El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

Imagen del poder municipal

Imagen del poder municipal
EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
Mostrando entradas con la etiqueta Edificios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Edificios. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de agosto de 2017

San Clemente (1920)

Diccionario enciclopédico Espasa-Calpe. 1922

                                                                               










domingo, 27 de agosto de 2017

Notas sobre la capilla de San José o de Pallarés de la Iglesia parroquial de Santiago en San Clemente

La capilla de Pallarés ocupa la parte suroeste de la iglesia parroquial de Santiago de San Clemente. Es una capilla que, en su arquitectura, rompe la traza gótica de la Iglesia. Al igual que la sacristía, y una de las capillas con bóveda casetonada, es un irrupción brusca, y marginal, del Renacimiento en el edificio. Artísticamente símbolo de novedades renacentistas de cubrición de la iglesia, mal aceptadas por unos canteros vascos que, en continuidad con tradiciones tardogóticas, preferían las bóvedas de nervaduras, menos costosas para un concejo que soñaba con grandes proyectos y no podía. Ni quería. La sesión del concejo de 3 de noviembre de 1554 es esclarecedora. A los problemas de costes se unían las preocupaciones relativas a que la prolongación de la iglesia rompiera el espacio urbano de la Plaza Mayor. Las quejas de los regidores eran interesadas, caso de Rodrigo Pacheco que puso voz a las protestas y al que el plan de Vandelvira afectaba notoriamente (hasta el punto de que la capilla de los Pacheco se debió levantar de nueva planta en 1573), pero sus quejas tienen asimismo un sesgo de modernidad en la defensa de un espacio urbano, la Plaza Mayor, al que amenazaba con comerse el macroproyecto de Vandelvira. Que el proçeder de la obra, que está traçada e començada a edificar . no se deve proçeder della. por ser en perjuyçio de la plaça pública desta villa, porque se a tomado mucha cantidad de la dha plaça (1). En nuestra opinión, las quejas de Rodrigo Pacheco difícilmente se entienden sin la existencia previa de un edificio ya levantado del ayuntamiento, dando carácter y uniformidad al espacio urbanístico. El patriciado urbano sanclementino impuso la primacía de unos espacios públicos que condenó a la Iglesia a cerrarse en su lado norte en lo que hoy vemos: un muro que asemeja un palacio renacentista en algunos de sus detalles. Pero un muro que en su interior encierra un templo que niega el Renacimiento y solo lo admite marginalmente. El dinero de la Iglesia fue a la reforma del ayuntamiento por Zalbide.

Sonia Jiménez Hortelano nos mostró cómo el proyecto de Vandelvira tuvo que claudicar ante los canteros vascos. El proyecto de una iglesia más prolongada en sus dos últimos tramos, rematada la capilla mayor por una cúpula oval con casetones, se olvidó en favor de una iglesia de tipo salón con bóvedas de crucería, que permitía alcanzar una mayor elevación pero con menor coste. Sí se encuentran reflejos de las trazas del arquitecto alcaraceño marginalmente en la bóveda oval de  la capilla de Pallarés, que fue un pequeño ensayo del proyecto de cúpula oval de la capilla mayor y que en nuestra opinión tiene similitudes con la bóveda oval que cubre la escalera del Hospital de Santiago de la ciudad jiennense de Úbeda. Creemos que la semejanza entre ambas bóvedas, a pesar de la mayor complejidad de la bóveda ubetense, es más evidente que las similitudes que se han buscado con otros proyectos de Jerónimo Quijano como la cúpula ovalada de Santa María del Salvador de Chinchilla, obra, por otra parte, realizada por Esteban Jamete, próximo a Vandelvira. En cualquier caso la proximidad estilística entre las tres obras es innegable. Nos faltan fuentes documentales sobre la construcción de la capilla de Pallarés, pareja en sus inicios a la construcción de la antigua iglesia. Pero la capilla con su cubrición renacentista corresponde a un proyecto posterior que, al igual, que otras capillas, caso de la capilla de los Pachecos, se levantaron de nueva planta sobre el solar de las originarias o se reformaron. Para el caso de la capilla de Pallarés sabemos que en 1565 estaba en obras (2).




Cúpula sobre la escalera del Hospital de Santiago de Úbeda


                 
Cúpula de la capilla de Pallarés de la Iglesia de Santiago Apóstol de San Clemente (Foto. JL Brox)
http://broxfotos.blogspot.com.es
                         
Iglesia Santa María del Salvador en Chinchilla

Monumento funerario de García Pallarés, fallecido el 17 de diciembre de 1523

Históricamente la capilla de Pallarés no se entiende sin conocer la figura de García Pallares y su mujer. María de Sotomayor, casada con García de Pallarés, era hija de Diego de Sotomayor de la baja nobleza de Alcaraz, y Catalina Monroy, posiblemente pariente de Alfonso de Monroy, maestre de la orden de Alcántara. Las propiedades aportadas al matrimonio, a partes iguales, estaban situadas en Lezuza y la actual Villarrobledo, así como propiedades urbanas en Alcaraz (3). La muerte temprana de su mujer, llevó a García Pallarés esta vez a casarse con la sanclementina María de Haro. La doble alianza matrimonial del alcaide de Chinchilla tendría sus consecuencias en los litigios de ambas ramas familiares por la capilla de San José.

