un pedroñero llamado Julián García. Cuando el toro salió de los toriles dio dos vueltas a la plaza. No parece que Alonso de Olivares tuviera intención de matar al toro, sino llamar su atención por haberse colocado de espaldas, dándole un golpe en el lomo. Tampoco ofreció mucha resistencia al alguacil Matilla, cuando le quiso quitar la espada, recibiendola en depósito Juan del Campillo, que actúo como mozo de espadas. Quizás el destino de este joven y valiente sanclementino era morir en la arena y así fue. Pero no de una cornada sino de una cuchillada de un provenciano que le provocó la muerte unos días después, un dos de septiembre.

Anexo: La visión de los hechos, según el procurador de El Provencio (13 de septiembre de 1566, Alonso Olivares ya había muerto).

Sebastián López en nonbre del liçençiado Agüero, alcalde mayor de la villa del Provencio, y de Pedro de Matilla, alguaçil mayor della, me querello ante vra. al. criminalmente de Pero López de Olibares y Juan de Olibares y Juan del Canpillo y de los demás que por la informaçión paresçieran culpados... y es ansí que el día de San Rroque que pasó que se contaron diez y seis días del mes de agosto en la dicha villa del Provençio corriendo unos toros en la plaça pública de la dicha villa aviendo mandado pregonar que ninguna persona truxese armas ni con ellas hiriesen los toros so çierta pena, Alonso de Olibares, veçino de San Clemente, corriéndose uno de los dichos toros en menospreçio del dicho pregón dio a uno dellos despaldaraços y por ello el señor de los dichos toros se quexo al alcalde mayor diçiendo que le herían sus toros y por ello el dicho Pedro de la Matilla, alguaçil mayor, fue para le quitar la espada al dicho Alonso de Oliuares, el qual no se la quiso dar, antes con grande alboroto y escándalo se la resistieron e visto por el dicho alcalde mayor fue donde estaua el dicho Alonso de Oliuares le quitó la espada y lo entregó a Juan del Canpillo para que lo lleuase a la cárçel, el qual no solamente lo lleuó, antes porque le auían quitado la espada le dio la suya propia, con la qual el dicho Alonso de Oliuares sin açer caso ni propósito para ello sobre acuerdo y caso pensado echó mano a la dicha espada para tener ocasión de se bengar de los dichos alcalde mayor y alguaçil mayor y ansí aconpañado de los dichos Pero López de Oliuares y Juan de Oliuares y Juan del Canpillo y otros muchos veçinos de San Clemente se hiçieron a una banda, para que allí acudiesen los dichos alcalde mayor y alguaçil mayor, los quales vistas las dichas espadas desenbaynadas que tenían, el dicho alguaçil mayor llegó al dicho Alonso de Oliuares y le pidió la espada, el qual no solo no se la quiso dar con el fauor y ayuda de los dichos consortes, pero él y los demás començaron a tirar muchas cuchilladas, a lo qual acudió el dicho alcalde mayor con su bara alta de justiçia en la mano diçiendo fabor a la justiçia y deteneos y otras palabras para que se sosegasen y diesen las armas, los quales no solo no lo hiçieron, pero se bolvieron contra el dicho alcalde mayor y le arroxaron muchas cuchilladas de las quales le... en la mano derecha y le cortaron el cuero y carne y le salió mucha sangre de que a quedado manco del dicho dedo y lo derriuaron en el suelo, tirándole muchos golpes y cuchilladas para le matar como de hecho lo hiçieron si no fuera por la gente que acudió y luego todos los susodichos se fueron y huieron a la villa de San Clemente con los otros muchos que para ello le dieron favor y ayuda, donde están y no an podido ser presos, en lo qual los susodichos cometieron graues y atroçes delitos dignos de graues pugniçión y castigo


AGS. CONSEJO REAL DE CASTILLA. 292, 3. El licenciado Agüero, alcalde mayor de la villa de Provencio (Cuenca), y Pedro de la Matilla, alguacil mayor de ella, contra Alonso de Olivares, vecino de San Clemente, y otros, porque el día de San Roque sacaron espadas e hicieron daño a los toros que se corrían y luego resistieron a la autoridad. 1566

domingo, 19 de marzo de 2017

La guerra de 1484 entre El Peral y Villanueva de la Jara

Las villas eximidas de Alarcón y reducidas a la Corona lucharon contra el Marqués de Villena por su libertad y consecución del derecho de villazgo. Pero en la mayoría de los casos, estas mismas villas derivaron hacia conflictos entre ellas por la fijación de sus términos. Llamativo es el caso de El Peral y Villanueva de la Jara, que apenas conseguida su libertad se enzarzaron en una auténtica guerra vecinal para defender sus términos.

Sería el año 1484, cuando las disputas entre los jareños y los peraleños se desataron de forma violenta y entre
las dichas villas ovo grandes dyferençias e questiones sobre los térmynos que cada una de la dichas villas dezían pertenesçerles sobre lo qual pelearon de una parte a otra e ovo muchos feridos e muertos entre los quales dis que fue muerto juan lopes de berdejo vesino de la villa del parral (quiere decir El Peral), el qual murió en pelea peleada (1)
Aparte de Juan López Berdejo, hubo otros muertos, cuyos nombres desconocemos. La violencia de los enfrentamientos, sin embargo, no fue castigada por la justicia del Marquesado de Villena, optando la Corona por otorgar un perdón general y evitar avivar los enfrentamientos. No hemos de olvidar que apenas hacía cuatro años que la guerra del Marquesado había terminado. Pero pasados tres años, los parientes de Juan López Berdejo resucitaron su caso y pidieron justicia ante el Consejo Real, solicitando el castigo de los autores de su muerte: Bartolomé de la Roda y Juan Pardo, vecinos de Villanueva de la Jara. Ambos fueron presos por el alcalde mayor Juan de Burgos. Las actuaciones del alcalde mayor no parece que fueran del agrado del Consejo Real, que consideraba el enfrentamiento entre ambos pueblos como peleada de conçejo a conçejo en el canpo, y dado el carácter colectivo y masivo de la lucha, de nuevo determinó la libertad de los culpables, que se podían acoger al perdón general dictado tres años antes, pues tal como se decía por seruiçio de dios perdonaron qualesquier culpa e cargo que touiesen en la dicha muerte.

