El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

HISTORIA DEL CORREGIMIENTO DE SAN CLEMENTE

EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
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martes, 13 de septiembre de 2016

Los Piñán del Castillo

Juan Piñán del Castillo, vecino de Illescas, había obtenido ejecutoria de hidalguía el año de 1557. Dicha condición de hidalgo la supo mantener y ver reconocida cuando se desplazó a Santa María del Campo Rus, donde casaría. Sin embargo su hijo vería negada su hidalguía por el concejo de Santa María del Campo. Si bien en un primer momento fue incluido en la elección de oficios por los hidalgos; posteriormente, se le negaría la refacción en las sisas de carne y pescado del servicio de millones y se le incluiría en los repartimientos de bastimentos y en el padrón de los hombres llanos. Hernando Piñán del Castillo se vería así obligado en 1599 a iniciar un pleito en la sala de los hijosdalgo por ver reconocida su hidalguía, presentando la ejecutoria que había ganado su padre Juan.

Juan Piñán del Castillo había iniciado el proceso para ver reconocida su hidalguía en 1548, se presentaba como hombre hijodalgo notorio de padre y de abuelo, de solar conoscido, devengar quinientos sueldos según fuero de España. Añadía que su hidalguía no era debida a merced del duque de Escalona (marqués de Villena) ni por haber sido criado o allegado de él. Como le ocurriría a su hijo en Santa María del Campo, cincuenta años después, el concejo de Illescas le había empadronado con los pecheros, alegando que participaba de esta condición y si alguna vez él o su familia no habían pagado pechos era porque abría sido por ser pobres, y no tener de qué pechar o por tener algún oficio de concejo que los exsimiese o por tener armas y cauallo al fuero de león. Juan Piñán del Castillo se vería obligado a presentar una larga lista de testigos en favor de su hidalguía (1).

Juan Piñán del Castillo, era nieto de Hernando del Castillo del Arzobispo y Elvira de Piñán, vecinos de Castillo de Garcimuñoz, que habían fallecido a comienzos del quinientos. Del matrimonio había nacido Alonso Piñán del Castillo, padre de Juan, que casado en Molina, había ido a vivir a Tresjuncos, donde los Piñán Castillo tendrían una hacienda familiar de cierta importancia. Viudo, casaría de nuevo en Illescas con Isabel de Padilla, donde viviría hasta su muerte, acaecida hacia 1537. Los actos positivos se conocían sobre todo del abuelo Hernando, que había vivido toda su vida en el Castillo, donde disfrutaba de las rentas de un heredamiento explotado por renteros de Montalbanejo:

conosció dos hermanos del dicho hernando del castillo que se dezían el uno dellos juan del castillo y el otro pedro del castillo a los quales vio algunas vezes en el castillo de garcimuñoz en casa del dicho hernando del castillo y se tratauan y llamauan hermanos los unos a los otros y vio este testigo que se tratauan como caualleros teniendo sus cauallos y moços despuelas y paxes y otros criados con autoridad de personas principales y que conosció a juan del castillo hijo de hernando del castillo, abuelo del que contendía que fue casado y vezino del castillo de garcimuñoz, y a otro alcayde de la fortaleza y castillo que se llamó francisco del castillo y asimismo conosció a otro hermano de los susodichos que se llamó del castillo


Los Piñán Castillo se habían hecho con una hacienda de bienes raíces en Tresjuncos, Montalbanejo y Megina, aldea de Molina. Los bienes pasaban íntegramente al hijo mayor por estar vinculados a mayorazgo. Además al familia poseía capilla propia para enterramientos de miembros de la familia en la iglesia mayor del Castillo, aunque dicha capilla era propiedad del duque de Escalona y Marqués de Villena. Su ascenso social fue unido a lealtad y servicio al marqués de Villena; como dirá algún testigo, hablando de Hernando Castillo, caballero principal que tenía bando con el marqués de Villena. Este testimonio casaba mal con la afirmación de de Juan Piñán del Castillo de no deber su hidalguía por su servicio al marqués y con el hecho de que su hermano Pedro había sido alcaide de la fortaleza del Castillo de Garcimuñoz. La notoriedad que alcanzó Hernando era reafirmada por algunos testigos que le recordaban como persona principal con muchos criados y tres o cuatro escuderos y otros tantos caballos, así como unas casas principales, donde había vivido hasta su muerte hacia 1517 en un viaje a Cuenca. Hernando se había instalado en Castillo de Garcimuñoz, a diferencia de sus hermanos Juan y Pedro, que mantuvieron la residencia en el hogar paterno de Molina y una aldea llamada Pradilla.