García de Pallarés era alcalde de la fortaleza de Chinchilla, su servicio al Marqués de Villena no le impidió mantener una actitud templada en el conflicto, que abonó el terreno para su integración acabada la guerra. Lo vemos entre los personajes principales que aparecen en la recepción junto al puente del Arrabal a los Reyes Católicos un 8 de agosto de 1488. Su vinculación a los Haro la conocemos en un primer momento por el matrimonio de su hija Catalina con un miembro de la nobleza regional, un Coello. Los Haros aparecen como testigos del evento y García Pallarés como vecino de San Clemente. La muerte temprana de su mujer María de Sotomayor, el llevó a un segundo matrimonio con María de Haro. Con las dos mujeres tuvo descendencia, El mayorazgo fundado por García Pallarés recayó en Velasco Pallarés, alejado de San Clemente. Los intereses de la familia en la villa de San Clemente quedaban en mano de los Haro, pero la memoria de García y Pallarés y su mujer María de Sotomayor la conservó su hija Isabel de Monroy. Por eso hoy la capilla de Pallarés ( y también la fachada exterior) aparece presidida por los escudos heráldicos de la familia alcaraceña de los Sotomayor,

Isabel de Monroy, parece que se constituyó en albacea testamentaria para cumplir con la última voluntad de su padre. Pero la cumplió a medias, pues su padre aunque enterrado en San Clemente, no lo fue en el convento de Nuestra Señora de Gracia, sino en una capilla propia en la Iglesia de Santiago bajo la advocación de San José, pegada y con acceso al cementerio anejo a la iglesia. Los conflictos entre las ramas familiares por el patronazgo de la capilla surgirían pronto y ya para 1553 vemos litigando a Hernán Vázquez de Haro. El apellido se mantuvo en la villa de San Clemente, ligado a una de las ramas de los Pacheco, pero sobre todo en las figuras de Tristán Pallares el viejo y su sobrino Tristán Pallarés el mozo, ambos clérigos. El primero teniente de cura de la iglesia de Santiago hacia 1553, y el segundo un presbítero más apegado a los intereses mundanos.Nos queda la duda cuál de los dos es el Tristán Pallarés que funda un patronato de legos en la capilla para cumplimiento de las obligaciones religiosas. Aunque en alguna ocasión hemos apostado por Tristán Pallarés el joven, también se podría tratar de Tristán el viejo, que ya nos aparece en 1523, firmando como testigo en el codicilo que modifica el testamento de García Pallarés. Para fines de siglo, las que aparecen litigando por el patronato de legos vinculado a la capilla son las hijas de Hernán Vázquez de Haro como herederas del patronazgo de su padre, que sabemos es hermano del joven Tristán Pallarés. Esta vez el nuevo opositor al patronazgo del vínculo es un Rosillo de nombre Alonso.

Hoy la capilla de Pallarés es la más bella de todas las capillas de la parroquia de Santiago Apóstol. Un refugio de clasicismo ajeno al espíritu religioso del resto del templo. Un espacio, a la medida del hombre, que nos invita a hacer un receso para recordar la memoria del alcaide de Chinchilla García Pallarés, muerto el 17 de diciembre de 1523 (4). Un hombre que simbolizaba el espíritu de los sanclementinos de comienzos de siglo, orgullosos de sus logros que, antes que a Dios, se amaban a sí mismos



Testamento de García Pallarés (Es un traslado del siglo XVIII). 

In Dei nomine amen, sepan quantos esta carta de testamento vieren como yo García de Pallarés, alcaide que fue de la cibdad de Chinchilla, estando sano i libre de las enfermedades corporales que a los hombres suelen venir, con voluntad después de y aparejada para el seruicio de mi señor Jesu Christo temiendo el último y postrimero día de mi vida, ni me tome ocupado mi juicio para la dicha ación de mi conciencia, no siendo forzado ni costrinido sino estando con mi libertad, teniendo ante mis ojos a Dios todopoderoso, ordeno este mi testamento i última voluntad, el qual quiero que vala i otro no, tanto quanto de derecho testamentario puede baler y si valiere por testamento vala por codecillo y mi última voluntad y revoco todos los otros testamentos i codecillos que antes deste ya aya fecho así cerrados como abiertos de palabra i en escrito los quales derogo i anulo no embargante la cláusula o cláusulas que en ellos se fallaren derogatorias, porque es mi voluntad que este vala y otro no, el qual yo agora fago escribir que quiero que vala para agora y para siempre jamás como si yo mismo con mi propia mano lo escriviese salvo si en él se pusiere cláusula derogatoria, que se derogue este porque es mi voluntad agora ni en otro tiempo no facer otro testamento ni codecillo salvo éste, en el qual suplico a mi Dios me dé gracia que le sirva si más en esta vida viviere porque en él último día de mi vida mi ánima sea por su santíssima piedad colocada en su santíssima gloria e así suplico a la gloriosa Virgen Santa María Madre de Dios y Señora Nuestra con todos los Santos de la Corte del Cielo me sean abogados y intercesores ante el acatamiento de Dios todopoderoso

Primeramente mando que si muriere en Sant Clemente que mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio de Sant Francisco donde mis fijos quisieren tomar sepultura y si muriere en este lugar Lezuza do agora vivo ruego a mi fija doña Isabel me haga tanto placer si posible fuere me mande llebar a la dicha villa de Sant Clemente y entierre como dicho es 