Las disputa de ambas villas por los términos vino precedida en octubre de 1483 por la intervención del gobernador Pedro de Vaca para poner orden en otro tema no menos espinoso que el de los términos; nos referimos a las tierras comunales del antiguo suelo de Alarcón y que ahora eximidas las villas intentaban cerrar su aprovechamiento en beneficio propio. No creemos que la intervención del gobernador acabara con las penas y secuestro de ganados que una y otra villa imponían a los vecinos del otro pueblo para impedir el uso de los comunales (2). Especialmente problemático era la recogida de la grana, monopolio hasta hacía unos años del Marqués de Villena y cuya explotación intentaron arrogarse las villas, en tanto la Corona ordenaba su explotación y fiscalidad en beneficio propio. Seis meses antes el gobernador se había visto obligado a intervenir por el tema que desataría la pelea: el amojonamiento de los términos. Ya entonces los vecinos de El Peral, por boca de su procurador, avisaban del clima que se vivía entre las dos villas (3)
que se esperan entre ellos grandes quistiones e debates e contiendas que a nos supondría rrecresçer gran deserviçio e a las dichas villas e a los vesynos e moradores dellas grandes dapnos e costas 
Así el ambiente era lo suficientemente tenso como para que un año después las pasiones se dispararan y acabaran de forma cruenta.




(1) Archivo General de Simancas, RGS, Leg, 148711, 13.  Perdón a los vecinos de la villa de Villanueva de la Jara y del Peral que lucharon por los términos de ellas. 1487

(2) Archivo General de Simancas, RGS, Leg., 148310, 128. Pleito por bienes comunales entre Villanueva de la Jara y El Peral. 1483

(3) Archivo General de Simancas, RGS, Leg, 148003, 223. Comisión en las diferencias de términos entre El Peral y Villanueva de la Jara. 1483

Los molinos de la ribera del Júcar según el catastro de Ensenada

Villa de Alarcón (en la ribera del Júcar)


  • Molino llamado del Inchidero, inmediato a la población, con cuatro ruedas, dos de ellas pertenecientes a los propios de la villa de Alarcón y dos ruedas propiedad de Juan Villanueva, vecino de Alarcón. Muele 400 fanegas, ochenta para el molinero
  • Molino llamado de Vizcarra, a media legua de Alarcón, de tres piedras o ruedas, muelen la mitad del año; propiedad de Manuel Bermúdez y Salcedo. 180 fanegas para el molinero 36.
  • Molino de la Noguera, distante media legua de Alarcón, muele con cinco piedras, once meses al año. Propiedad del Marqués de Valera. 550 fanegas, 110 para el molinero.
  • Molino de la Losilla, distante tres leguas de Alarcón, con tres ruedas, muele tres meses al año. Propiedad del Marqués de Valera. 240 fanegas de trigo, 48 para el molinero.
  • Molino de los Nuevos, distante de Alarcón tres leguas. Muele con cuatro ruedas tres meses al año. Pertenece a los propios de la villa de Villanueva de la Jara. 400 fanegas de trigo, ochenta para el molinero.
  • Molino de Valdespinar, distante de Alarcón legua y media, con cuatro piedras que muele diez meses al año. 400 fanegas de trigo, ochenta para el molinero. Propiedad de don Diego Julián López de Haro, vecino de Ciudad Real, y a don Pedro de Buedo, vecino de Vara de Rey y otros vecinos de Alarcón, que tienen otro molino al otro lado de río Júcar, que muele con cuatro ruedas, ocho meses al año. 250 fanegas de trigo, al molinero 50
  • Molino del Picazo, distante dos leguas. Muele con tres ruedas la mitad del año. Perteneciente a los propios de Alarcón. Muele 250 fanegas de trigo, 36 para el molinero

San Clemente (en el río Rus)

  • Siete molinos en el río Rus, distantes una legua de San Clemente, con dos puestos de piedra. El molino de Rus, propiedad del Marqués de Valera; otro que llaman Blanco, propiedad de Juan Caballón presbítero; otro que llaman de la Talayuela, propio de Francisco Prieto Roldán; otro que llaman el Sedeño, propiedad de Miguel Sedeño, regidor; otro que llaman el Segundo, propio de Juan Muñoz Céspedes, vecino de Valladolid; otro que laman el Primero, inmediato a la villa, propio de la iglesia parroquial; otro que llaman de Cueto, propio de Ana María Rosillo, monja trinitaria. Todos ellos muelen entre 15 y 60 fanegas.
  • Molinos de viento contiguos a la villa de San Clemente. Uno de las monjas carmelitas descalzas, otro propio de don Pedro de Oma y otro más de Lorenza María Martínez, vecina de Villarrobledo
Sisante (en la ribera del Júcar)

Hay tres paradas de molinos
  • Una que incluye dos molinos con siete piedras; uno, los intitulados molinos Nuevos, propiedad de Bernarda González Pacheco, vecina de San Clemente
  • Otra intitulada el Batanejo, con cuatro piedras, perteneciente a don Diego Mesía Pacheco, señor de Minaya
  • Otro llamado del Concejo, con cinco piedras, propiedad de la villa de San Clemente
La Losa (en la ribera del Júcar)
  • Un molino a doce varas de la población, propiedad del señor de Valera, con cinco piedras
Villanueva de la Jara (en la ribera del Júcar)

  • Molino del Picazo, dista dos leguas de la villa, con cuatro piedras

Los pesos y las medidas en el Marquesado de Villena

La diversidad de pesos y medidas variaban según las comarcas y tierras. Tal diversidad era un obstáculo para los tratos entre las comunidades, especialmente en el comercio de dos productos: el trigo y el vino, 
es notorio quanta deshorden ay en los dichos nuestros rreynos por la diversydad e diferençias que ay entre unas tierras e otras de las medidas de pan e vino 

Media fanega
Sobre pesos y medidas ya el rey don Juan II promulgó ciertos capítulos insertos en una ley de 1435, que fue confirmada el año siguiente en las Cortes de Toledo. Otra ley, en este caso de Enrique II, sería promulgada por las Cortes también celebradas en Toledo el año de 1462. Dichas leyes fueron recopilada en una pragmática de nueve de enero de 1496, que, por la misma universalidad de la norma, venía a resolver las disputas existentes por la aplicación de dos patrones en los pesos y medidas: el de la ciudad de Ávila y el de la ciudad de Toledo. La medidas adoptadas para los granos fueron la media fanega y el medio celemín de Ávila y la adoptada para el vino, la cántara del Reino de Toledo
...enbiar a esas dichas çibdades e villas e logares que son cabeças de partido para que lo traygan e fagan traer a devido efecto a las quales mandamos que lleven e tomen la medida de la media hanega de pan e medio çelemín de la dicha çibdad de ávila e la medida de la cántara de vino de la dicha çibdad de toledo
Se obligaba primero a las cabezas de partido y, posteriormente, en un plazo de treinta días a disponer de patrones para la medidas al resto de lugares. En el caso del pan, entiéndase granos, los concejos debían disponer de medidas hechas de piedra o madera con chapas de hierro y para el vino hechas de cobre. Las medidas de los diferentes lugares debían ser iguales a las existentes en las cabezas de partido, dando fe de ello los escribanos con su sello.

