El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
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domingo, 1 de abril de 2018

De los Llerena de Alcaraz a los Guedeja de San Clemente (II)



Hacia 1560 Eugenio de Salazar es enviado en comisión judicial a un lugar de Asturias llamado Tormaleo, desde allí dirigirá una carta al licenciado Agustín Guedeja, relator del Consejo y de la Cámara de Su Majestad y ahora su fiscal en la Real Audiencia de Galicia. La carta es archiconocida por mostrar con toda su rudeza, y mucho más sarcasmo, la realidad primitiva de un pueblo atrasado de Asturias.

Aparte de recomendar la lectura de la carta, nosotros pondremos nuestra atención en el destinatario, Agustín Guedeja, o tal como era conocido en su villa natal, San Clemente, el licenciado Guedeja (3). La familia tenía sus casas principales en el pueblo en la proximidad de la plaza junto a las de Juan Jiménez y allí vivirán sus herederos en 1586, tal como nos dice el padrón de alcabalas de ese año. Sus orígenes como hemos visto estaban en la ciudad de Salamanca, ciudad desde la que, fruto de una moza desflorada por un estudiante alcaraceño, una nueva rama familiar se había instalado en la ciudad de Alcaraz y luego en la villa de San Clemente de la Mancha (4).

El licenciado Agustín Guedeja, oidor de la Audiencia de Galicia, murió en la Coruña. El cuatro de agosto de 1592 dicta un testamento, que es incapaz de firmar por hallarse postrado por la enfermedad. Este hombre, ante la muerte, estaba lejos de la tierra que le vio nacer y en tierra extraña. Dejó a voluntad de su mujer el lugar de enterramiento. En su carrera, administrativa lo había conseguido todo: miembro del Consejo Real, oidor de la Audiencia de Galicia y su alcalde mayor. De su tierra natal había dejado todo. Sus padres eran Juan Guedeja y Bernardina de Valenzuela; él de Alcaraz, hijo de un padre bastardo; ella, de familia hidalga. El camino hacia la Corte se lo había preparado su padre. Al licenciado Guedeja, su buen hacer y fama como abogado, hizo que San Clemente le fuera pequeño y buscara en la Corte la proyección a su carrera profesional. En el ayuntamiento del 9 de noviembre de 1548 ya se dice que el licenciado Guedeja se lleva de la villa un salario excesivo de 9.000 maravedíes por unos negocios que en realidad no ejercita. Su ambición se vería colmada con un salario mensual de 40.000 maravedíes en la Corte, según nos consta para el año 1554.

Del matrimonio bachiller Juan Guedeja y su mujer Bernardina Guedeja conocemos seis hijos: Juan Guedeja Valenzuela, corregidor en Alcalá la Real y diversos partidos del Reino de Granada, y posteriormente, escribano mayor de rentas; Agustín de Guedeja, relator del Consejo y oidor de la Audiencia de Galicia; Jerónimo de Guedeja, racionero de la colegiata de Belmonte, y Jerónima Guedeja. Habría que añadir dos hermanas, María que profesó como monja en el convento del Espíritu Santo de la ciudad de Alcaraz, renunció a sus legítimas de la herencia, a cambio recibe 300 ducados como dote conventual (19 de abril de 1569). Y Juana Guedeja Peralta, casada y sin sucesión con el hombre quizás más influyente de la villa de San Clemente en el último cuarto de siglo: don Francisco de Mendoza, biznieto por línea varonil de Hernando del Castillo, alcaide de la fortaleza de Alarcón.

Dote conventual de María Guedeja para ingreso en el convento del Espíritu Santo de Alcaraz (1569). ARCHIVO MUNICIPAL DE SAN CLEMENTE. ESCRIBANIAS. Leg. 28/10

Jerónima de Guedeja casaría con Juan Gallo de Andrade, secretario del Consejo Real. El marido de Jerónima hemos de suponerlo clave en la conexión gallega de la familia y en las futuras aspiraciones del licenciado Agustín.

El licenciado Agustín Guedeja, sustituyó a su padre en 1563 como relator del Consejo Real. Pero su carrera administrativa le llevaría a la Coruña, donde ocuparía diversos cargos en la Real Audiencia de Galicia: fiscal, oidor y alcalde mayor. Casó dos veces. La primera con doña Catalina Muñoz Iranzo. De este primer matrimonio nacerían dos hijas, Bernardina Guedeja y María Guedeja. El segundo matrimonio sería con una noble gallega, María Pardos de Andrade, del que nacerían Juan Guedeja y Micaela Guedeja.

El  licenciado Agustín Guedeja invirtió sus ganancias en rentas y juros en su tierra de procedencia. Disponía de un censo de 750.250 maravedíes sobre los propios del concejo de Campillo de Altobuey, un juro de 1.078.650 maravedíes sobre las salinas de Iniesta (sitas en la recién emancipada villa de la Minglanilla), un juro de dos cuentos cien mil maravedíes de principal y una renta anual de 150.000 maravedíes, a catorce al millar, situado sobre las alcabalas de Utiel, cedido el 29 de abril de 1573 por Francisca Sanvítores, viuda de Luis Falaguer, vecino de Valladolid.; otro juro de un 1.312.500 maravedíes sobre las alcabalas del Marquesado de Villena, más de 870.000 maravedíes adeudados por los herederos del Alonso de Valenzuela, regidor de San Clemente; 1.130.520 maravedíes invertidos en el banco y compañía de Pedro Villamor; un censo sobre los propios de Ayna de 300.000 maravedíes; además de 266.552 maravedíes de tres juros situados sobre las rentas de las alcabalas de Alcaraz y Alcalá de Henares..

La fortuna amasada por el licenciado Agustín Guedeja era inmensa. A su muerte la debió dividir entre los herederos de sus dos matrimonios, teniendo en cuenta que el hijo varón Juan fue mejorado con el quinto y tercio. Las herederas del primer matrimonio, Bernardina y María recibieron 7.446.652 maravedíes y el juro de 2.100.000 maravedíes sobre las alcabalas del Marquesado de Villena.