Las dudas de la limpieza de sangre e hidalguía de los Piñán Castillo surgían con el bisabuelo Alonso del Castillo, vecino primero de Molina de Aragón y luego regidor de Cuenca, sobre el que recaían sospechas de ser pechero y converso. Se intentó soslayar la primera acusación con la sentencia de 1551 que ratificaba la hidalguía de Juan Piñán del Castillo frente a las acusaciones del concejo de Illescas. Además un hermano del bisabuelo Alonso, llamado Diego se tenía por caballero de la orden de Santiago y señor de Arquillos. Más preocupantes eran las acusaciones de origen converso. El profesor Parelló nos presenta a Alonso Castillo, como innegable converso, pues en su opinión era hermano de Violante González, alias Blanquilla, la madre de Hernando del Castillo, alcaide de Alarcón. Alonso, Violante y el citado Diego serían hijos de un fulano Enrique, sir inglés, y una fulana Castillo. De ser así Hernando del Castillo del Arzobispo y el alcaide de Alarcón Hernando del Castillo serían primos hermanos. El origen judío era claro en la abuela Elvira Piñán, que había sido condenada, al igual que lo fueron su madre y abuela, a una pena, en su caso, de 50.000 maravedíes por el Santo Oficio, y nada ayudaba el parentesco de los Piñán Castillo con un familiar llamado Hernando del Castillo de Molina, condenado por el Santo Oficio, y al que la propia familia para evitar entrar en otros debates de más calado consideraba loco y mentecato.

El caso es que Juan Piñán Castillo vería ratificada su hidalguía por carta ejecutoria dada el 23 de diciembre de 1557. Su hijo, Hernando Piñán del Castillo se vería obligado a litigar de nuevo por su hidalguía con el concejo de Santa María del Campo Rus, donde se había trasladado a fines de siglo, dejando su residencia en Madrid. Allí contaría con el testimonio favorable de uno solo de los principales del lugar, llamado don Diego Pérez, regidor perpetuo. Hernando había casado con Juana Melgarejo. Debía vivir desde 1585 en Santa María del Campo Rus, donde había sido elegido como alcalde ordinario por el estado de los hijosdalgo. En esta villa había establecido su casa familiar, dejando la de Madrid, que suponemos que es la que su hijo Pedro tenía en la calle de Caballero de Gracia. El matrimonio había tenido una prolífica descendencia con varios hijos de nombres Pedro, Fernando, Francisco, Juan, Diego, Inés y Antonia.

Desconocemos la razón del establecimiento de Hernando en Santa María del Campo Rus, pero contaba en el pueblo con una importante hacienda, tal vez fruto de su matrimonio. Su llegada al poder en Santa María del Campo le procuro muchos enemigos, con multitud de roces con los vecinos principales de la villa. Con el también alcalde ordinario Pedro Galindo Puerto entró en disputas por las preferencias de asiento en la iglesia y una capilla destinada a sepultura que pretendían ambos litigantes. Hernando había procedido contra el regidor Diego González por haber vendido trigo a más precio de la tasa y contra el alguacil mayor llamado Pedro de Chaves por obstaculizar la acción de un alguacil, Hernando prácticamente se había enemistado con todos los oficiales del concejo, que sin duda, recelaban de su riqueza y poder. Entre sus enemigos, además de los referidos estaban Jerónimo de Toro, el licenciado Villodre, Alonso Galindo Castillo y Miguel López de Alarcón. Todos ellos se pondrían de acuerdo para empadronar a Hernando Piñán del Castillo con los pecheros, viéndose obligado a que la Chancillería de Granada sentenciara a favor el 29 de enero de 1600 y concediera sobrecarta de la ejecutoria de su padre el seis de mayo. Se unía la condena de todos sus enemigos con fuertes penas; se unían a los citados, sus sucesores en los oficios municipales: Martín de Buedo Hermosa, alcalde ordinario, los regidores Juan Rubio, Juan de Villar de Sáez, Alonso de Polán, Juan de Herráinz, Domingo Pérez, Francisco Rubio Montejano y Alonso Montejano, y el alguacil mayor Nicolás López.