Cántaras del museo de Cerámica de Chinchilla
Apenas habían pasado cinco años de la publicación de la pragmática, cuando Villanueva de la Jara se quejaba de ser la única villa del Marquesado que la aplicaba: el resto de villas seguían usando las medidas antiguas en perjuicio de los jareños que veían como los mercaderes dejaban de ir a su villa a comprar el trigo.
(el resto de villas del Marquesado) miden con las medidas que antes medían e a esta cabsa los mercaderes que solían venir a conprar pan a la dicha villa de villanueva no quieren venir por ser la dicha medida chica

El gobernador del Marquesado sería comisionado para intentar igualar las medidas a los patrones de la pragmática, que recogía fuertes penas por su incumplimiento que iban de los cinco mil maravedís a los veinte mil por la reincidencia del uso de medidas antiguas.

El desorden de la medidas continúo durante todo el siglo XVI. Las medidas unificadoras de Felipe II en 1563 y 1568 fijaron respectivamente la arroba como medida de peso para el aceite y la vara burgalesa para el comercio textil (San Clemente tuvo que cambiar su vara toledana de 906 mm. por la burgalesa de 836 mm.), pero en el ámbito del pan y el vino siguieron vigente las medidas de la pragmática de Tortosa de 1496. Tenemos constancia que en más de una ocasión, en 1552 o 1577, los sanclementinos fueron hasta Ávila para confrontar sus medidas con el patrón existente en el archivo de esta ciudad y obtener patrones iguales para la villa de la media fanega, celemín y cuartillo existentes en aquella ciudad, sellados por los fieles como signo de autenticidad.

Todavía en 1580, según documento conservado en el Archivo Histórico de San Clemente (1), las relaciones entre San Clemente y algunos lugares de la tierra de Alcaraz, como Lezuza, el Bonillo o Munera, se veían entorpecidas por el uso de patrones diferentes; ordenando Felipe II el sometimiento a las medidas oficiales
por quanto entre las leyes de nuestros Reynos ay una que dispone que en todos los pesos, que sean las libras yguales, de manera que ayan en cada libra 16 honzas, y esto sea en todas las mercaderías y carne y pescado y en todas las cosas que se vendiesen por libras: yten, que toda cosa que se vendiere por arrova, que aya en cada arrova 25 libras y no más ni menos: yten, que la medida del vino, ansí de arrobas como de cántaras y açunbres y quartillos, que sean la medida toledana: yten, que todo el pan se obiere de vender y conprar, que se venda y conpre por la medida de la ciudad de Avila, y esto así en la fanegas como en los celemines o cuartillos.
La diversidad en las medidas entre las tierras del Marquesado y las poblaciones de la tierra de Alcaraz afectaba especialmente al comercio de granos con la villa de Villarrobledo, que utilizaba una media fanega más pequeña que la existente en Ávila, obteniendo un pingüe beneficio en las ventas. De ello se quejara San Clemente en 1613 (2)
la villa de Villarrobledo tiene e usa e a usado de una media fanega con que se mide el trigo que es pequeña e falta e no corresponde con el patrón de Abila... porque se a visto y averiguado e liquidado que en treinta fanegas falta una, de lo que es notable daño a todo el Reino por ser la dicha villa donde su trato es la venta de trigo e particularmente a esta villa le resulta e a resultado notable daño, porque como circunvecina a acudido y les fuerza acudir a la dicha villa a lo comprar.


Archivo General de Simancas, RGS, Leg, 150107, 443 Sobrecarta de la ley de pesos y medidas. 1501

(1) TORRENTE PEREZ,  Diego: Documentos para la Historia de San Clemente. Tomo II, p. 40
(2) Instrucción del concejo de San Clemente al procurador Francisco Rodríguez de Tudela para representación ante el Consejo Real de 25 de mayo de 1613. AMSC. AYUNTAMIENTO. Leg. 30/77

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  • La cántara o arroba tenía 8 azumbres; la azumbre, 4 cuartillos; y el cuartillo, 4 copas. La arroba o cántara de vino contenía poco más de 16 litros, a diferencia de la de aceite que contenía, después de su fijación en 1563, doce litros y medio
  • La fanega contiene doce celemines y dos almudes. Su capacidad, según las comarcas, variaba en torno a los 55 litros y medio. También se entendía como medida de superficie, equivalente a alrededor de 6459 metros cuadrados

sábado, 18 de marzo de 2017

Vara de Rey: la justicia a fines del siglo XV

Cubo en Vara de Rey (http://www.varaderey.es)
Vara de Rey era desde 1445 lugar bajo la jurisdicción de la villa de San Clemente. La relación de subordinación nunca fue aceptada por el lugar de Vara de Rey. Como aldea, y siguiendo la tradición de las tierra y suelo de Alarcón, Vara de Rey contaba cierta autonomía para impartir justicia en causas menores (cuantía inferior a 60 maravedíes)  y relativas a los conflictos surgidos por la aplicación de las ordenanzas municipales; justicia que estaba a cargo de dos alcaldes pedáneos. Suplementariamente dos regidores administraban los bienes propios del concejo. Teóricamente en las causas criminales y civiles de mayor cuantía entendía la justicia de la villa de San Clemente, pero la realidad iba por otros derroteros. Es de creer que la resolución de los conflictos se hacían en el seno del lugar de Vara de Rey por su justicia, enfrentada a la de San Clemente.

Fe de lo anteriormente dicho es que las apelaciones a los agravios cometidos por la justicia de Vara de Rey, en causas que según fuero hubiera debido entender la justicia de San Clemente, eran resarcidos por la acción judicial del Marquesado de Villena. El caso que traemos a colación es testimonio de ello. Juan de Alcocer, vecino de Vara de Rey, se queja ante el Consejo Real, que los alcaldes pedáneos de Vara de Rey actúan parcialmente a favor de algunos de sus convecinos. El caso muestra el control de la vida municipal por un pequeño grupo de principales del pueblo que controla los cargos y justicia municipal, que procuran que las causas se sustancien a su favor. Aquí se denuncia el monopolio del poder a favor de los intereses privados de dos regidores: Gil Sánchez de Jávega y Gonzalo Yus Toledano.

¿Por qué razón se acude ante el Consejo Real? Posiblemente porque se temía de la actuación parcial de la justicia de San Clemente o quizás, con más razón, porque se esperaba el interés de la propia justicia real de saltarse la primera instancia de los alcaldes ordinarios de San Clemente. ¿Qué mejor forma de negarla que acudir al Consejo Real para que el gobernador del Marquesado de Villena, Ruy Gómez de Ayala, entendiera en el caso recibiendo una comisión sin término de plazo?