Agustín de Guedeja nunca olvidó su tierra natal. La hija mayor, Bernardina Guedeja Iranzo, casó con el sanclementino Gregorio de Valenzuela, regidor perpetuo de la villa de San Clemente. Ambos fundarían capilla en la Iglesia parroquial de Santiago. Así, parte de los bienes ( cerca de 3.800.000 maravedíes y 787.500 maravedíes del juro de las alcabalas de Utiel), volverían de nuevo a unos Valenzuela. Posteriormente por testamento de Bernardina Guedeja de nueve de octubre de 1597, ésta dejaba a sus cuñados Pedro de Valenzuela y Diego de Valenzuela, hermanos de Gregorio, dos mil y mil ducados respectivamente. Pedro Valenzuela y su hermano Diego recibirían el valor de esos tres mil ducados en bienes raíces y rentas por ejecución judicial del años 1604. Gracias a la cual conocemos los bienes poseídos por la difunta en la villa de San Clemente:

  • Una era de despajar pan alinde de las beatas Alarcón y Fajardo en las eras de la Cruz
  • Una haza cebadal bajo del cerro de las Torcas, alinde de hazas de doña Catalina MUñoz, viuda del capitán Oropesa.
  • Un juro de 2.100 ducados sobre las alcabalas de Utiel y el censo sobre los propios de Campillo de Altobuey
El juro de los dos mil cien ducados serían vendidos por los hermanos Valenzuela a don Rodrigo Ortega nada más ejecutados. Don Rodrigo pagaría al contado 1.400 ducados a Pedro de Valenzuela y su mujer Juana Manuel y 700 ducados a Diego y su mujer María Muñoz.

La herencia de los Guedeja se deshacía. Juan Guedeja, hermano de Agustín Guedeja, vio finalizada su carrera administrativa en 1610. Había llegado a ser escribano mayor de rentas, encontrando la muerte un 23 de febrero de 1610; poco después, el 23 de diciembre, le siguió su mujer doña Catalina de Peñalosa. Sus cuerpos fueron enterrados en la bóveda de su capilla de la Santísima Trinidad de la villa de Madrid.

Diecisiete años antes le había precedido en la muerte su sobrina María, que dejó su testamento en Alcalá la Real (donde su tío Juan era corregidor) un 13 de julio de 1593. Su testamento se abriría el 15 de octubre, fecha sin duda posterior a la de su muerte. Dejó como heredero de todos sus bienes a su tío Juan de Guedeja Valenzuela, escribano mayor de rentas y corregidor de Alcalá la Real. entre ellos dos mil ducados para hacer frente a las mandas testamentarias. Pero no se olvidó de la villa originaria de la familia, San Clemente, dejando una renta de cincuenta mil maravedíes para casar doncellas parientes de su linaje
quiero y mando que de la dicha mi hazienda e mexor parado en ella se conpren en la dicha villa de San Clemente cinquenta mill maravedíes de rrenta en cada un año a rrazón de catorze mill mrs. el millar en juros e zensos que estén bien ynpuestos y seguros a voluntad del corregidor o su theniente o del guardián deon conuento del señor Sant Francisco de la dicha villa e rregidores della más antiguos
 AGS, CME, 0134, 016, 0048. Testamento de María Guedeja
El interés de los Guedeja por la villa de San Clemente era propio de toda la familia. Aunque con fines menos altruistas. Los tíos de María, Juan, el escribano mayor de rentas, y Juana, la viuda de Francisco de Mendoza, acudieron en socorro de la villa tras la debacle provocada por la crisis de 1600. Un concejo acuciado en 1601 por la necesidad de pagar el privilegio de la escribanía pública concedida a la villa tres años antes, empeñaba sus dehesa de Villalpardillo y los Pinares, como garantía de los 1.300 ducados prestados por Juana Guedeja de Peralta, viuda del regidor Francisco de Mendoza; previamente, había prestado otros 2.050 ducados para compra de trigo. Su hermano Juan de Guedeja, por entonces escribano mayor de rentas en Valladolid, prestará en 1605 la suma 4.000 ducados con el mismo fin, pero las garantías ahora serán desorbitadas. Prácticamente la totalidad de los propios de la villa, excluidos aquéllos ya hipotecados a su hermana, además del caudal del pósito. Diego Torrente Pérez ha calculado en cerca de 10.000 ducados la garantía; aunque podamos dudar del cálculo, tomamos como buena una cifra que marcará dos años después el umbral deficitario de la villa.

Juan Guedeja Pardo, el hijo del licenciado Agustín moriría años después de sus hermanas María y Bernardina, creemos que en 1608. Sería sepultado en una capilla del convento franciscano de la villa de Vivero.Ninguno de ellos dejó sucesión. La heredera de los bienes era pues la hermana pequeña, Micaela Guedeja, casada con Jusepe Camaño y Mendoza. En ella recaería la herencia de los Guedeja, descontados los tres mil ducados, ya mencionados, que volvieron fugazmente a los Valenzuela para acabar definitivamente en manos de don Rodrigo Ortega.

Así, los bienes de los Guedeja, en su mayoría, acabaron en manos de Jusepe Camaño y Micaela Guedeja, que los vincularon a la casa y mayorazgo de Rubiañez en el Reino de Galicia.


(3) SALAZAR, Eugenio: Cartas a muy particulares amigos suyos. Ribadeneyra. Madrid. 1866, pp. 81 y ss.
(4) RAH. Colección Salazar y Castro. Tabla genealógica de la familia Guedeja, vecina de Salamanca. [33, fº 103 v.]

AGS. CME, 134, 16, Juro a favor del licenciado Agustín Guedeja. (Mi agradecimiento a Valentín  Casco Fernández por haberme facilitado el conocimiento de este expediente)

jueves, 29 de marzo de 2018

De los Llerena de Alcaraz a los Guedeja de San Clemente (I)

                                   


El 10 de abril de 1537 el bachiller Juan Guedeja demanda al concejo de San Clemente para ver reconocida su condición hidalga. La naturaleza hidalga de la familia había sido concedida al bisabuelo Ruy González de Llerena, por el rey Juan II, y transmitida hereditariamente a sus sucesores: el abuelo, Juan de Llerena, y al padre, Ambrosio de Llerena. Ante la Chancillería de Granada se presentó el bachiller, luego licenciado, Juan Guedeja con el privilegio de su bisabuelo. No estaba dispuesto a reconocer esa condición noble, que, por boca de su procurador, manifestó que el bachiller era un extranjero en el pueblo: un vecino de la ciudad de Alcaraz, donde debía permanecer empadronado si quería mantener su condición nobiliaria, pues su casamiento con una sanclementina ni le concedía la vecindad ni mucho menos la hidalguía en un pueblo poco propenso a las cartas de hidalguías. Además, el momento no era el más propicio, pues los hidalgos pleiteaban por el acceso a la mitad de los oficios concejiles. Exigencia que solo verían reconocida dos años después.