Yten mando que el día de mi enterramiento me sean dichos unos oficios de finado complidos i las misas que se pudieren decir

Yten mando que me digan mi nobena y que me sea lebado un añal complido sobre mi sepoltura i que lo llebe mi fija doña Isabel por mi ánima do fuera su voluntad 

Yten mando que entre el año de mi finamiento dos pares de misas reveladas por mi ánima y de mis mugeres que ayan santa gloria

Yten mando que sean dichas por mi ánima y de las dichas mis mugeres veinte misas de la cruz

Yten mando me sea dicho un treintenario abierto

Yten mando que en cabo del año de mi finamiento me sean dichos otros oficios complidos y que todo esto sea complido de pan i vino i cera 

Yten dejo por mis hijos y legítimos herederos e sucesores a Velasco de Pallarés y a Dª Catalina de Pallares y a Dª Ysabel de Monroy mis hijos e de mi primera muger Doña María de Sotomaior y a mis hijos Diego López de Haro y a Dª María de Pallarés y a Dª Urraca i a Dª Beatriz hijos ansimismos de mi segunda muger Dª María de Haro, los que les quiero y es mi voluntad que ayan y hereden mis bienes, así como legítimos herederos y sucesores

Yten mando a mi hija Dª Isabel las tercia parte de mis bienes y quiero y mando que sea mejorada en quinta parte de los dichos mis bienes, a la qual mando so pena de mi maldición que en tanto que las dichas mis fijas Dª Urraca y Dª Beatriz estubieren doncellas sin casar y ellas quisieren estar en su compañía, que las tenga y ampare y les dé lo necesario y que si ansí no lo hiciere la dicha manda y mejora sea en sí ninguna, salvo que sea repartida entre las dichas Dª Urraca y Dª Beatriz

Yten mando que esta mejora y manda que a la dicha mi hija Dª Isabel hago, que le sea dado en la parte que yo en el molino de Enmedio tengo, y esto por los buenos y leales servicios  que me ha fecho

Yten mando que le sea dado a mi fija a Violantica que la a criado y a Dª Beatriz mi hija mando que le sea dada Anita, la qual está está en poder de Dª Catalina mi hija

Yten aclaro que tiene recivido la dicha Dª Catalina mi hija ochenta mil mrs. para en parte de su legítima

Yten aclaro que debo a los herederos de Miguel Sánchez de los Herreros quinze mil mrs., mando que le sean pagados de mis bienes

Yten mando que qualquier otra debda que se fallare por buena berdad que yo deba, que sea pagada de los dichos mis bienes 

Y dejo por mis albaceas testamentarios a Francisco de Hermosa mi hijo y Dª Isabel y Dª Urraca mis hijas a los quales y a cada uno de ellos in solidum doi otorgo todo mi poder complido para que sin licencia de ningún juez eclesiástico ni seglar puedan entrar y entren por todos mis bienes muebles y raizes y facia dellos todo aquello que cumpliere para complimiento de mi testamento. Y esta es mi voluntad y quiero que vala por mi testamento según dicho es. Y pido a qualquier juez o juezes eclesiásticos o seglares ante quien este mi testigo fuere presentado, que lo reciva por tal testamento y lo mande cumplir, esecutar i guardar según que en él es contenido, el qual yo dejo firmado de mi nombre cosido y cerrado y sellado con el sello de Juan Martínez escriuano de este lugar de Lezuza ante quien me obligo de lo tener por firme, rato y grato y valedero para que agora y par siempre jamás. Fecho en Lezuza en 12 días del mes de junio de 1521 años. Pallarés.

Se añade un codicilo de 12 de septiembre de 1523, por el cual se vincula un palomar y una huerta al mayorago que hereda el hijo mayor Velasco. Hasta la muerte del García Pallarés estos bienes van a sostener a sus hijas Isabel y Urraca. Firmando el codicilo aparece un tal Tristán Pallarés como testigo (5).


(1) TORRENTE PÉREZ, Diego: Documentos para la Historia de San Clemente Tomo I, 1975, p. 371

(2) Sobre el proyecto de Vandelvira y su modificación u olvido en la construcción de la Iglesia se puede ver:
JIMÉNEZ HORTELANO, Sonia: "La iglesia parroquial de San Clemente Cuenca. Nuevos datos para su estudio" en Ars Longa,nº 22, 2013, pp. 119-129
HERRERA MALDONADO, Enrique; ZAPATA ALARCÓN,Juan. “Andrés de Vandelvira en la Mancha”. En PRETEL MARÍN, Aurelio (coord.). Andrés de Vandelvira. V Centenario.  Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”, 2005, pp. 47-69

(3) María Sotomayor recibiría en herencia de su padre Diego: un ajuar de 40.000 maravedíes, 20.000 maravedíes en dineros, viñas, tierras y  las casas y molinos de Lezuza, valorados en 90.000 maravedíes (AYLLÓN GUTIÉRREZ CARLOS: "Lectura de caballerías y usos familiares en el siglo XV" en Miscelánea Medieval Murciana. XXIX-XXX. 2005-2006, pp. 39-56