En cualquier caso, la expresión no se atreuen a faser justiçia nos delata el control del poder municipal de unos pocos vecinos de forma compulsoria. Por una reunión del concejo de Vala de Rey de 3 de octubre de 1493 sabemos que las reuniones del ayuntamiento tenían lugar en la iglesia y que estaba compuesto por dos alcaldes, dos regidores y un jurado, pero que asistían también varios hombres buenos (entre ellos Juan de Alcocer), que cercanos o en colisión con el presente poder concejil, sin duda estaban en situación de intentar acceder a dicho poder o en enfrentamiento con él por su marginación. En realidad, la configuración en 1494 del poder concejil permanecía inmutable del establecido por el marqués de Villena en 1445, que venía a respetar la tradición iniciada a comienzos del siglo XV: dos alcaldes pedáneos, dos regidores, un jurado y varios hombres buenos. La duda es si el jurado estaba asumiendo la funciones en defensa de los intereses del común del procurador síndico que se estableció por estas fechas en las villas del Marquesado y si los hombres buenos ya actuaban como los diputados del común que se establecerán poco después, en lo que era un reflejo de las tensiones en el seno de las comunidades locales. Nosotros creemos que sí.

Don Fernando e doña Ysabel, Ruy Gómez de Ayala, nuestro gobernador del marquesado de villena, salue e graçia sepades que juan de alcoçer veçino de vala de rrey ques juredición de la villa de san clemeynte nos fiso rrelaçión por su petiçión que ante Nos en el nuestro consejo presentó disyendo que él dio queja a los alcaldes de la dicha villa de gil sánchez de xavala e gº yus toledano vesinos e rregidores del dicho lugar de vala de rrey e que los dichos alcaldes han sido nigligentes e no le querían faser conplimiento de justiçia por ser las personas de quien el quexa  rregidores e personas de quien no se atreuen a faser justiçia


Archivo General de Simancas, RGS, Leg, 149402, 97.  Que el gobernador del marquesado de Villena, juzgue en la acusación presentada por Juan de Alcocer, vecino de Vara de Rey, jurisdicción de San Clemente, contra la actuación de los alcaldes y regidores del citado lugar. 1494, febrero, 8

sábado, 11 de marzo de 2017

Título de Marqués de Valdeguerrero (1686)

                 
Casa Palacio de los Marqueses de Valdeguerrero en San Clemente (http://www.sanclemente.es)
                                     

Decía el poeta León Felipe
!Qué lástima que yo no tenga un abuelo que ganara una batalla!
la villa de San Clemente tiene ese abuelo, con su casa solariega y blasonada. Es la casa palacio del Marqués de Valdeguerrero, que aunque cerrada como otras casas palacios, tal como la de los Oma, y como otros conventos, da fe del testimonio señorial pasado de la villa. Como oculto nos permanece el bello patio renacentista de la casa palacio que en Vara de Rey poseía la familia.

                                           
Palacio Marqués de Valdeguerrero en Vara de Rey (http://www.varaderey.es)

Presentamos el título del Marqués de Valdeguerrero otorgado por el Rey Carlos Segundo a favor de Don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval en 1686. De familia procedente de la ciudad de Alcaraz, se asentarían en San Clemente tras emparentar vía matrimonial con los Ortega. El título destaca el valor militar de la familia. Sus orígenes guerreros databan de la misma conquista de la ciudad de Alcaraz y de la batalla de las Navas de Tolosa, aunque la merced la deben a su participación en las empresas militares de la Monarquía en los años finales del reinado de Felipe IV y durante el de Carlos II. Don Gabriel Guerrero destacaría estos años, en los que algunos de sus deudos perdieron la vida, por su participación en la guerra de Portugal. Poco después demostraría sus dotes como administrador en las Indias. No obstante su proyección debe mucho más a la protección de Grandes de España como el Marqués de Leganés o el Conde de Santisteban y a los donativos y empréstitos que otorgó a la Corona, causa de agobios económicos en años posteriores.

                                                                   
Portada Palacio de San Clemente con escudo familiar (http://competenciacultural.blogspot.com.es)
                                                                        
Casa de los Valdeguerrero en Villar de Cantos

Don Carlos (segundo) por la Gracia de Dios, Rey de Castilla,... por quanto teniendo atención a la calidad de méritos y serbicios que concurren en bos Don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval, caballero de la orden de Santiago, del nro. Consejo de Guerra. ya que me hauéis representado serbistis al Rey mi Padre y señor que está en gloria desde el año de mil y seiscientos y quarenta y quatro de Capitán de ynfantería, Sargento Mayor y Maestre de campo de un tercio de Ynfantería Española General de la Artillería, Sargento General de Batalla y Gobernador de la Plaza de Badajoz, hauiéndonos hallado en diferentes reenquentros y vatallas sopresas, sitios y tomas de Plazas, cumpliendo en todas ocasiones con las obligaciones de bra. sangre y en particular en el primer sitio de Yelbes que intentó el Marqués de Torrecuso el año de mil seiscientos y quarenta y quatro llebastis trescientos hombres del partido de Alcántara adonde vro. padre era Gobernador y serbistis con ellos en el tercio de Don Francisco Geldre y en la sopresa y toma de Salbatierra que se executó el año de mil seiscientos quarenta y siete, gobernando aquella frontera el conde de Fuensaldaña fuistis el primero que por su escala entrastis en ella y os allastis en la intentada sopresa de Olibenza el de seiscientos y quarenta y nueve por el Marqués de Leganés y en el sitio y toma de la misma plaza el de seiscientos y cinquenta y siete, allandoos con buestro tercio al asalto de la estrada encubierta adonde mataron a vro. lado a Don Agustín Guerrero, buestro hermano y aunque fuistis erido en aquella ocasión mantibistis y fortificastis con vra. Compañía el puesto asta que entró otro tercio a mudarle y también hos  hallastis en la toma del Castillo de Morón y en el socorro de Badajoz y sitio de Yelbes y aunque por el rigor del tiempo del tiempo se deshicieron los tercios conserbastis el buestro, con que fuistis el que más trabajó en la línea y levantastis muchos fuertes en ella y quando se socorrió la plaza fuistis el que más tiempo perserbastis en la defensa de uno de ellos resistiendo los asaltos y le mantubistis hasta que fue preciso rendiros y en esta ocasión quedastis prisionero adonde padecistis grandes descomodidades en cuya atención y de haver gastado buestro patrimonio S. M. mandó al mi Consejo de Yndias que os acomodase en un Gobierno de los que havía bacos en Nueva España del Perú adonde pasastis con el de los Andes y por haver tomado las armas mucha gente de mal vivir en el Cusco, de orden del Conde de Santistevan pasastis a él por remediarlo y le conseguistis brevemente con seis cientos ynfantes y treinta caballos que levantastis sin costa de mi Real Hacienda y haviendo pasado a gobernar el Potosí, pusistis en mejor forma el beneficio de las minas con que crecieron los derechos Reales en el primer año más de quatrocientos y sesenta mil pesos de que constó por ynstrumentos auténticos en el mi Consejo de Yndias y en el puesto que después tubistis de Gobernador de Badajoz me serbistis con toda aprobación reduciendo aquella Plaza y guarnición a mejor forma y disciplina dejando dispuesto quarteles para quinientos ynfantes y trescientos caballos y el caudal donde mantenerlos con aprobación mía y que después me serbistis en un donato gracioso de dos mill y cient escudos y hicistis un emprestito de doce mill ducados y últimamente fuistis acompañando de mi orden al Embajador de Francia declarada la guerra hasta Yrún donde por vuestra disposición se executó el cange de los Embajadores adonde se os recreció el gasto por la detención que huvo y reconoscistis las plazas de San Sebastián, Fonterrabía y Pamplona y me distis quenta de lo que necesitavan y por despacho de veinte y ocho de marzo de seis cientos y ochenta y quatro me di por serbido de buestro celo y que os tendría presente para haceros merced, que desde la Vatalla de las Navas de Tolosa en que un progenitor buestro se halló y por lo que en ella se señaló y en la toma de la ciudad de Alcaraz le onró el Señor Rey Don Alonso el Noble con la alcaldía de dicha plaza y le dio repartimiento en ella y en la Yglesia una capilla mayor junto a la mayor que tomó dicho Señor Rey para sí del lado del Evangelio que oi se conserva en vuestra Casa y todos los de ella an serbido a esta Corona con sus personas y Gente a su costa y gastado en esto la mayor parte de su hacienda aviendo muerto muchos en mi Real Servicio como fue buestro hermano en el sitio de Olibenza, Don Gabriel Guerrero un tío hermano de buestro padre en la defensa de Gibraltar de las Yndias atacada de los Yngleses y Don Germán Guerrero hermano de vuestro abuelo en la Frisa y en remuneración de todo ello por Decreto señalado de mi Real mano de treinta de Noviembre del año pasado de mill y seis cientos y ochenta y cinco os he hecho merced del Título de Castilla para vos y buestros herederos y subcesores y porque havéis elijido el a Marqués de Valdeguerrero en esta conformidad mi voluntad es que aora y de aquí adelante vos el dicho don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval y los dichos vuestros herederos y subzesores cada uno en su tiempo perpetuamente para siempre jamás os podais llamar e yntitular llamen e yntitulen os hago e yntitulo Marqués de Valdeguerrero... Dada en Madrid a veinte y uno de agosto de mill seiscientos y ochenta y seis   (Es copia del original en poder de la familia, sacado en 1808. El original en pergamino de seis hojas; en la primera, el escudo de armas de la casa familiar, en la segunda, el apóstol Santiago a caballo contra los infieles y en la tercera, el retrato del Rey con los atributos de justicia).