A las razones políticas del momento se unían otras de carácter personal: se tenía al bachiller Juan Guedeja por descendiente de padre bastardo. Pero el bachiller Guedeja, a diferencia del concejo de San Clemente aportó las pruebas que le daban la razón. Entre ellas, la ejecutoria de su bisabuelo Ruy González de Llerena, otorgada por el rey Juan II. Encabezaba la ejecutoria el escudo de armas de la familia
una carta de previllegio e confirmaçión del señor Rrey don Juan de gloriosa memoria que santa gloria aya escripta en pargamino de cuero e firmada de su rreal nonbre e sellada con su rreal sello de plomo pendiente en filos de seda e colores e al fin del dicho previllegio estaban pintado en el escudo de sus armas rreales de castillos e leones con dos círculos de letras de oro e colores e al prinçipio del dicho previllegio estaba un escudo de armas con el canpo la mitad azul e la mitad dorado y dentro una venera 

Ejecutoria de Ruy González de Llerena  de 6 de marzo de 1447 (traslado de 1540)
 La ejecutoria de Ruy González de Llerena es un tratado de filosofía política de la época: entre la teoría del Reino como un cuerpo místico y los deseos absolutistas de un rey atenazado por la realidad de sus limitaciones y dependencias. El Rey se presenta como el corazón, alma del Reino, que con la impartición de justicia da vida y mantiene unido al cuerpo, que es el Reino
que el rrey es señor puesto en la tierra en lugar de Dios para cunplir la justiçia e dar a cada uno su derecho, por ende es corazón e alma del pueblo, que así como el alma está en el corazón del ome e por ella vive el cuerpo e se mantiene así en el rrey está la justiçia que es vida e mantenimiento del pueblo de su señoría e otrosi como el corazón es uno e por el rresçiben todos los otros mienbros unidad para ser cuerpo bien así todos los del rreygno maguer sean muchos porque el rrey es e debe ser uno deben de ser todos uno con él para lo servir e ayudar en las cosas que a de hazer
El Rey también como cabeza que dirige al Reino representado por el cuerpo
el rrey es cabeza del rreyno porque asi como en la cabeça nasçen todos los sentidos porque se mandan todos los miembros del cuerpo bien así por el mandamiento que nasçe del rrey que es ser e cabeça de todos los del rreygno se deben mandar e guiar e obedeçer e grande es el derecho del poderío del rrey que todas las leyes e los derechos tiene so sí porque el su poderío no ha de los omes más de Dios cuyo lugar tiene en todas las cosas prinçipalmente pertenesçe amar e honrrar e guardar sus pueblos
Esa dependencia de los servicios de sus vasallos es lo que llevaron a conceder el título de hidalgo a Ruy González de Llerena, escribano de cámara y contador de la casa del príncipe Enrique. Ruy González de Llerena acompañó al futuro Enrique IV por todo el territorio peninsular en las luchas intestinas que desangraban al Reino
acatando los muchos e buenos e continos seruiçios que vos Rruy González de Llerena mi escribano de cámara e contador e secretario del prínçipe don Enrrique mi muy caro e mi muy amado fijo me abedes fecho así en el tienpo del dicho prínçipe mi fijo procuraba mi libertad e yo estaba opreso en las villas de Tordesyllas e de Portyllo e fuystes con él en mi seruiçio çerca de la villa de Pampliega con vuestros caballos y armas en el rrecuentro que uvo con el rrey de Navarra e con sus secaçys e que fueron desbaratados algunos de la conpañía del dicho rrey de Navarra y después asimismo estovistes con el dicho prínçipe mi fijo en el conbate y entrada que yo fize de la villa de Peñafiel e ansimismo de la entrada que el dicho prínçipe mi fijo fizo de la villa de Rroa que estaban rrebeladas e alçadas contra mí e después fuystes al Rreyno de Murçia e Marquesado de Villena e al Maestrazgo de Calatrava y en el tomamiento y apoderamiento de todo ello que el dicho prínçipe mi fijo e con el don Álvaro de Luna, maestre de Santiago y mi condestable de Castilla hizieron con mis poderes e después fuystes en la conpañía del dicho prínçipe mi fijo en la batalla que yo ove con los dichos rrey de Navarra e ynfante don Enrrique su hermano en el rreal de sobre Olmedo donde por la graçia de Dios nuestro señor yo e el dicho prínçipe mi fijo ovimos vitoria e los dichos rreyes de Navarra e ynfante don Enrrique su hermano fueron vençidos e desbaratados e fueron arrancados del canpo
Tras lo cual, venía la concesión de la hidalguía para Ruy González de Llerena y sus descendientes y de un escudo de armas familiar
seades e sean fijosdalgo notorios de solar conoçido e devengar quinientos sueldos según fuero e costunbre de España,... e que podades traer e trayades un escudo la mitad dorado y la otra mitad azul y en medio una venera las quales vos do e otorgo por armas e ynsignias e que vos llamedes del apellido que agora vos llamades
La ejecutoria, dada en la villa de Valladolid, tiene por fecha el seis de marzo de 1447, era un reconocimiento, más que a los servicios prestados, al mérito personal, pues los buenos se fazen por ellos mejores rresçibiendo galardones e rremuneraçiones. La ejecutoria se concede en un momento de euforia de la Corona, tras la victoria de Olmedo en 1445 sobre los infantes de Aragón, el poder incontestable del condestable don Álvaro de Luna, seis años antes de su conocido infortunio. En la ejecutoria es de destacar la secuencia de todos los grandes del Reino confirmando la voluntad real. Entre ellos, una figura de gran porvenir: Juan Pacheco, mayordomo del príncipe don Enrique. La fortuna de Ruy González de Llerena iría ligada a don Juan Pacheco, I marqués de Villena, de quien sería secretario, tras serlo del príncipe Enrique.