(4)
 Inscripción de García Pallares, fallecido el 17 de diciembre de 1523: Esta urna, aunque pequeña, la que estás viendo, caminante, guarda los huesos de un varón conocido por su nobleza, llamado Pallarés, de familia ilustre, a quien la virtud le concedió abandonar el reino de Nápoles (?). Murió en Lezuza , el día 17 de diciembre, año del nacimiento de Cristo de 1523 (Transcripción de Diego Torrente Pérez). Este epitafio también ha sido estudiado por José Manuel Cañas Reillo, en la Revista Lope de Barrientos. Nº 12
Imagen: http://sanclemente.webcindario.com

(5) RAH, Colección Salazar y Castro, M-171, fol. 1-3. Testamento otorgado por García de Pallarés, alcaide de Chinchilla. 12 de junio de 1521

viernes, 14 de abril de 2017

La inscripción de los arcos centrales del ayuntamiento de San Clemente

Imagen tomada de
http://sanclemente.webcindario.com
La imagen superior recoge la inscripción de los arcos centrales del edificio del ayuntamiento de San Clemente. Es la única datación fiable que disponemos sobre la construcción de este edificio, que nos retrotrae a los inicios del reinado de Felipe II, aunque en nuestro caso seguimos apostando por una época anterior. Hoy nos detendremos en esta inscripción, que tantos quebraderos de cabeza provocó a don Diego Torrente Pérez. ¿Cómo era posible que siendo la fecha de datación de inicio de la obra 155?, apareciera como benefactor de la misma el gobernador del Marquesado de Villena don Francisco de Zapata Osorio, que lo fue el año de 1570?

Transcribamos de nuevo la inscripción, con las lagunas que presenta en su estado actual, y que posiblemente no existieran en el momento que lo hizo don Diego

ESTA OBRA SE COM(ENÇÓ) 2 DÍAS DEL MES DE AGOSTO DE 155? AÑOS, REIN(AN)DO DON FELIPE SEGUNDO ¿MÁXIMO? REY DE ESPAÑA Y SIENDO SU GOVERNADOR DESTE MARQUESADO EL YLLUSTRE SEÑOR DON FRANÇISCO ÇAPATA DE ÇIS

Las principales dudas nos vienen del año, pues la última cifra nos aparece borrada, y del nombre del gobernador bajo cuyo mandato se inició la obra. Ambas cosas están relacionadas. Partamos de un error de transcripción de don Diego. En su momento, él leyó don Francisco de Zapata Osorio, pero la inscripción dice claramente DON FRANCISCO ÇAPATA DE CIS. La razón de tal error es que el único  gobernador que don Diego encontró con ese nombre fue don Francisco Zapata Osorio, cuyo mandato se desarrolló hacia 1570 y como tal aparece en los documentos. Sin embargo, hoy sabemos que hubo dos Francisco Zapata diferentes como gobernadores del Marquesado de Villena. El primero de ellos fue Francisco Zapata Cisneros, que inició su mandato en 1557, tomando el relevo del comendador Sánchez de Carvajal, (que a su vez había sustituido como gobernador al licenciado  Diego Fernández de Inestrosa), hasta que en 1563 acabó su mandato, siendo sustituido por Carlos Guevara. El segundo fue Francisco de Zapata Osorio, gobernador del Marquesado de Villena hacia el año de 1570.

Francisco Zapata Cisneros fue hijo de Juan Zapata Osorio, V señor de Barajas, y María Cisneros, sobrina del Cardenal Cisneros (1). Había nacido en 1520, en los años 1567 a 1573 fue corregidor de Córdoba y participó activamente  en la represión de la rebelión de las Alpujarras. En 1572, sería nombrado por Felipe II, I conde de Barajas y con el tiempo llegó a presidir varios de los Consejos de la Monarquía, entre ellos, el Supremo de Castilla desde 1583. Quizás heredando el gusto por el ornato de su tío abuelo, fue benefactor de varias obras públicas, aparte de su labor edilicia en San Clemente, destaca por sus trabajos de diversas obras públicas, como la Alameda o la puerta de Carmona, en Sevilla, donde fue asistente y Capitán General desde 1573,

Francisco Zapata Osorio (2), era tío del anteriormente referido, hijo de Juan Zapata, IV señor de Barajas y de María Osorio Cuello, participó en la jornada de Túnez de 1535, y años después en la de Perpignan. También en la guerra de Granada, al comienzo de la rebelión de los moriscos en 1568. Posiblemente su presencia como gobernador del Marquesado en 1570 tenga que ver con una labor de reclutamiento de hombres para la guerra, auxiliando al licenciado Molina.

La fecha de la inscripción de la imagen no es 1585 como creía don Diego Torrente, que incrédulo de sí mismo daba la fechas alternativas que no le acababan de cuadrar. Tal vez la fecha sería 1565, pero ese año el gobernador era Lope Sánchez de Valenzuela,  o tal vez 1555, pero en este último caso el gobernador era Diego Fernández de Inestrosa. Así la fecha que nos queda es la de la segunda mitad de la década de los cincuenta, y teniendo en cuenta que Felipe II comenzó a reinar en 1556 y el mandato de Francisco Zapata Cisneros empezó en 1557, la fecha a falta de la cifra final se sitúa necesariamente entre 1557 y 1559. Creemos adivinar en la última cifra un ocho. Así el inicio de la obra sería 1558