Archivo Histórico Nacional, UNIVERSIDADES, 672, Exp. 76.  Sandoval Arcayna, José Ángel. 1808.

martes, 7 de marzo de 2017

Las capillas de San Antón y de San Antonio de la Iglesia de Santiago Apóstol de San Clemente

Puerta de Santiago de la Iglesia parroquial de San Clemente
Accediendo a la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol de la villa de San Clemente por la gótica puerta de Santiago nos encontramos a mano derecha con dos de las principales capillas de la mencionada iglesia: la de San Antón y la de San Antonio. El nombre de ambas capillas ya se confundía en el siglo XVII y los nombres de una y otra se usaban indistintamente para llamarlas.

Imagen (http://sanclemente.webcindario.com)
La capilla más alejada a la derecha de la puerta de Santiago, es la de San Antonio, donde se muestra en un panel una representación de la ciudad de Zaragoza y en otro la aparición  de la Virgen al apóstol Santiago, símbolo de su advocación a la Virgen del Pilar, poca muestras nos da de su pasado. Esta capilla fue fundada por Hernán González de Avilés o del Castillo, el que levantó la Torre Vieja. Aquí estaba enterrado, junto a su padre y su mujer Mencía López de Mendoza, y también Mencía de Mendoza, que casará con Rodrigo Pacheco,  y que era hija de Francisco de Mendoza y Catalina de Bustos, ésta era a su vez sobrina de Hernán González de Avilés. La capilla será lugar de enterramiento de los Pacheco, que procedentes del linaje de los señores de Minaya, se asentarían en San Clemente, dando lugar a tres troncos familiares. El nombre de San Antonio se fue olvidando para llamar a esta capilla, que empezó a denominarse de los Pacheco, pero también del Santo Cristo.

Capilla de San Antonio o de los Pacheco
Foto: Jorge Montero Moya
La capilla de San Antonio había sido mandada edificar y dotada con una capellanía por Hernán González del Castillo (o Avilés) y su mujer Mencía López de Mendoza (1), pero tras la reforma de la Iglesia a mediados del quinientos, la capilla fue edificada de nueva planta el año de 1573. Es posible que en estos años se construyeran de nueva planta o remodelaran diferentes capillas de la pared sur en torno a la puerta de Santiago. En 1574, el clérigo Tristán Pallarés está remodelando su capilla del mismo nombre. Hasta finales del siglo XVII la capilla de San Antonio estaba coronada por un escudo con el mote de Pachecos, pero la condesa de Fontanar lo mandó retirar y poner otro escudo con dos leyendas, en la parte superior, capilla de la Señora de Minaya, y en la inferior, capilla de San Antonio.

Capilla de los Herreros o de San Antón
La capilla más cercana a mano derecha, según se entra por la puerta de Santiago es la de San Antón. Fundada por los Herreros, concretamente en torno al 1500 por Miguel Sánchez de los Herreros y su mujer Teresa Macacho. La herencia familiar recaería en su hijo Antonio de los Herreros, cofrade de la orden de San Juan, casado con Ana López de Monteagudo. A falta de varón, tuvieron cuatro hijas: Teresa López de los Herreros, casada con Antonio Ruiz de Villamediana, Ana, de la que poco sabemos, y otras dos, llamadas Isabel y María. Isabel de los Herreros, casaría con Diego Pacheco (dando origen a los señores de Valera y de Valdosma y Tejada), y María de los Herreros con Hernán González Pacheco (con el tiempo sus descendientes acabarían diluidos en los Haro). Sería María, quien en su testamento de 30 de septiembre de 1543, fundara una capellanía en dicha capilla, dotada con tres hazas cebadales para pago de las misas comprometidas por la salvación de su alma. Los Pacheco, herederos de María, y los Herreros, descendientes de otros hijos varones de primero de los Herreros (Miguel Sánchez de los Herreros) se disputaron el patronazgo de esta familia. Así el nombre de San Antón pronto se confundió con el nombre de la capilla aneja de San Antonio. Al fin y al cabo, ambas denominaciones correspondían al mismo Santo.
                                                               
Altar mayor; al fondo a la derecha, la capilla de San Antonio o de los Pachecos
Hoy es difícil ver la historia que guardan ambas capillas. La de San Antonio, panteón familiar de los Pacheco es una capilla desnuda. La capilla de San Antón aún mantiene el escudo de los Herreros: sobre las tres barras, dos leones sujetando un caldero; pero en el olvido ha quedado que era lugar donde las familias nobles se reunían para elegir alcalde de la hermandad por los hijosdalgo. La imponente Cruz Cerrada nos hace olvidar que a sus pies hubo un tiempo en que reposaban los huesos del linaje de los Herreros. Destacar que tanto en el escudo de los Herreros como en la clave de la bóveda de la capilla aparece la letra Tau, la razón es que tal letra es el símbolo de San Antón (o San Antonio Abad), pues se asociaba a su bastón. La letra Tau se asociará asimismo a los caballeros hospitalarios o de la orden antoniana y a la orden del Temple. De ahí, las relaciones que se ha querido ver entre la iglesia de Santiago y la orden del los templarios, olvidando la simbología de la letra Tau, asociada al patrón de la capilla.
 