Confirmantes de la Ejecutoria de hidalguía de Ruy González de Llerena

Ruy González de Llerena había nacido en la ciudad de Alcaraz, a decir de los testigos, aunque parece más probable que llegara de Extremadura, tal como delata su apellido, con algún corregidor de la ciudad. Había ocupado los principales cargos municipales, como el de alcalde ordinario por el estado noble y procurador universal de la ciudad. Sus hijos el licenciado Juan, Diego y Alonso fueron regidores. El licenciado Juan Llerena había estudiado Leyes en la Universidad de Salamanca. Allí conoció a una salmantina de la que se enamoraría; con cuarenta años volvió a su ciudad natal, acompañado de esta mujer, llamada Catalina Guedeja, de veinticinco años, y el pequeño Ambrosio, fruto de la relación entre ambos, padre de nuestro protagonista. En concubinato vivieron el licenciado Juan y Catalina Guedeja, hasta que las presiones familiares y vecinales forzaron al licenciado Llerena a contraer matrimonio con Leonor de la familia alacaraceña de los Guerrero. El hijo Ambrosio cayó en la condición de bastardo. La madre Catalina de Guedeja se vería repudiada por segunda vez, cuando el licenciado Llerena casó de nuevo
el dicho liçençiado como ombre soltero se casó primera vez con la Guerrera que auía dicho e fallesçida se casó segunda con Bernaldina de Villena
Ambrosio de Llerena casaría con Catalina Gómez. Conocemos un poco mejor la vida de los Llerena por una criada llamada Catalina Sánchez. Esta mujer era natural de Ayna; con cinco años había entrado a servir en casa de Ruy González de Llerena, al que había visto enterrar en Santo Domingo. En una situación privilegiada, Catalina vio el discurrir de la vida de la familia Llerena. La familia Llerena, una vez muerto Ruy, se organizaba en torno a la viuda Mayor González de Teruel, judía conversa y hereje confesa, cuyos huesos serían desenterrados en 1504, para ser quemados. Fue la viuda quien acogió a Catalina Guedeja y quien permitió una relación de concubinato con su hijo Juan. En casa de la viuda y bajo su protección se crió el bastardo Ambrosio y otra hija habida de la relación entre Juan y Catalina. La buena suerte de Catalina Guedeja duró dos años, hasta que el licenciado Juan Llerena casó con Leonor Guerrero. Bruscamente el trato de Catalina Guedeja como señora de la casa se quebró
que un negro que tenía la madre del dicho liçençiado le llevaba la falda y entonçes no se llevaban faldas sino a personas de muchos mereçimientos
Catalina Guedeja fue obligada por su amante y sus hermanos a tomar los hábitos como monja, desterrada a casa de un pariente de la familia en Chinchilla, acabaría tomando dichos hábitos en el monasterio de Santa Clara de la ciudad de Alcaraz, de la orden de Santo Domingo. Parece que los lazos entre Mayor González de Montiel y la Guedeja continuaron muy vivos, tanto por las visitas continuas de la viuda al convento como porque ésta procuró dar una educación esmerada a sus nietos bastardos, dejándolos a cargo de un  preceptor llamado Montesino. La despreciada Catalina Guedeja encontraría su vocación en el convento, donde permaneció siete u ocho años, trasladándose posteriormente al convento de la orden en Sevilla, donde sería priora, y participando en la reforma de otro convento de la orden en Jérez de la Frontera, donde murió. En este carácter itinerante de la monja debieron ser determinantes sin duda las pesquisas inquisitoriales contra su protectora Mayor González de Montiel.

Pero la suerte de la familia Llerena había cambiado ya antes. Su apoyo al marqués de Villena en las guerras por la sucesión al trono de Castilla fue castigada con la pérdida de bienes e favor de la familia Reolid. Para entonces Ruy había fallecido; la desgraciada suerte la padecieron sus hijos Juan, Alonso, Diego, Rodrigo y Francisco. En especial, Diego y Francisco comprometidos con el marqués y que vieron confiscados sus heredamientos de Povedilla. Aunque pronto supieron acertadamente cambiar de bando, asegurar su fidelidad a la Corona y recuperar sus bienes (1). La fortuna cambiaría de nuevo a finales de siglo, cuando la familia sufrió los embates de la Inquisición, siendo procesada la madre, Mayor González de Montiel, que vería expropiada la propiedad de Pinilla. Es posible que muriera durante el proceso. En cualquier caso, sus huesos exhumados serían quemados (2).

El padre del bachiller Juan Guedeja, Ambrosio, abandonaría la ciudad de Alcaraz al casarse con Catalina Sánchez; aunque parece que luego volvió de nuevo a la ciudad hasta la muerte de su mujer. El bachiller, luego licenciado, Guedeja abandonaría el hogar familiar de Alcaraz para casarse en San Clemente, donde se asentaría. Allí daría el salto; de procurador de la villa pasaría a relator del Consejo Real. Pero la presencia de los Guedeja en estas tierras sobrepasaba la fortuita llegada de una madre deshonrada por el estudiante Juan de Llerena y sus herederos. En Belmonte, protegidos por el marqués de Villena, se establecían otros familiares de los Guedeja, llegados de Salamanca, que hacía de la capilla de la Purificación de la Colegiata su capilla familiar. Su estudio lo desarrollaremos más adelante.

Capilla de la Purificación de la Colegiata de la villa de Belmonte, fundación de su racionero y mayordomo don Jerónimo de Guedeja hacia 1560 (trazada por Esteban Jamete)




(1) PRETEL MARÍN, Aurelio: Los judeoconversos de Alcaraz entre los siglos XVI y XVII: Llerenas y Barreras, Álvarez y Toledos, Vandelviras, Sabucos y Parejas ante la Inquisición. Asociación cultural Alcaraz. Siglo XXI. 2017. Obra imprescindible para el estudio de las minorías conversas en Alcaraz y de los Llerena, en particular.
(2) PRETEL MARÍN, Aurelio: op. cit. pp 37 y ss.