Por un acuerdo del ayuntamiento de 7 de abril de 1565, sabemos que la obra tocaba a su fín, para ese años se descubren fallos en el primer arco, bajo y alto, y posteriormente se encarga echar suelo de ladrillos y azulejos al suelo de la sala. Don Diego identificó siempre la sala con el conjunto del edificio y así se deduce de la lectura de algunos documentos, pero en documentos anteriores ya se deduce la existencia de un edificio ya construido. En 1526, con motivo de la posesión de la villa por el enviado de la emperatriz Isabel, el doctor Garcés, ya se habla de una cámara, de la sala del ayuntamiento y de un corredor, desde donde se divisa la villa y sus campos, espacios situados en una planta superior. Nuestra duda es ¿edificio preexistente que se derribó para construir el nuevo edificio o estructura arquitectónica ya consolidada? No lo sabemos, pero esa mezcla de estilos: el purismo de un primer renacimiento tosco y lo plateresco de las figuras simbólicas del buen gobierno nos lleva a pensar en una época de comienzos del quinientos. La firmeza con el que los personajes del friso corrido muestran los símbolos del poder real y concejil y la respetuosa sumisión a ese poder real de las gorras caídas en la mano izquierda muestran el orgullo de una villa que voluntariamente se somete al poder real para librarse del yugo de los Pacheco y sus criados los Castillo.

¿Qué nos dice la heráldica? Estaríamos tentados de pensar que los escudos de la fachada son de la primera época del reinado de Felipe II, que receloso del afrancesamiento del Reino de Navarra, lo quitó de las armas reales y recuperó el águila de San Juan, pero también quitó los baluartes napolitanos de Hungría y Jerusalén,que sí nos aparecen en los escudos de la fachada del ayuntamiento. Solo hubo una época en que coincidiese toda esa combinación heráldica: los años iniciales, antes de 1520, del reinado del emperador Carlos. Creemos que si se hubieran conservado esos tres escudos encargados en 1565 con las armas del Rey, la villa y el gobernador, se hubiera confirmado de la lectura del primero la mayor antigüedad de los escudos de la fachada. Ansiosamente seguimos buscando entre los renglones de los documentos de esa época una respuesta, sabedores que nuestra hipótesis puede ser equivocada. Mientras agradecemos al gobernador Francisco Zapata Cisneros, descendiente del gran Cardenal Cisneros, su afán por embellecer la villa dotando a su ayuntamiento, a falta de confirmar un proyecto edilicio completo, de su bellísima sala.



(1) ÁLVAREZ Y BAENA JOSEPH ANTONIO: Hijos de Madrid, Ilustres en Santidad, Dignidades, Armas, Ciencias y Artes. 1790. p. 103
(2) ÁLVAREZ Y BAENA JOSEPH ANTONIO: Hijos de Madrid, Ilustres en Santidad, Dignidades, Armas, Ciencias y Artes. 1790. p. 96

martes, 7 de marzo de 2017

Las capillas de San Antón y de San Antonio de la Iglesia de Santiago Apóstol de San Clemente

Puerta de Santiago de la Iglesia parroquial de San Clemente
Accediendo a la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol de la villa de San Clemente por la gótica puerta de Santiago nos encontramos a mano derecha con dos de las principales capillas de la mencionada iglesia: la de San Antón y la de San Antonio. El nombre de ambas capillas ya se confundía en el siglo XVII y los nombres de una y otra se usaban indistintamente para llamarlas.

Imagen (http://sanclemente.webcindario.com)
La capilla más alejada a la derecha de la puerta de Santiago, es la de San Antonio, donde se muestra en un panel una representación de la ciudad de Zaragoza y en otro la aparición  de la Virgen al apóstol Santiago, símbolo de su advocación a la Virgen del Pilar, poca muestras nos da de su pasado. Esta capilla fue fundada por Hernán González de Avilés o del Castillo, el que levantó la Torre Vieja. Aquí estaba enterrado, junto a su padre y su mujer Mencía López de Mendoza, y también Mencía de Mendoza, que casará con Rodrigo Pacheco,  y que era hija de Francisco de Mendoza y Catalina de Bustos, ésta era a su vez sobrina de Hernán González de Avilés. La capilla será lugar de enterramiento de los Pacheco, que procedentes del linaje de los señores de Minaya, se asentarían en San Clemente, dando lugar a tres troncos familiares. El nombre de San Antonio se fue olvidando para llamar a esta capilla, que empezó a denominarse de los Pacheco, pero también del Santo Cristo.

Capilla de San Antonio o de los Pacheco
Foto: Jorge Montero Moya
La capilla de San Antonio había sido mandada edificar y dotada con una capellanía por Hernán González del Castillo (o Avilés) y su mujer Mencía López de Mendoza (1), pero tras la reforma de la Iglesia a mediados del quinientos, la capilla fue edificada de nueva planta el año de 1573. Es posible que en estos años se construyeran de nueva planta o remodelaran diferentes capillas de la pared sur en torno a la puerta de Santiago. En 1574, el clérigo Tristán Pallarés está remodelando su capilla del mismo nombre. Hasta finales del siglo XVII la capilla de San Antonio estaba coronada por un escudo con el mote de Pachecos, pero la condesa de Fontanar lo mandó retirar y poner otro escudo con dos leyendas, en la parte superior, capilla de la Señora de Minaya, y en la inferior, capilla de San Antonio.