El 17 de febrero de 1601, don Hernando Piñán del Castillo se presentaba con la sobrecarta de la ejecutoria que confirmaba su hidalguía, haciéndola valer ante los alcaldes y regidores de Santa María del Campo Rus, que la obedecieron. Todos sus enemigos estaban presentes: los alcaldes ordinarios Alonso Montejano y Agustín Juárez, el alférez mayor Pedro Galindo Puerto, los regidores Miguel López de Alarcón, Alonso Galindo, Antonio de Villagarcía, Jerónimo de Toro, Juan Herráinz, Francisco Pérez de Ortigosa, y el alguacil mayor Andrés Ramírez. Su derrota era la de una villa que apenas hacía veinte años se había eximido de los Portocarrero y que unos pocos años después acabará cayendo en manos de los Ruiz de Alarcón. El devenir de los Piñán Castillo no sería más halagüeño, Pedro, el hijo de Hernando, compraría el señorío de Carrascosilla de Huete, pero tendría que renunciar a la compra por ser incapaz de pagarla. Sería prestamista del concejo de San Clemente y un Manuel Fernando Piñán estaría presente en el colegio de electores de alcaldes de la hermandad, pero su presencia ni adquiere notoriedad ni protagonismo en esta villa.





Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, PERGAMINOS, CAJA, 12, 1, Sobrecarta de carta ejecutoria de hidalguía (1557, diciembre, 23. Valladolid) a favor de Juan Piñán Castillo, vecino de Illescas (Toledo), expedida a Hernando de Piñán Castillo, vecino de Santa María del Campo Rus (Cuenca)

(1) Estos testigos eran: Francisco Galán, natural de Tresjuncos y morador de Almaguer, lugar de la mesa maestral de Santiago; Juan del Olmo, Pedro de Valera y Diego Pinedo, vecinos del lugar de Montalbanejo, aldea de Alarcón; Alonso Carrillo, Lope de Cuéllar, Hernando de Villanueva, Gaspar Núñez de Guzmán, vecinos de la villa de Illescas; Pedro Sanz Ramiro, Juan García el viejo, Juan García el mozo y Miguel Hernández, vecinos del lugar de Mecina, tierra de Molina; Felipe Martínez, vecino del lugar de Tresjuncos, aldea de Belmonte, y Diego de Velasco, vecino de Fuencarral, aldea de Madrid.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El mayorazgo de los Castillo Portocarrero: Santa María del Campo Rus y Santiago de la Torre (1443)

El 3 de noviembre de 1443, en Tordesillas, el doctor Pedro González del Castillo y su mujer Isabel de Puertocarrero fundan mayorazgo en favor de su hijo Juan del Castillo. El mayorazgo era una figura jurídica que tenía por finalidad evitar la dispersión del patrimonio familiar, garantizando su transmisión al primogénito y excluyendo al resto de los hermanos. La escritura de fundación de mayorazgo se nos ha conservado en el Archivo Histórico Nacional, en su sección nobleza, desde algunos años en Toledo, y, concretamente, en la casa de los condes de Luque.

El mayorazgo incluía como bienes la villa de Santa María del Campo Rus, el lugar de Santiago de la Torre, la heredad de Las Pedroñeras, otra del Robledillo, una casa en Castillo de Garcimuñoz  y diversas posesiones en Salamanca: casas en la colación Santa Olalla, cuatro ruedas de aceña en el río Tormes y la heredad de Villorruela, en cuyo lugar se subrogó la heredad de Palacios Rubios. Además de 8.000 maravedíes por juro de heredad concedido por Juan II, situados sobre rentas del obispado de Salamanca.
La escritura de mayorazgo, precedida de un albalá de Juan II reconociendo la emancipación del hijo del doctor Pedro González del Castillo, Juan del Castillo, por entonces un menor de siete años, hacía donación de los siguientes bienes:

otorgaua e otorgo e porque el dicho juan del castillo su fijo sea más honrado e tenga más bienes para su prouisyón e mantenimiento el dicho doctor dixo que era su voluntad de le façer e façía donaçión de la villa de santa maría del campo e del su lugar de santiago de la torre e de la heredat de las pedroñeras e de la heredad del rrobledillo e de las casas e cueva e vaxillas quél ha en la villa del castillo en la calle de la corredera e de las casas que tiene en la çibdad de salamanca de lo que a él pertenesçe a la collación de santa olalla e de las quatro rruedas de açeña que el tiene en el rrío de tormes que llaman de la piñuela e de la heredad de villoruela con todo lo que el tiene e posee en la dicha villoruela