ARCHIVO DE LA CHANCILLERÍA DE GRANADA. HIDALGUÍAS. Ejecutoria de Hidalguía de Juan Guedeja González de Llerena. 1540. Signatura antigua301-14-2


Anexo: testigos de Alcaraz a favor de Juan Guedeja

Pedro de Penilla, portero del ayuntamiento de la ciudad de Alcaraz, hidalgo de 85 años
Cristóbal López , pechero de 55 o 60 años, vive cabo el monasterio de Santa Clara
Catalina Sánchez, mujer de Juan Sánchez Peral, moradores de Ayna, aldea de Alcaraz, 70 años
Jerónimo de Segura, hidalgo, 66 años, juez en çiertos pueblos e alcayde en Baños (de la Encina, Jaén)
Diego Cantarero, pechero de 87 años
Sancho Palomo, pechero de 80 años
Fernando de Vígara, hombre hijodalgo del Arrabal de la ciudad de Alcaraz

sábado, 11 de marzo de 2017

Título de Marqués de Valdeguerrero (1686)

                 
Casa Palacio de los Marqueses de Valdeguerrero en San Clemente (http://www.sanclemente.es)
                                     

Decía el poeta León Felipe
!Qué lástima que yo no tenga un abuelo que ganara una batalla!
la villa de San Clemente tiene ese abuelo, con su casa solariega y blasonada. Es la casa palacio del Marqués de Valdeguerrero, que aunque cerrada como otras casas palacios, tal como la de los Oma, y como otros conventos, da fe del testimonio señorial pasado de la villa. Como oculto nos permanece el bello patio renacentista de la casa palacio que en Vara de Rey poseía la familia.

                                           
Palacio Marqués de Valdeguerrero en Vara de Rey (http://www.varaderey.es)

Presentamos el título del Marqués de Valdeguerrero otorgado por el Rey Carlos Segundo a favor de Don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval en 1686. De familia procedente de la ciudad de Alcaraz, se asentarían en San Clemente tras emparentar vía matrimonial con los Ortega. El título destaca el valor militar de la familia. Sus orígenes guerreros databan de la misma conquista de la ciudad de Alcaraz y de la batalla de las Navas de Tolosa, aunque la merced la deben a su participación en las empresas militares de la Monarquía en los años finales del reinado de Felipe IV y durante el de Carlos II. Don Gabriel Guerrero destacaría estos años, en los que algunos de sus deudos perdieron la vida, por su participación en la guerra de Portugal. Poco después demostraría sus dotes como administrador en las Indias. No obstante su proyección debe mucho más a la protección de Grandes de España como el Marqués de Leganés o el Conde de Santisteban y a los donativos y empréstitos que otorgó a la Corona, causa de agobios económicos en años posteriores.

                                                                   
Portada Palacio de San Clemente con escudo familiar (http://competenciacultural.blogspot.com.es)
                                                                        
Casa de los Valdeguerrero en Villar de Cantos

Don Carlos (segundo) por la Gracia de Dios, Rey de Castilla,... por quanto teniendo atención a la calidad de méritos y serbicios que concurren en bos Don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval, caballero de la orden de Santiago, del nro. Consejo de Guerra. ya que me hauéis representado serbistis al Rey mi Padre y señor que está en gloria desde el año de mil y seiscientos y quarenta y quatro de Capitán de ynfantería, Sargento Mayor y Maestre de campo de un tercio de Ynfantería Española General de la Artillería, Sargento General de Batalla y Gobernador de la Plaza de Badajoz, hauiéndonos hallado en diferentes reenquentros y vatallas sopresas, sitios y tomas de Plazas, cumpliendo en todas ocasiones con las obligaciones de bra. sangre y en particular en el primer sitio de Yelbes que intentó el Marqués de Torrecuso el año de mil seiscientos y quarenta y quatro llebastis trescientos hombres del partido de Alcántara adonde vro. padre era Gobernador y serbistis con ellos en el tercio de Don Francisco Geldre y en la sopresa y toma de Salbatierra que se executó el año de mil seiscientos quarenta y siete, gobernando aquella frontera el conde de Fuensaldaña fuistis el primero que por su escala entrastis en ella y os allastis en la intentada sopresa de Olibenza el de seiscientos y quarenta y nueve por el Marqués de Leganés y en el sitio y toma de la misma plaza el de seiscientos y cinquenta y siete, allandoos con buestro tercio al asalto de la estrada encubierta adonde mataron a vro. lado a Don Agustín Guerrero, buestro hermano y aunque fuistis erido en aquella ocasión mantibistis y fortificastis con vra. Compañía el puesto asta que entró otro tercio a mudarle y también hos  hallastis en la toma del Castillo de Morón y en el socorro de Badajoz y sitio de Yelbes y aunque por el rigor del tiempo del tiempo se deshicieron los tercios conserbastis el buestro, con que fuistis el que más trabajó en la línea y levantastis muchos fuertes en ella y quando se socorrió la plaza fuistis el que más tiempo perserbastis en la defensa de uno de ellos resistiendo los asaltos y le mantubistis hasta que fue preciso rendiros y en esta ocasión quedastis prisionero adonde padecistis grandes descomodidades en cuya atención y de haver gastado buestro patrimonio S. M. mandó al mi Consejo de Yndias que os acomodase en un Gobierno de los que havía bacos en Nueva España del Perú adonde pasastis con el de los Andes y por haver tomado las armas mucha gente de mal vivir en el Cusco, de orden del Conde de Santistevan pasastis a él por remediarlo y le conseguistis brevemente con seis cientos ynfantes y treinta caballos que levantastis sin costa de mi Real Hacienda y haviendo pasado a gobernar el Potosí, pusistis en mejor forma el beneficio de las minas con que crecieron los derechos Reales en el primer año más de quatrocientos y sesenta mil pesos de que constó por ynstrumentos auténticos en el mi Consejo de Yndias y en el puesto que después tubistis de Gobernador de Badajoz me serbistis con toda aprobación reduciendo aquella Plaza y guarnición a mejor forma y disciplina dejando dispuesto quarteles para quinientos ynfantes y trescientos caballos y el caudal donde mantenerlos con aprobación mía y que después me serbistis en un donato gracioso de dos mill y cient escudos y hicistis un emprestito de doce mill ducados y últimamente fuistis acompañando de mi orden al Embajador de Francia declarada la guerra hasta Yrún donde por vuestra disposición se executó el cange de los Embajadores adonde se os recreció el gasto por la detención que huvo y reconoscistis las plazas de San Sebastián, Fonterrabía y Pamplona y me distis quenta de lo que necesitavan y por despacho de veinte y ocho de marzo de seis cientos y ochenta y quatro me di por serbido de buestro celo y que os tendría presente para haceros merced, que desde la Vatalla de las Navas de Tolosa en que un progenitor buestro se halló y por lo que en ella se señaló y en la toma de la ciudad de Alcaraz le onró el Señor Rey Don Alonso el Noble con la alcaldía de dicha plaza y le dio repartimiento en ella y en la Yglesia una capilla mayor junto a la mayor que tomó dicho Señor Rey para sí del lado del Evangelio que oi se conserva en vuestra Casa y todos los de ella an serbido a esta Corona con sus personas y Gente a su costa y gastado en esto la mayor parte de su hacienda aviendo muerto muchos en mi Real Servicio como fue buestro hermano en el sitio de Olibenza, Don Gabriel Guerrero un tío hermano de buestro padre en la defensa de Gibraltar de las Yndias atacada de los Yngleses y Don Germán Guerrero hermano de vuestro abuelo en la Frisa y en remuneración de todo ello por Decreto señalado de mi Real mano de treinta de Noviembre del año pasado de mill y seis cientos y ochenta y cinco os he hecho merced del Título de Castilla para vos y buestros herederos y subcesores y porque havéis elijido el a Marqués de Valdeguerrero en esta conformidad mi voluntad es que aora y de aquí adelante vos el dicho don Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval y los dichos vuestros herederos y subzesores cada uno en su tiempo perpetuamente para siempre jamás os podais llamar e yntitular llamen e yntitulen os hago e yntitulo Marqués de Valdeguerrero... Dada en Madrid a veinte y uno de agosto de mill seiscientos y ochenta y seis   (Es copia del original en poder de la familia, sacado en 1808. El original en pergamino de seis hojas; en la primera, el escudo de armas de la casa familiar, en la segunda, el apóstol Santiago a caballo contra los infieles y en la tercera, el retrato del Rey con los atributos de justicia).