Capilla de los Herreros o de San Antón
La capilla más cercana a mano derecha, según se entra por la puerta de Santiago es la de San Antón. Fundada por los Herreros, concretamente en torno al 1500 por Miguel Sánchez de los Herreros y su mujer Teresa Macacho. La herencia familiar recaería en su hijo Antonio de los Herreros, cofrade de la orden de San Juan, casado con Ana López de Monteagudo. A falta de varón, tuvieron cuatro hijas: Teresa López de los Herreros, casada con Antonio Ruiz de Villamediana, Ana, de la que poco sabemos, y otras dos, llamadas Isabel y María. Isabel de los Herreros, casaría con Diego Pacheco (dando origen a los señores de Valera y de Valdosma y Tejada), y María de los Herreros con Hernán González Pacheco (con el tiempo sus descendientes acabarían diluidos en los Haro). Sería María, quien en su testamento de 30 de septiembre de 1543, fundara una capellanía en dicha capilla, dotada con tres hazas cebadales para pago de las misas comprometidas por la salvación de su alma. Los Pacheco, herederos de María, y los Herreros, descendientes de otros hijos varones de primero de los Herreros (Miguel Sánchez de los Herreros) se disputaron el patronazgo de esta familia. Así el nombre de San Antón pronto se confundió con el nombre de la capilla aneja de San Antonio. Al fin y al cabo, ambas denominaciones correspondían al mismo Santo.
                                                               
Altar mayor; al fondo a la derecha, la capilla de San Antonio o de los Pachecos
Hoy es difícil ver la historia que guardan ambas capillas. La de San Antonio, panteón familiar de los Pacheco es una capilla desnuda. La capilla de San Antón aún mantiene el escudo de los Herreros: sobre las tres barras, dos leones sujetando un caldero; pero en el olvido ha quedado que era lugar donde las familias nobles se reunían para elegir alcalde de la hermandad por los hijosdalgo. La imponente Cruz Cerrada nos hace olvidar que a sus pies hubo un tiempo en que reposaban los huesos del linaje de los Herreros. Destacar que tanto en el escudo de los Herreros como en la clave de la bóveda de la capilla aparece la letra Tau, la razón es que tal letra es el símbolo de San Antón (o San Antonio Abad), pues se asociaba a su bastón. La letra Tau se asociará asimismo a los caballeros hospitalarios o de la orden antoniana y a la orden del Temple. De ahí, las relaciones que se ha querido ver entre la iglesia de Santiago y la orden del los templarios, olvidando la simbología de la letra Tau, asociada al patrón de la capilla.
 
San Antón o San Antonio Abad de Lodi. Museo del Prado.
                                                                           
Detalle del bastón de la pintura anterior
Planta de la Iglesia (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)



                                                             
Alzado norte de la Iglesia (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)
                             
Sección longitudinal (http://www.bab-arquitectos.com/proyectos/sanclemente.htm)



(1) Sobre la fundación de dicha capilla de San Antonio: No se pone suçesión de este cauallero (Hernán González del Castillo) porque no la tuvo, aunque fue cansada con Mençía López de Mendoça, señora de mucha calidad y christiandad y viuieron en la uilla de de San Clemente en la Mancha donde edificaron unas casas muy prinçipales con una torre, que llaman torre vieja, tuuieron muchos heredamientos, bienes y haçienda y fundaron una capilla en la yglesia maior de San Clemente la más prinçipal que ay en ella de la aduocaçión del señor San Antonio en la qual se mandó enterrar en su testamento el dicho Hernán González y que metiesen consigo los huesos de su padre, el patrón de la capilla es don Françisco Pacheco señor de Minaya, dexó ansimismo una memoria y dotación en la cofradía de Nuestra Señora de los Coronados de la dicha uilla, donde él y su mujer fueron cofadres, como parece por la tabla de memorias que se an d ehaçer y deçir en aquella yglesia por los cofadres della donde el primero capítulo diçe desta manera: primeramente por Hernán González del Castillo y por su dueña se a de deçir una uigilia de seis liçiones cada año y el mismo capítulo está en el libro de las memorias que la dicha yglesia tiene (BNE. Mss. 3251, p. 310)

BNE. Genealogía de los Pacheco señores de Minaya. Mss. 13092

http://www.bab-arquitectos.com/

sábado, 25 de febrero de 2017

El convento de los frailes o de Nuestra Señora de Gracia de San Clemente

Iglesia de San Francisco (web del Ayuntamiento, http://www.sanclemente.es/)
Los días seis y siete de julio de 1971 el padre franciscano Juan Messeguer se pasa por San Clemente, visitará el llamado convento de los frailes, ocupado por los padres carmelitas, que no tardarían en abandonarlo. Ha estudiado la documentación existente en el Archivo Histórico Nacional, que hace referencia a los años de la Guerra de la Independencia y los previos a la desamortización y exclaustración en 1835. Será coincidiendo con estos años de la década de los treinta del siglo XIX, cuando se produzca el primer abandono del monasterio, ocupado desde su fundación en 1503 por los frailes franciscanos. De la importancia del convento da fe el número de religiosos, que osciló entre treinta y cuarenta. Aunque hubo momentos que se pasó de esa cifra, de tal manera que en el capítulo de la orden, celebrado en Villanueva de los Infantes el 17 de mayo de 1760, se asignaron al convento de San Clemente un máximo de 35 moradores, de los que veinticinco serían sacerdotes, tres coristas, cinco hermanos y dos donados.