Además se incorporaba en aquel momento un juro de diez mil maravedíes, propiedad de Isabel Portocarrero, sobre las alcabalas del vino de Salamanca. El mayorazgo sería modificado una primera vez el 1 de agosto de 1447:

dixo que por quanto él auía dado  a vuelta de las otras heredades e cosas de que él auía fecho mayoradgo al dicho juan del castillo puertocarrero su fijo las sus casas e heredad que él tenía e poseya en villoruela e su término aldea de la çibdad de salamanca que agora quería dar e façer mayoradgo otra heredad de más valía e mejor e de más rrenta quél assymesmo tenía e poseya en palaçios rruuios lugar de la dicha çibdad de salamanca e en su término en lugar de la dicha heredad de villoruela

En el documento estudiado aparece inserto también el testamento del doctor Pedro González del Castillo, fechado el 7 de mayo de 1448, donde manifiesta su deseo de ser enterrado en la iglesia del lugar de Santiago de la Torre, aunque abría la posibilidad de otro enterramiento si así lo decidían su mujer, su hermano Fernando González del Castillo y su padre espiritual fray Martín de Logroño. Sabemos, como ya hemos referido en otro artículo, que el lugar final de enterramiento sería en una capilla del convento de San Agustín del Castillo de Garcimuñoz, donde había fundado una capellanía provista  de 2.250 maravedíes sacados de las rentas de Santa María del Campo, y hecho diversas donaciones. Disponía el traslado del cuerpo de su primera mujer, enterrada en Ocaña, al lugar de Santa María de la Vega en Salamanca. Su desprendimiento era paralelo a su riqueza, haciendo donaciones a sus parientes, allegados y criados en la interminable relación que aparece en el testamento. El gran beneficiado era su hijo Juan, heredero universal y en quien recayó la posesión del mayorazgo, cuyos bienes ya conocidos se detallan, añadiéndose el oficio de la escribanía mayor del obispado de Palencia y otras rentas. A continuación legaba diversos bienes a su mujer y 700 florines de oro.

Nos interesa, por su interés para nuestra zona, el legado usufructuario que hizo en vida a su hijo natural, el licenciado Fernando González, y al que ahora reconoce la plena propiedad:

yo le di el vsufruto de la parte que yo he de los molinos que dizen de pero ferrnández que son en el rrío de Xúcar en el término de la dicha villa del castillo que son la meytad mios e la otra meytad de lope de alarcón e asymesmo la heredad de sant clemente e las huertas e viñas del castillo e las dehesas del loluuilla e del galapagar que son en término de alarcón

El testamento en sí merecería un estudio más amplio; su extensión, personas, bienes y rentas son suficiente materia para un estudio más detenido.

FUENTE

AHN. SECCIÓN NOBLEZA. LUQUE. C.112, D. 1. Escritura de mayorazgo fundado por el doctor Pedro González Castillo, 28 de mayo de 1487.

sábado, 31 de octubre de 2015

Hernando del Castillo, el licenciado Melgarejo y el ayuntamiento del 9 de noviembre de 1548.

Aquel mes de noviembre de 1548, el gobernador del Marquesado de Villena, Luis Godínez de Alcaraz, lo pasó en San Clemente. Su estancia fue aprovechada para la celebración de varios ayuntamientos para tratar temas ordinarios de la villa, en los que no faltaron la referencia a los numerosos pleitos en que se hallaba inmerso el pueblo en la Chancillería de Granada.
El ayuntamiento de San Clemente había perdido parte de su frescura democrática, desde que en 1543, y tal como sucediera en otras villas, una Corona agobiada por los problemas financieras de la enésima guerra con Francia decidiera vender los oficios de regidores perpetuos y acabar con su elección, como ocurría con los alcaldes ordinarios. Estos oficios que supieron mantener su independencia y la primera instancia frente a los gobernadores del Marquesado, acabaron siendo cargos añales al servicio de los grupos de poder local y su elección motivo de enfrentamiento entre los bandos.