Archivo Histórico Nacional, UNIVERSIDADES, 672, Exp. 76.  Sandoval Arcayna, José Ángel. 1808.

domingo, 17 de abril de 2016

Los Marqueses de Valdeguerrero





Palacio Marqueses de Valdeguerrero en Vara del Rey
Presentamos la genealogía de los Marqueses de Valdeguerrero, procedente de la colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia. Un linaje de orígenes medievales, de la época de Alfonso VIII, y ligado a uno de los conquistadores de Alcaraz (aunque el antecesor de la familia, Juan Guerrero Soto, lo sitúa más de un siglo después, cuando es armado caballero por Alfonso onceno en 1330)









Pedro Martínez Guerrero, caballero de Alcaraz, cabeza de bando que se entiende, fue hijo de Juan Guerrero de Soto, a quien don Alfonso XI armó caballero el día de su coronación en Burgos año 1330 y era de uno de los conquistadores de Alcaraz en tiempo de don Alfonso VIII, casó con Catalina Cano, hija de Juan Cano, comendador de Carrizosa y Miraflor

     -1. Juan Martínez Guerrero, a quien Enrique IV envío a Alcaraz año 1451 a graves negocios

    -2. Pedro Martínez Guerrero, casó con Catalina Ruiz, señora de la Torre de Alvar Ruiz, hija de Alvar Ruiz de Córdoba y Catalina Sánchez Ballesteros
           -Juan Martínez Guerrero casó con María de Villena Santacruz, hija del capitán Juan Santacruz
               -1. Agustín Guerrero casó con Inés de Mesa, hija de Hernando de Avilés y de María de Molina y nieta de Alonso Fernández de Córdoba, comendador de Segura, y de Leonor de Avilés su 2ª mujer
                   -Francisco Guerrero de Luna casó con doña Francisca de Sandoval, hija de Antonia de Sandoval Negrete y de doña Antonia Becerra
                           -Don Rafael Guerrero de Sandoval, caballero de Calatrava
                           -Don Germán murió sirviendo en Flandes
                           -Don Gabriel Guerrero de Luna, casó con doña Catalina de Esquivel y Guzmán, alcalde de hijosdalgo en Granada, y de doña Inés de Guzmán de la Serna
                                 -Don Gabriel Guerrero de Sandoval, caballero de Santiago, casó con doña María de la Torre
                                          -Don Gabriel Francisco Guerrero, caballero de Santiago, casó en Beas con doña .... Godínez        
                                -Doña Inés Bernarda casó con don Alonso de Noguerol
                                -Don Agustín Guerrero de Guzmán, caballero y gobernador de Alcántara, corregidor de Guadix, casó con doña Ana Agustina de Carcamo
                                          -Don Gabriel Guerrero de Luna I marqués de Valdeguerrero, caballero de Santiago del Consejo de Guerra, casó 1º con doña Juana de Chiriboga, 2º con doña Juana de la Cerda sin sucesión
                                         -Don Agustín murió sobre Olivenza
                                         -Don Gaspar, sacerdote
                                         -Don Gerónimo, jesuita
                                         -Doña Petronila y doña Agustina, monjas de Santisp. de Alcaraz
                                         -Doña Catalina Félix Guerrero, casó con don Rodrigo de Ortega, caballero de Santiago, señor de Villar de Cantos
                                                      -Don Gabriel de Ortega Guerrero, II marqués de Valdeguerrero, Gentil Hombre de la cámara, gobernador de Aranjuez casó 1º con doña María Josepha Zambrana, 2º con doña  María Magdalena de Riaño
                                                                 -Doña Catalina Félix Ortega, IV marquesa de Valdeguerrero, casó con su tío Don Vicente de Sandoval (sigue línea sucesoria, al no tener hijos don Francisco Javier Ortega Riaño, III Marqués de Valdeguerrero, hijo de Gabriel Ortega y María Magdalena Riaño)
                                                      -Doña Agustina de Ortega, 2ª mujer de don Francisco de Sandoval, suegro de su hermano
                                                                 -Don Vicente de Sandoval, caballero de Calatrava, casó con doña ... de Ortega su sobrina y prima hermana
                                                                 -Don Sancho, caballero de Calatrava
                                                      -Doña Manuela casó en San Clemente con don Juan Francisco Pacheco y Solís, señor de Valdosma y Tejada
                                                                 -Doña Francisca Pacheco casó en 1717 con don Joseph de Castro, caballero de Santiago