Integrado primero en la custodia de Murcia (división menor a la de la provincia en la organización monacal), acabaría integrado en la provincia de Cartagena, sucesora de la custodia, una vez emancipada de la provincia franciscana de Castilla.  Alonso del Castillo recibiría de una congregación capitular de la custodia de Murcia las escrituras que le reconocían el patronazgo de la capilla mayor de la Iglesia del convento. Tal decisión pronto sería rechazada por el concejo de San Clemente, que reduciría los derechos de Alonso del Castillo al ochavo de la capilla mayor, y reconocería el derecho de patronazgo al concejo de la villa. Es decir, a los principales de la villa, que marginados de las capillas que unas pocas familias poseían en la iglesia mayor de Santiago, veían reconocido en la de San Francisco el derecho a un lugar de enterramiento, privilegio de asiento en las celebraciones religiosas y lugar donde se preservara su memoria.

El convento de San Francisco se construyó sobre un solar cedido por don Alonso del Castillo, pero su construcción solo fue posible por las aportaciones, o limosnas, de los vecinos de San Clemente. Ahora en 1515, doce años después de su fundación, el concejo de la villa de San Clemente, en pleitos con don Alonso del Castillo por los molinos y Perona, se arrogará ante el provincial y custodio franciscano el derecho de patronato sobre el convento, haciéndoles rectificar la concesión anterior a favor de don Alonso del Castillo. El convento que se ha iniciado a construir una década antes, se ha erigido gracias a las aportaciones monetarias de los vecinos de la villa. En el momento de las disputas estaba finalizada la cabecera de la iglesia, de inconfundible estilo gótico; es de presuponer que en este momento se edifica el cuerpo restante de la iglesia con un estilo ya de ruptura con las viejas tradiciones, ruptura que también se manifiesta en el claustro. Las rupturas de estilo coinciden con el gobierno municipal de un patriciado urbano que se erige en el principal impulsor del desarrollo económico de la villa, triunfante sobre los intentos de dominio señorial de los Castillo o los Pacheco, señores de Minaya. Esta minoría de principales enriquecida amenazará con paralizar las obras del monasterio: en acertada expresión dirán que su fe religiosa se resfriaba. Ese resfriarse nos muestra a una nueva élite dirigente, incrédula en su fe, que veía en los edificios que por esta fecha se levantaban, ya fueran civiles o religiosos, el símbolo de su triunfo personal. Consciente de su poder, amenazó al capítulo de frailes franciscanos de Murcia con detener las obras y dejar inacabado el convento.

Licencia de 1563 para establecer un estudio de Gramática (AMSC. AYUNTAMIENTO)

El convento, ejemplo del contrapoder pechero a las familias hidalgas, que habían elegido la iglesia de Santiago y las capillas destinadas para ello como lugar de sepultura, se convirtió durante tres siglos en centro de estudios de gramática, donde se formarían los hijos de las familias principales sanclementinas. La licencia par la concesión del estudio de gramática se concedió por carta real de 1563, viniendo a dotar la villa de un centro regular de estudios, completando la licencia real, obtenida en 1494, para dotar al pueblo y su comarca de un bachiller de gramática. Los estudios de gramática, tal como constataba el padre Ortega en 1740, se ampliarían a estudios de arte, o filosofía, y teología moral. Nos cuenta el padre Messeguer que en el convento de Nuestra Señora de Gracia recibió formación religiosa y científica el franciscano irlandés Patricio O'Hely. Aquí estudió filosofía durante tres años, entre 1560 y 1570, martirizado en su tierra natal el 22 de agosto de 1578.


Portada con el cordón franciscano (http://sanclemente.webcindario.com)
El padre Messeguer nos da una visión del convento en 1971, tal como lo encontró en en su visita, todavía ocupado por los padres carmelitas. Antes, da fe del estado de abandono que ha sufrido este convento a lo largo de la historia. Así, recogía el  testimonio del padre Ortega en 1740, que recriminaba a la Marquesa de Valera, sucesora en el patronato del ochavo de Alonso del Castillo, que anduviera en pleito con los frailes y descuidara sus obligaciones cristianas para ayudar a la conservación del edificio. Las disputas estériles hoy continúan, sin que aprendamos nada del pasado, mientras el edificio languidece. Dejamos pues las palabras del padre Messeguer en el recuerdo de su visita de julio de 1971
Del edificio queda el claustro central, grande; si no mal recuerdo, cuadrado o casi, con dos aljibes y sendos brocales modernamente retocados. Le adornan bellas columnas, sobre las que se apoyan arcos -¿escarzanos?- embutidos en obra de ladrillería, quizás en el siglo XVIII. Del resto del convento se conservan pequeñas partes aprovechadas por los actuales moradores que han construido un convento nuevo. Si el antiguo ya estaba sumamente deteriorado en 1740, no estaría mejor ciento sesenta años después (momento de la ocupación por los pp. carmelitas). La iglesia dedicada a Santa María de Gracia, se conserva en su ser primitivo con retoques inevitables que el tiempo impone. Portada gótica, blasonada con el cordón franciscano ciñendo el arco de entrada, según costumbre bastante extendida en la época
Claustro (foto José García Sacristán)