La villa de San Clemente, acababa de salir de una de las crónicas crisis de subsistencia, agravada por una plaga de langosta, que le había obligado a tomar a censo 2.000 ducados en 1545 para el abasto de trigo, veía como los precios del trigo se hundían ahora e incluso el depositado en el alhorí de la villa tenía difícil salida. Antón Dávalos, abastecedor de la panadería, veía como perdía en cada libra de pan dos maravedíes. En frente de su negocio tenía a un Origüela, Gonzalo de Tébar, que se llevaba ocho maravedíes por la venta de cada arroba de un vino aguado, a decir de los vecinos. Sin duda, estos pequeños éxitos y fracasos personales en los negocios contribuía a alimentar los odios preexistentes, que, como hemos visto en otra parte, acabarían estallando el año 1553.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Los Origüela, los Castillo y los Pacheco (III)

(cont.) cuya línea recaería el señorío de Valdosma. A ambas familias, Castillo y Pacheco, los vemos en la elección de oficios del año anterior, 1549, aislados respecto al resto de los regidores, en un momento en que el control de la vida municipal parece estar en manos de la familia de los Herreros y Oropesa (7). Un siglo después, los Castillo, que como hemos dicho habían hecho su fortuna al calor de la protección del marqués de Villena, estaban presentes en la principal familia del pueblo: los Pacheco. En 1612, Juan Pacheco, señor de Perona y alférez de la villa de San Clemente, a la sazón casado con la referida doña Elvira Cimbrón o del Castillo, manifestaba en una prueba de limpieza de sangre de un familiar, no sin cierto rubor, su ascendencia (el primer señor de Perona había sido Hernando del Castillo, el antecesor de la saga), y debiendo tener presente que otro pariente Alonso de Pacheco, casado con otra Castillo, de nombre María, había sido acusado de seguir los preceptos de la ley mosaica en 1563. Sus parientes de Minaya no podían olvidar que su ascendiente directo era Alonso del Castillo, el hermano de Violante González. Pero los Pacheco tuvieron éxito en borrar las huellas que sus enemigos trataban de desenterrar. Unas veces haciendo desaparecer los procesos inquisitoriales, tal como ocurrió con el proceso original de Violante González; otras, a costa de matrimonios con familias de cristianos viejos y la extensión de sus señoríos. Además no dudaron en construirse una genealogía, donde el patrón de la familia ya no se le buscaba origen en Santander, sino que al igual que los Orihuela, era el doctor Pedro Sánchez del Castillo, es decir, un descendiente directo de Clemén Pérez de Rus, el fundador de la villa de San Clemente. Otros descendientes de los Castillo, como los Piñán del Castillo, no tenían tanto éxito al estar encerrados en uniones endogámicas (8).



(7) AMSC. AYUNTAMIENTO. Acta municipal de 29 de septiembre de 1549.
(8) Sobre la genealogía y vínculos familiares de los Castillo es imprescindible el estudio de PARELLO, Vincent: “Une famille converse au service du marquis de Villena: les Castillo de Cuenca (XVe-XVIIe siècles)” en Bulletin Hispanique, 2000, Volumen 102, nº 1, pp. 15-36

Los Origüela, los Castillo y los Pacheco (II)