San Antón o San Antonio Abad de Lodi. Museo del Prado.
                                                                           
Detalle del bastón de la pintura anterior
Planta de la Iglesia (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)



                                                             
Alzado norte de la Iglesia (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)
                             
Sección longitudinal (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)



(1) Sobre la fundación de dicha capilla de San Antonio: No se pone suçesión de este cauallero (Hernán González del Castillo) porque no la tuvo, aunque fue cansada con Mençía López de Mendoça, señora de mucha calidad y christiandad y viuieron en la uilla de de San Clemente en la Mancha donde edificaron unas casas muy prinçipales con una torre, que llaman torre vieja, tuuieron muchos heredamientos, bienes y haçienda y fundaron una capilla en la yglesia maior de San Clemente la más prinçipal que ay en ella de la aduocaçión del señor San Antonio en la qual se mandó enterrar en su testamento el dicho Hernán González y que metiesen consigo los huesos de su padre, el patrón de la capilla es don Françisco Pacheco señor de Minaya, dexó ansimismo una memoria y dotación en la cofradía de Nuestra Señora de los Coronados de la dicha uilla, donde él y su mujer fueron cofadres, como parece por la tabla de memorias que se an d ehaçer y deçir en aquella yglesia por los cofadres della donde el primero capítulo diçe desta manera: primeramente por Hernán González del Castillo y por su dueña se a de deçir una uigilia de seis liçiones cada año y el mismo capítulo está en el libro de las memorias que la dicha yglesia tiene (BNE. Mss. 3251, p. 310)

BNE. Genealogía de los Pacheco señores de Minaya. Mss. 13092

http://www.bab-arquitectos.com/

lunes, 6 de marzo de 2017

Escudos familiares del Sur de la provincia de Cuenca

Esta es una entrada abierta, que se irá renovando en la medida de lo posible con aportaciones futuras. Abierta también a las rectificaciones, pues soy lego en materia de heráldica, y abierta a aquellos que quieran aportar imágenes. La utilización de imágenes ajenas van más destinadas a la divulgación de las propias fuentes de origen que a pisar derechos de autor.

Se pueden consultar blasones de la villa de San Clemente en la página de José Alfonso y Rus Solera
http://sanclemente.webcindario.com, una excelente página para hacer un recorrido visual de la villa renacentista,  y ver una panoplia de escudos de Cuenca ciudad y de Villanueva de la Jara en el blog de don Valentín Casco y Fernández http://valentincasco.blogspot.com.es, un blog que, más allá de su interés familiar, es imprescindible para el estudio de las familias del sur de la provincia conquense y de la misma ciudad de Cuenca.

Se trata de despertar la curiosidad por esos blasones que aparecen en las calles de los pueblos del sur de Cuenca y, de paso, por su historia.




Manuel, Los Manuel proceden del infante Manuel, hijo del rey don Fernando que ganó a Sevilla, diósele por divisa al infante un escudo a cuarteles, en los dos un brazo con su mano y en ella una espada en campo de sangre y en los otros dos un león con los colores reales. (BNE. Nobles familias de que escribió Lope García de Salazar. Lucero de la nobleza. Libro III, de Alonso Téllez de Meneses. Mss. 11639) http://bdh-rd.bne.es/

                                                                           

                                                                   
Pacheco (RAH)
http://bibliotecadigital.rah.es/
Pacheco (RAH)
http://bibliotecadigital.rah.es/

Melgarejo. RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/

Pacheco (Marqués de Villena). Entrada Castillo Belmonte (Foto, Laura Mainar)
Melgarejo. RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/
López Cantero. Página web Ayuntamiento Iniesta
Espinosa. Página web Ayuntamiento Iniesta
Clemente Aróstegui. Calle Alfonso VIII, Cuenca

Escudos de Clemente Arostegui en casa de Villanueva de la Jara
http://valentincasco.blogspot.com.es

Piquinoti (González Galindo). Palacio Piquirroti de San Clemente

Piquinoti (Ejecutoria de hidalguía de Pedro González Galindo)
                                                           
                                 
Escudo de la Casa de la Condesa de Villaleal en La Roda
http://www.turismolaroda.com/rutas/la-ruta-de-los-escudos/



Valdeguerrero (Alcaraz). RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/

Herreros. RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/
Herreros, La Iglesia 3, Restaurante Jacinto, San Clemente (Foto Laura Mainar)
                                                                 
Oma. Casa Palacio de San Clemente
Webcindario San Clemente


                                                 

Rosillo


Escudo de la ejecutoria de hidalguía de Juan de Orbea Mondragón (pares.mcu - Archivo de la Real Chancillería de Valladolid,PERGAMINOS,CAJA,14,2 - 4 ), Familia de plateros vascos residente en San Clemente, que obtiene ejecutoria de hidalguía en 1547

Ojeda. RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/
Luján. RAH
http://bibliotecadigital.rah.es/
Pacheco, señores de Minaya
                                                                               
Luján. Motilla del Palancar. Foto e identificación: José Saiz Valero

                                  
Briones. Motilla del Palancar. Foto e identificación: José Saiz Valero. La leyenda dice Non bene pro toto libertas venditur auro (La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo)
San Clemente, sin identificar (Foto, Laura Mainar)

Pacheco de Minaya. Palacio familiar

                     
Messía Pacheco, señores de Minaya
                           
Palacio Marqués de Valdeguerrero
http://sanclemente.webcindario.com


San Clemente, sin identificar. C/ Rafael López de Haro 21 (Foto, Laura Mainar)
                 
                                               

Buenavista Cerro. Palacio Belmonte (Foto. Laura Mainar)
                                                                               