                           -Doña Ana María casó con don Francisco de Sandoval
                  -Don Fernando Guerrero
                  -Doña María Guerrero casó con Alonso Guerrero Becerra
              -2. Francisco Guerrero, alférez mayor de Alcaraz
                  -Doña Catalina Guerrero casó con ... Zambrana
                          -Don Pedro Guerrero Zambrana, caballero de Santiago caballero de Santiago, page, gentil del .... procurador cortes de Murcia, casó con doña Gerónima Guerrero, hija de Don Antonio Guerrero Becerra y de doña Visola Girón
                              -Don Pedro Zambrana, caballero de Calatrava, procurador de Cortes de Murcia, murió sin sucesión
                              -Don Antonio Zambrana casó con doña María Abat Catalán
                                   -Doña María Gerónima Zambrana, 1ª mujer de don Francisco de Sandoval, caballero de Santiago, hijo de don Sancho y de doña Petra  de Bedoya y nieto de doña Ana María Guerrero
                                              -Doña María Josefa Zambrana, II Marquesa de Valdeguerrero   
              
    -3. Fernán Cano Guerrero casó Teresa Díaz de Bustamante
          -Oliva Guerrero casó con Sancho Ballesteros
              -Doña Sancha Ballesteros casó con Gil Rodríguez Noguerol
                   -Gil Rodríguez Noguerol comendador de Alcalá la Real casó con Doña Luisa Guerrero, hija de Alonso Guerrero Becerra, contino de Carlos V y de doña Francisca de Luna y Córdoba
                         -Don Alonso Noguerol casó con doña Luisa de Ludueña sin sucesión
                         -Don Pedro Noguerol Guerrero casó con doña Francisca Guerrero su prima hermana, hija de Alonso Guerrero Becerra y de doña María Guerrero y con doña Luisa de Córdoba, hija de Alonso Fernández de Córdoba, oidor de Valladolid, y doña Luisa de ...
                             -Don Pedro Noguerol, oidor de Granada, murió sin sucesión
                             -Don Cristóbal Noguerol , caballero de San Juan
                             -Don Alonso Noguerol casó con doña Luisa Bernarda de Guzmán su prima hija de don Gabriel Guerrero
                                   -Don Gabriel caballero de San Juan
                                   -Don Pedro Noguerol murió sin casar
                                   -Doña Francisca casó en Villatobas con don Esteban de la Torre sin sucesión



Real Academia de la Historia — Signatura: 9/310, fº 176. — Signatura antigua: D-35, fº 176.  Tabla genealógica de la familia Guerrero, vecina de Alcaraz, marqueses de Valdeguerrero. Manuscrito. Empieza en Juan Guerrero de Soto, conquistador de Alcaraz (Albacete), a quien armó caballero el rey Alfonso XI cuando su coronación, en 1330. Termina en su octavo nieto Gabriel de Ortega y Guerrero, II marqués de Valdeguerrero. Tiene escudo de armas.Referencias: Índice de la Colección Salazar y Castro, 28245
Pertenece a la Colección Salazar y Castro de la RAH

miércoles, 20 de enero de 2016

Genealogía V Marqués de Valdeguerrero (1734)


Francisco Ignacio de Sandoval y Ortega, V Marqués de Valdeguerrero. Pruebas de ingreso en el Real Seminario de Nobles de Madrid





Don Francisco Ygnacio de Sandobal y Ortega, Marqués de Valdeguerrero, señor de la villa de Villar de Cantos y de la jurisdizión de la de Vara de Rey. Alférez mayor perpetuo de la ciudad de Alcaraz= Natural de San Clemente


                                                          Hijo de

Don Vizente de Sandobal, cauallero de la orden de Calatrava, Vrigadier que fue de las Guardias de Corps de Su Magestad y de Doña Cathalina Phelix de Ortega, Marquesa de Valdeguerrero, señora de Villar de Cantos y de la jurisdizión de Vara de Rey; tiene dicho Don Vizente diferentes gozes de Nobleza en la ciudad de Alcaraz, donde nació, y en las de San Clemente y Villahermosa donde tiene vecindad

                                                      Abuelos paternos

Don Francisco de Sandobal Guerrero, cauallero de la orden de Santiago, natural de la villa de Veas de Segura, alférez mayor de la ciudad de Alcaraz, alguazil mayor de la Ynquisizión de Murcia en el arzedianato de Alcaraz, y Doña Agustina de Ortega Guerrero, natural de San Clemente; tubo don Francisco los gozes de nobleza en Veas, Villahermosa y Alcaraz y la dicha Agustina es hermana entera del abuelo materno del pretendiente

                                                    Abuelos maternos

Don Gabriel de Ortega Guerrero, Marqués de Valdeguerrero, señor de la villa de Villar de Cantos y de la jurisdizión de la de Vara de Rey, Gentil Hombre de la Cámara de Su Magestad con entrada, coronel de Cauallería, del Consejo de Hazienda de Su Magestad, natural de la villa de San Clemente, y Doña María Josepha de Sandobal su legítima muger, natural de la villa de Villahermosa; tubo dicho Don Gabriel diferentes gozes de Nobleza en la villa de San Clemente y la dicha María Josepha es hija del abuelo paterno del pretendiente y hermana de su padre, el que es cofrade de la cofradía de San Salbador extramuros de la ciudad de Alcaraz, y asimismo lo fueron los abuelos paterno y materno del pretendiente


Don Francisco Ygnacio Sandoval, Marqués de Valdeguerrero, natural de San Clemente, entró en 17 de octubre de 1734