(cont.) conversos de sus familias no faltaban en la oscura genealogía del antecesor Hernando del Castillo, alcaide de Alarcón y al servicio del marqués de Villena, apodado el aceitero, y vecino de Castillo de Garcimuñoz (4). Esta rama de los Castillo al igual que los González Orihuela había abandonado pronto el apellido paterno, que se desconocía o no se quería conocer. Hernando supo encumbrarse en la nobleza de la zona por sus servicios como paje del marques de Villena y hacerse con los señoríos de Altarejos y Perona. Tanto él como su hijo Diego tuvieron que hacer frente a sendos procesos inquisitoriales por judaísmo en 1498 y 1519, resueltos de forma expeditiva por el hijo echando a patadas al comisario de la Inquisición enviado a Alarcón, de donde era alcaide. Pero mientras Diego sufría los embates de la inquisición su hermano Alonso del Castillo medraba en silencio, creando por alianzas matrimoniales un patrimonio del que serían herederos los Pacheco de San Clemente. Alonso casó con María Hinestrosa, hija del comendador Alonso de Iniesta, que llevaría al matrimonio, por muerte de la hermana Elvira, el señorío de Valera de Yuso, al que se uniría un gran patrimonio que empezaba a tener como centro la villa de San Clemente: el señorío de Perona, con una dehesa, heredades en San Clemente, La Roda. El Cañavate, Vara del Rey y El Picazo, diversos censos y las dehesas de la Losa y Villalgordo y molinos de la Losa. Una herencia nada despreciable que recaería en el hijo Alonso del Castillo Hinestrosa el 2 de junio de 1517(5). Los nietos de este Hernando, el citado Alonso y sus hermanos Hernando y Francisco estaban avecindados en San Clemente hacia 1550 e inmersos en un pleito para ver reconocida su hidalguía con la invención de una fabulosa genealogía que les hacía proceder de Santander, negada por el concejo de San Clemente presto en recordar que los huesos de la madre del abuelo, Violante González, alias Blanca o Blanquilla, habían sido exhumados por la Inquisición y quemados en un auto de fe en la Plaza de Santa María de Cuenca el 21 de diciembre de 1491, auto de fe en el que estuvieron presentes todas las autoridades de la ciudad. Con estos Castillo, muy activos a mediados de siglo en la política municipal de mano de la regiduría perpetua que ostentaba Hernando, entroncarían los Pacheco. Juan Pacheco casaría con Elvira Castillo o Cimbrón, hija de Francisco (6), uno de los litigantes por su hidalguía en Granada, heredando los títulos de regidor y alférez mayor de San Clemente, señor de Perona y de la Losa. Unos años antes, el abuelo de Juan, Alonso Pacheco, regidor de San Clemente, señor de Santiago de la Torre y hermano del señor de Minaya, casaría con una hermana de los litigantes, Juana de Toledo. De esta línea a través de su hijo Diego, procederían las tres líneas de los Pacheco de San Clemente: Juan, señor de Perona, Alonso, señor de Santiago de la Torre, y Francisco, en


(4) RODRÍGUEZ LLOPIS, M.: op, cit. pp. 70-75. La persecución de los Castillo ha sido estudiada por PÉREZ RAMÍREZ, D.: “Don Diego del Castillo, alcaide de Alarcón, caballero a la española”, Cuenca, nº 11, 1977 y por PARELLO, V.: “Los Castillos ante el tribunal de la Inquisición de Cuenca (siglos XV-XVII)”, Les Cahiers de Framespa, 18, http//framespa.revues.org/3220, para la persecución de los herederos de Violante González y, en especial, Hernando y su hijo Diego del Castillo.
 (5) RODRÍGUEZ LLOPIS , M.: op, cit. pp. 74 y 75
(6) Este Hernando había casado con Elvira Portocarrero, fundando mayorazgo en 1545 con los bienes de Valera y La Losa. Se incluían entre estos bienes la Losa, la Losilla y la Noguera, con sus molinos en la ribera del Júcar (molinos conocidos por su ubicación como de la Noguera y de la Losilla) y sus dehesas. Francisco del Castillo, su hermano, se casó con doña Ana Cimbrón Ávalos. Su hija Elvira Cimbrón o del Castillo, aportaría al matrimonio con don Juan Pacheco y Guzmán, o Herreros, los señoríos de Perona, la Losa y Valera. Su hijo primogénito Rodrigo casaría en Guadalajara con María Mendoza, esa es la razón por la que desaparecen estos Pachecos de la primera línea de la vida política de San Clemente, aunque seguirían presentes como grandes hacendados de pueblo. La nieta de Rodrigo Pacheco y María Mendoza, María de Mendoza e Inestrosa se convertiría en I Marquesa de Valera en 1679.