Ubicación del escudo anterior en una fotografía de 2005



San Clemente, sin identificar (Foto, Laura Mainar). El escudo se encuentra en la calle Cruz Cerrada 11; la casa, propiedad de los Manzanares en el siglo XVIII, fue morada anterior del regidor don Pedro Pacheco Guzmán y su mujer doña Isabel de Resa. Creemos que el escudo de armas puede corresponder a su mujer y a la familia de la misma, los Resa. ... y aunque este testigo no se acuerda de conocer a Doña Isabel de Resa, sabe muy bien de cierto fue mujer legítima de Don Pedro Pacheco y que cuando se casaron la dieron en parte de dote la casa de Resa, en término de dicha villa, a mano izquierda del camino de Santiago...  y vivió en la Calle Cruz Cerrada en las casas que poseen Pedro de Manzanares y Francisco Escobar (BNE, Ms. 13092. Genealogía de los Pacheco de Minaya)



Escudo de Villanueva de Jara, ¿familia Portillo Pacheco?
http://valentincasco.blogspot.com.es

San Clemente, Palacio de Martínez del Peral; sin identificar (Foto, Laura Mainar)







Castillo, rama familiar de Belmonte (casa natal de San Juan del Castillo)

                                                                   
Buedo, en La Parrilla, Vara de Rey, Pozoamargo y Barchín del Hoyo
Meneses, Pozoamargo
                                                     
Montoya, Vara de Rey

                                                               



                                       
Castillo de Santa María del Campo (RAH)
http://bibliotecadigital.rah.es/
Peralta de Vara de Rey. Ejecutoria de Hidalguía de Fernando Peralta, 1480. BNE, Mss. 11670,
http://bdh-rd.bne.es/


                                                             
Baíllo de Belmonte

Alarcón, casa de los. Descendientes de Fernán Martinez Ceballos.  (Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional,PRIEGO,C.16,D.14, http://pares.mcu.es)
Escudo de Alarcón, sin definir (Foto, Laura Mainar)

Alarcón, casa de los

                                                             
Escudo de Alarcón, sin definir (Foto, Laura Mainar)

                                                       
Calatayud, señores de El Provencio
http://elprovenciounlugardelamancha.blogspot.com.es/
Escudo de los Melgarejo en Pinarejo (Foto, Paco Arenas)
                                                                       
Serrano, Sisante
                                                                           
                                                                           
Escudo en Casa Navalón de El Peral (¿Luján?). Foto Belén López
                                                                   
Casa Navalón en EL Peral, con el escudo anterior


Sello del concejo de Alarcón. Las rocas del castillo y otras que se veen a los dos lados significan bien el sitio, y peñascos de aquella fortaleça y su contorno que es de lo más notable de España con un foso natural que el rodea, por el qual pasa el río Júcar, que va de Cuenca y entra en el Mediterráneo por Valencia. El nombre latino de este río es Sucro, y de ahí se llama sucronense aquel seno. La corona del castillo se puede atribuir  a heuerse ganado, allándose presente el rey D. Alonso después de la toma de Cuenca y la luna menguante y estrella a las diuisas de los moros vencidos. Lo que hay enmedio de la otra cara como forma de dos arcos sobre tres basas, la de enmedio más bajas que las otras dos, no se ha podido entender que sea (Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional,PRIEGO,C.16,D.14, http://pares.mcu.es)
                                                                 
                                                                             
Escudo de la villa de San Clemente
Escudos de las familias portuguesas de Sotomayor, a la izquierda, y Pacheco, a la derecha, ambas ligadas a la historia de San Clemente. Imagen obtenida en la Sala dos Brasöes  del Palacio Nacional de Sintra, Portugal (Foto, Laura Mainar)


Parrilla de Barchín del Hoyo (RAH)
http://bibliotecadigital.rah.es/
Escudo sin identificar, Cuesta de Iranzo, 10. San Clemente

Palacio Tello de Meneses o Casa Sandoval. Pozomargo. La leyenda que rodea al escudo dice así: Si queréis saber quien son los dorados arneses hijos de la hija son del rey Ordoño de León y del Tello Meneses. Una infanta leonesa debía ser entregada con cien doncellas como tributo al emir de Córdoba, para evitar su entrega huye y se refugia en el pueblo de Meneses, en Tierra de Campos, donde permanece de forma anónima sirviendo al rico del lugar. Pasado el tiempo, el rey Ordoño llega de cacería al lugar, siendo hospedado por los Tellos, que le hospedan con una comida. Sabiendo la infanta que a su padre le gusta la tortilla, prepara una y en su interior introduce un anillo, el rey la reconoce, la perdona y la da como esposa al hijo mayor de los Tellos.
                                                                   

                                                                                 
Serna, muy presente en Vara de Rey
http://bibliotecadigital.rah.es/
                                                                             
Escudo casa Cotillas. Pozoamargo
Escudo anterior. Foto de Alfonso Notario

De la Fuente de San Clemente (heraldicahispana.com). 
                                                                     
Escudo de los Zamora. Villanueva de la Jara. Calle Jesús Casanova 44
http://www.elarcondelamancha.com/
Escudo de armas de Juan Caballón. (Archivo Histórico Nacional,OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.1336, http://pares.mcu.es). Escudo de armas concedido al licenciado Juan Caballón, capitán en la provincia de Nicaragua, después de sofocar la rebelión de Juan Gaitán en la ciudad de León. Vos hiçiese merçed de mandar dar por armas un león rapante en campo blanco en memoria de la dicha çiudad de León, donde se do la dicha batalla, y una bandera blanca, en memoria de la que vos quistastes al dicho Juan Gaitan o como la nuestra merçed fuese... y traer un escudo hecho dos quartos que en el uno esté un león rrapante  en campo blanco y en el otro una bandera blanca en campo colorado y por timbre va yelmo de guerra çerrado con su rrollo y dependençias de plata y colorado

                                                          
Escudo de los Castillo, en la casa parroquial de San Clemente (calle Trinidad 4). La identificación del escudo con esta familia corresponde al padre Bautista y fue recogida por Diego Torrente
http://sanclemente.webcindario.com



Descripciones de escudos:

Perona: Miguel López de Perona y Rosillo rregidor desta villa digo que como a v. m. es notorio mi padre y agüelo e visabuelo e rrevisabuelo fueron nobles hijosdalgo de sangre, decedientes de Alonso López de Perona, natural de Francia de la ciudad de Perona que vino a estos Reynos de Castilla en seruiçio de la Reyna doña Blanca que cassó con el Rey don Pedro y se quedó a vivir y morar en estos Reynos y siempre él y sus hijos fueron avidos y tenidos por caballeros hijosdalgo nobles de sangre, los quales siempre tuvieron armas conocidas como tales que fueron dos flores de lises y un peral en medio en campo blanco e mis pasados en rraçón que a los tales caballeros hijosdalgo no se les daban los oficios de alcaldes y rregidores no eran admitidos a ellos por lo qual se descuydaron y tácitamente acetaron oficios de alcaydías e rregimientos y se a ido continuando asta oy