                                               Partida de Bautismo

En la parrochial del señor Santiago desta uilla de San Clemente en quatro días del mes de febrero de mill sietezientos veinte y dos años yo Bartholomé Antonio Chicano, presuítero de dicha villa, con lizencia del señor don Gabriel Fernández de Contreras cura propio de la dicha parroquial baptizé y crismé en ella un niño hijo lexítimo y de lexítimo matrimonio de los señores Don Vizente Francisco de Sandobal y Guerrero, caballero de la orden de Calatraua y Brigadier de las Reales Guardias de Corps de su Magestad y de Doña Cathalina Félix Ortega y Guerrero, su lexítima muger, púsele por nombre Francisco Ygnacio Ramón Euseuio, nazió en veinte y nuebe de henero próximo pasado fue su compadre de pila el señor don Juan Francisco Pacheco y Guzmán, señor de las villas de Valdeosma  y la Tejada su tío, adbertíle el parentesco espiritual y lo firmé= Bartholomé Antonio Chicano


AHN. UNIVERSIDADES. 671-1, Exp. 39. Genealogía de los alumnos del Real Seminario de Nobles de Madrid: Francisco Ignacio de Sandoval Ortega y Francisco Antonio de Sandoval. 1734 y 1731

domingo, 29 de noviembre de 2015

Reclutamiento militar y dotación de presidios en el partido de San Clemente (1631-1642)

El malestar de las ciudades y villas del Reino por las levas continuadas y el alojamiento continuo de soldados repatriados, que provocó la guerra de Italia en la segunda mitad de la década de los veinte (66), llevó en 1631 a los Consejos de Estado y Guerra a la alternativa de evitar las levas y su sustitución por una consignación fija destinada a proveer con una dotación fija de soldados los presidios. Las razones las expone Fernando Vallejo en las instrucciones anejas a la carta remitida al Concejo de San Clemente sobre el repartimiento de una consignación fija correspondiente a treinta
soldados repartidos en esa villa (67). Similares cartas debieron recibirse en el resto de los concejos más populosos.
Se planteaba que al igual que en Portugal y Aragón donde servían quince compañías en cada uno de ellos, se había pensado establecer en Castilla sesenta compañías. No obstante comprendiendo los inconvenientes que podían plantear el reclutamiento, paso y alojamiento por unas villas ya devastadas por sus obligaciones militares anteriores, se había decidido sustituir esta obligación por una consignación fija para mantener los soldados existentes en los presidios. Dichos soldados, hasta ahora eran sustentados con las provisiones procedentes de los servicios de millones,

sábado, 5 de septiembre de 2015

Los marqueses de Valdeguerrero: el origen de la riqueza familiar

Los bienes y propiedades de los Valdeguerrero en 1743 se centraban en las localidades de Villar de Cantos, Vara del Rey y San Clemente, por un lado, aportados por los Ortega, y en la localidad de Alcaraz, aportados por los Guerrero:
"el mayorazgo fundado por Don Rodrigo de Ortega de Avilés el maior y Doña Ana Rosillo Gavaldón su Muger en que comprehende el señorío y hazienda de Villar de Cantos, Vara de Rey y la maior parte de la que ai en esta villa (de San Clemente), como también el que fundaron Alonso Garzía y Ana Martínez de Monteagudo su Muger con lo que a él agregaron Antón Garzía Monteagudo su hixo y Doña María Alvarez de Thevar*, y el que fundó Chatalina Rodríguez Viuda de Melchor de Soto, todos en esta villa, y los dos vículos que en la de Villaermosa fundó Doña María Rodríguez de Ávila para sus nietos Don Pedro Antonio y Doña María Gerónima Zambrana como el que fundó en la dicha villa Dª María del Abad Catalán. En cuanto a los bienes y propiedades de la ciudad de Alcaraz: los mayorazgos que en la ziudad de Alcaraz fundaron el bachiller Juan Martínez Guerrero y el que fundaron Agustín Guerrero y doña Ygnes de Mesa y Luna su Muger, y el que fundó en dicha ziudad Francisco Guerrero el Viexo y Doña Leonor de Alfaro su muger y el patronato que fundó en la dicha ziudad de Alcaraz Don Francisco de Arias cauallero del orden de Calatrua y señorío de la villa de Balazote, y Doña Ginesa de Agüero Guerrero su Muger del convento de Religiosas de la Magdalena de dcha ziudad con los demás patronatos de capellanías y obras pías que eran anexos a dchos mayorazgos y el vínculo que fundó Don Lucas de Avila agregado al referido maiorazgo de Agustín Guerrero y Doña Ygnes de Mesa"

 * Uno de los bienes aportados por el mayorazgo de García Monteagudo es el oficio de regidor perpetuo en la villa de San Clemente (AMSC. AYUNTAMIENTO. Leg. 29/14; Cristóbal García Monteagudo renuncia el oficio de regidor a favor de Diego Ortega. 1634)

AHPCu. NOTARIAL. FRANCISCO LÓPEZ HELLÍN. Leg. 2479. 10 de febrero de 1743. Capitulaciones matrimoniales entre el señor don Francisco Ignacio de Sandoval y Ortega y Doña María Manuela de Castro y Pacheco . Como anécdota, la madre de la esposa, doña Manuela Gertrudis de Ortega y Guerrero excluía de la dote matrimonial de su hija un autógrafo de Santa Teresa de Jesús, guarnezida y con un cristal delante. Es posible que los sucesores de los señores de Valdosma y Tejada todavía conserven esta reliquia o, tal vez, dada la vinculación directa de doña Manuela Gertrudis con los Valdeguerrero, obre en poder de esta familia.


El origen de la riqueza familiar estaba centrado en torno a Villar de Cantos, cuya jurisdicción comprará Rodrigo Ortega y Tébar en 1626, antes se había hecho con los oficios de justicia del concejo de Vara de Rey, incapaz de hacer frente a las deudas contraídas con don Rodrigo. Las alianzas familiares con los Rosillo o García Monteagudo habían contribuido no poco a su riqueza. Hasta el punto que dos Ortega, Rodrigo Ortega y Ortega (o García Monteagudo) y Diego de Ortega Guerrero, junto a otras familias como los Oma, comienzan a controlar la vida municipal a mediados del siglo XVII. Las alianzas matrimoniales con los Guerrero de Alcaraz y los Pacheco, afianzarán ese poder.