Los Origüela, los Castillo y los Pacheco

Las controversias del origen medieval del linaje Origüela y sus relaciones con los Castillo y Pacheco: origen converso de la nobleza regional

En realidad, las controversias del origen del linaje de los Origüela afectaba tanto a la rama infecta, procedente del escribano Sánchez Origüela como a la rama limpia de los caballeros de la banda y la espuela de oro. Los orígenes medievales del linaje han sido estudiados por el profesor RODRÍGUEZ LLOPIS (1). Los Origüela eran oriundos del Castillo de Garcimuñoz y su holgada posición va ligada a la corona desde el reinado de Enrique II. Ya en 1381 tenemos constancia de la existencia de Pedro Sánchez Orihuela como alcaide del Castillo de Garcimuñoz y de otros miembros del linaje con cargos en la corte. Aunque la familia comienza a adquirir notoriedad con el doctor Pedro González del Castillo, que inicia el proceso de patrimonialización de la familia al conseguir el señorío sobre Santa María del Campo y Santiago de la Torre, comprada a la familia Rodríguez de Avilés el 3 de enero de 1428, además de propiedades en Alarcón, Garcimuñoz y San Clemente y molinos en la ribera del Júcar. Prueba del origen converso del linaje es que el apellido Orihuela tendió a desaparecer sustituido por el de Castillo, del lugar de origen. No obstante, Pedro González Galindo procuró atenerse a la línea de uno de los hermanos del doctor Pedro, ascendiente directo y que siempre mantuvo el apellido de Orihuela. La razón está quizás en la persecución inquisitorial que sufrió en el pasado la familia Castillo, otra rama familiar del mismo origen en el Castillo de Garcimuñoz, que contaba con la protección del marqués de Villena. Muestra de ello es que las acusaciones pasarían el umbral del cambio del siglo y unos pocos años antes del comienzo del pleito de hidalguía de Pedro González Galindo, en 1613, había sido acusado de judaísmo por la Inquisición el regidor Francisco Castillo Inestrosa, descendiente de esta rama familiar2. Es aventurado apostar por la relación de estos señores de Santa María del Campo y sus parientes de San Clemente. La vinculación de los Orihuela con la villa de Santa María de Campo, que permanecería como aldea de señorío de esta familia hasta su paso a realengo en 1578, está demostrada por las vinculaciones familiares con vecinos de esa localidad: ejemplos claros son los Galindos, recuérdese el caso de María Galindo, o los Ortega3. Pero los Castillo de Santa María del Campo, sin duda inducidos por sus familiares de San Clemente, fueron más allá e inventaron una genealogía que les hacía proceder de Clemén Pérez de Rus, el fundador de la villa de San Clemente. Algo que Pedro González Galindo, sin duda conocedor, no se atrevió a mencionar en el origen de su genealogía. La afrenta de esta genealogía era mayúscula para familias como los Perona y Rosillo, otros como los Pacheco quizás preferían mirar para otro lado, pues los orígenes


(1)RODRÍGUEZ LLOPIS, M.: “Procesos de movilidad social en la nobleza conquense: la Tierra de Alarcón en la Baja Edad Media” en Tierra y familia en la España Meridional, siglos XIII-XIX, FRANCISCO GONZÁLEZ GARCÍA (ed.), Universidad de Murcia, 1998, pp. 62-65
(2) PARELLO, V.: “Los Castillos ante el tribunal de la Inquisición de Cuenca (siglos XV-VII”, Les Cahiers de Framespa, 18, http//framespa.revues.org/3220. Este autor cita cómo la persecución contra los Castillos llegó a uno de sus descendientes en San Clemente. Francisco del Castillo e Hinestrosa, regidor de San Clemente y miembro de la compañía de Jesús, acusado de criptojudaísmo y blasfemia, que mantenía estrechas relaciones con la comunidad de marranos portugueses en la villa, en especial uno de nombre Simón Rodríguez, con tienda de sedas y especias, y había estado al servicio del marqués de Villena en Roma. Se solía vanagloriar de su ascendencia judía: boto a Dios que sé mui bien que soi judío de señal o descendiente de judíos de señal.
3Expediente de limpieza de sangre de Antonio Ortega Galindo, colegial de la Universidad de Alcalá de Henares. 1652 (AHN. UNIVERSIDADES. Leg. 419)