Herreros: En la dicha villa en el dicho día mes y año fecha la dilijencia de arriba por decir los testigos que en esta iglesia mayor está la capilla de San Antón de quién es patrón por derecho de sangre y línea recta de barón don Alonso de los Herreros hermano mayor del pretendiente la qual dicha capilla y patronato fundaron Miguel Sánchez de los Herreros y Teresa López Macacho su mujer como parece de los papeles, fuimos a la dicha capilla que es la primera a mano derecha entrando por la puerta que llaman de Santiago y bista y reconocida tiene un retablo de escultura sobre dorado y en el nicho principal una Ymagen de San Antón, y en frente de la entrada en la pared están dos nichos de entierros con sus tumbas de madera y en cada una de ellas su escudo de armas grande de piedra con su orla y las armas de todos tres escudos son tres barras atrabesadas de color carmesí en campo de oro y encima una caldera con dos leones uno a cada lado en pie que la tienen con las manos, y en la primera tumba está escrito un rótulo de letra blanca que dice así= aquí están sepultados los güesos del licenciado don Francisco de los Herreros calificado por la general inquisición para officio mayor murió a 30 de setiembre y lo demás del año y que se sigue está borrado y no se puede leer...

Chavarrieta: Y en la primer foja (de la ejecutoria de hidalguía) las armas de los dichos que son un escudo con su zelada y en él en campo azul un árbol y al pie dél en campo berde dos lobos con dos corderos en las bocas ensangrentadas y seis leones por orla en campo leonado

Clemente Aróstegui: ... pasaron a las casas de la hauitación de don Joseph Clemente de Aróstegui vezino de esta dicha villa que están sitas en la calle mayor de ella y habiéndole encontrado le hizimos sauer nuestra comisión y preguntamos por el escudo de armas que tiene en su casa y en las capillas que posehe en la Yglesia del Combento de nuestro Señor San Francisco de esta villa que acredita su nobleza  a que respondió estaba prompto y nos conduxo a el zaguán de dicha casa y encima de su puerta se halla un escudo pintado en lienzo al parezer de pintura antigua que contiene por quarteles en el de la derecha un pino en campo de oro, dos perros al tronco y dos ardas (ardillas) encima, a el lado izquierdo dos estrellas vaxo una pera que divide una esquadra en campo de plata y encima un morrión ... y él usaba en las capillas propias que tiene en la dicha Yglesia de San Francisco ... pasamos a la Yglesia del citado combento y reconozimos barios escudos con las mismas insignias en las dos capillas del crucero de dicha Yglesia puestas en los frontales bordados en candeleros de plata y demás ornamentos de altares las quales capillas declaró ser de los bínculos y Mayorazgos de sus ascendientes y que oy posehía en nombre de don Pedro Clemente de Aróstegui, obispo de Osma, su hermano mayor (Villanueva de la Jara, 17 de febrero de 1758)


Zamora y Aguilar: es un águila que abraza el escudo y en otra parte por la ciudad de Zamora un castillo y un león asido al castillo arrimada y arriba del castillo una mano con alguna parte del brazo sacado arriba por el ventanaje del castillo arrimada a la almena grande junto a las puertas principal del castillo que salen público una mano arremangada con parte del brazo izquierdo unas llaves y las cuales son del castillo y fortaleza y en la mano derecha unas espada que en la canal de ella dice de esta suerte: Nox mihidum potrui chilis honesta, mori: que quiere decir este romance: Antes muerto que vivir deshonrado, y esto ha de estar en campo dorado, en otro cuadro están cinco cabezas de reyes moros: los que prendió don Rodrígo de Aguilar y le reconocen por señor pues acuden con parias y fue condición para soltarlos de la prisión en que estaba, y en el otro cuadro una banda con dos bocas de dragones, al cabo y con campo colorado que en sus casas fue este primer dragón

y muy poderoso en armas y en la parte de arriba una estrella que signifique el sol como a ellos rayos encendidos porque este era claro en sus casas como el Sol relumbraban sus hechos como cuando el sol salía y a la parte de abajo tres flores de lis de las lanzas que en las guerras había tantas quebradas, y la caldera porque muy muchas veces estaba en los campos y donde se hallaban hacían de comer en ella y una cabra en ella, dentro que aparezca a fuera la cabeza a señal que la aderezaban para comer de ella por no haber otra cosa más a cuento, y en el otro cuadro un pedazo de oro y una mano con un martillo y puesto el otro en un yunque y amartillándolo para que relumbrase y se quitase lo mohoso que tenía y en semejanza que los buenos caballeros no han de ser como el oro lleno de moho sino relucientes en todas sus cosas como lo fueron estos de este nombre Aguilar primero y de segundo en sus hechos y hazañas que de ellos se cuentan, y que siga el puesto de esta manera alrededor del escudo: el oro más golpeado más relumbra, y en cada esquina del escudo un pelícano pequeño en semejanza que los de esta casta generación de Aguilares son de acudirse unos a otros como los de este nombre muy antiguos acudían a sus cosas porque naciendo que nacían y tenían uso de razón les hacían jurar en un crucifijo que tenían los de este nombre de Aguilares que así los varones como las mujeres se favoreciesen unos a otros como de costumbre lo tenían los muy antiguos de esta casa de los Aguilares en consideración que el pelícano que habiendo que darle a sus hijos de comer, rasga con el pico su pecho y de su sangre les dan sustento; y este es el escudo más noble y más honroso de cuantos caballeros hijodalgo de sangre hubieron por sus personas y de tanto mérito y calidad que siempre los deste apellido de Zamoras Aguilares siempre sustentaron así por termino de buena crianza de ley de caballeros como por fuerza de armas porque era gente que el que se la hacía se la pagaba y eran muy temidos porque cumplían el voto solemne
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Castillo: un escudo partido por medio, al lado derecho un castillo de oro en campo colorado y al izquierdo una onça rrebuelto el cuello a una encina en campo de plato y por orla unos armiños en campo de plata y encima del almete un pelícano dando sus entrañas a los hijos (BNE, Mss 3251, Linajes de España, p. 341 rº). El origen del apellido viene de cuando Juan Gonzáles de Avilés, hijo de Alonso, que vivió en el reinado de Enrique II hacia 1353, y su familia emigra desde Murcia primero a Origüela y luego a Castillo de Garcimuñoz, localidad ésta de la que toman el apellido.

Herrera: Incluye quatro quarteles assí: en uno un castillo y encima de él una mano con una hacha, en otro una estrella, en otro un lobo, y en el otro tres barras, todos los quales cubre un morrión (Capilla de Nuestra Señora de la Soledad de la familia Herrera Cenizales en la Iglesia de Villanueva de la Serena). Archivo Histórico Nacional, OM CABALLEROS_SANTIAGO, Exp. 1980