El documento que abajo presentamos fue cedido por el cura don Diego Torrente Pérez al padre Juan Messeguer durante su visita el seis y siete de julio de 1971. que transcribió el documento y lo publicó en la revista franciscana ARCHIVO IBERO-AMERICANO. Reproducimos esta transcripción con el fin de darla a conocer. Completa la que el propio Diego Torrente público en sus Documentos para la Historia de San Clemente. En ambos casos la base es el documento existente en el Archivo Histórico de San Clemente. Nos quedará la duda sobre cómo fue el encuentro entre el padre Messeguer y don Diego Torrente. Para el primero su visita al convento de San Clemente era una escala más en su estudio del franciscanismo; trató mal la hospitalidad del cura sanclementino, del que solo parecía interesarle la información que atesoraba y ese desprecio se plasmó en que citó mal su apellido a pie de página (Torres por Torrente). El cura sanclementino era ávido y supo aprovechar la visita del murciano para ampliar sus conocimientos, tener acceso a los estudios del padre Ortega o captar lo que el franciscano le contaba sobre el libro de cuentas que de 1812 a 1835 de dicho monasterio existe aun hoy en el Archivo Histórico Nacional. No le contó el franciscano al sanclementino cómo, durante la ocupación napoleónica del pueblo, los frailes ocultaron sus ahorros, dos mil doscientos reales, entre las tumbas de sus muertos y lo ávidos que fueron los franceses por encontrarlos.
Primeramente dos mil doscientos reales que se llevaron los franceses del panteón de los religiosos donde los encerraron con toda cautela el P. Guardián y Fr, Gerónimo Fernández, quien se quedó con la llabe de la cueba que era su entrada
Desconocemos si ambos religiosos compartían el conocimiento del padre Tomás, que tras la exclaustración de los frailes se hizo cargo de la iglesia, ayudando a su preservación. Este cura decimonónico era  especialmente querido en el pueblo, donde todos le llamaban el padre Tomasito. Los franciscanos tuvieron la posibilidad de volver a San Clemente en 1878, tras la restauración de la provincia de Cartagena, pero no aceptaron. Su lugar lo ocuparon en 1899 los padres carmelitas.

A uno y otro, franciscano y cura, se les escapó, creemos el verdadero valor histórico del documento que ambos leyeron y transcribieron: el pueblo estaba viviendo su edad de oro, su despertar. Comenzaba un primer impulso que tenía su reflejo en una primera implosión arquitectónica, que pronto abandonaría las trazas góticas de la cabecera de la iglesia gótica para internarse por los caminos del Renacimiento. Decían las Relaciones Topográficas, sesenta años después, que la construcción del convento de Nuestra Señora de Gracia (y posteriormente el de las clarisas) solo había sido posible en un momento de la historia de la villa con más población y posibilidades. La apreciación era incierta, pues el San Clemente de 1515 tenía la tercera parte de población del de 1575. Sin embargo, los sanclementinos de 1515 tenían una fuerza de voluntad y determinación que era ajena a sus paisanos de sesenta años después.



Yn nomine Domine, amen

A todos los que el presunto trasunto vieren e oyeren, yo,  fray Pedro de Molins, custodio de la custodia de Murçia de la orden de San Françisco de la observançia, vos notifico e hago saber cómo vi e diligentemente examiné unas cartas de la donaçión fecha al conçejo de la villa de San Clemente, del patronadgo del monesteryo que nuevamente se edifica en la dha villa, para freyres de la dicha orden, so ynvocaçión de Sancta Marya de Graçia otorgadas en el capítulo e congregaçión, fecha por el muy rreverendo padre fray Juan de Marquina, vicaryo provinçial de la dicha horden de la provinçia de Castilla, en uno con otros frayres e religiosos de la dha horden en el monesteryo del señor San Françisco extra muros de la çibdad de Murçia, el día e fiesta de la Conçebçión de nra Señora la Virgen María, escriptas en pergamino, e firmadas del nombre del dho muy reverendo padre provinçial e del custodio de la dha custodia, que por entonçes hera, e de los nonbres de otros religiosos difynidores de las cosas tocantes al dho capítulo, e selladas con el sello de la dha provinçia, e con otro sello de la dha custodia, no rraydas ni chançeladas ni en parte alguna de ellas sospechosas, mas caresçentes de todo viçio e error, según que por ellas propia façie, paresçía; el thenor de las quales es éste que se sigue:

Nos, fray Juan de Marquina, vicaryo provinçial sobre los frayres menores de la observançia de la provinçia de Castilla e fray Alvaro de Santisso, custodio de la custodia de Murçia, e fray Pedro Molins, electo en custodio de la dha custodia e difynidor con los otros difynidores desta nra capitular custodia e congregaçión, fecha en el convento de San Françisco de la çibdad de Murçia, en la fiesta de la Conçebçión de nra Señora, de año de (1515) años,
visto que vos, el honrrado conçejo de la villa de San Clemente, movidos por zelo del serviçio de Dios e devoçión a nra sagrada horden, fundastes en la dha villa, con vras propias lymosnas, el monesterio de Sancta Marya de Graçia, para que fuese morada de frayres de nra horden, la qual obra avéys continuado e continuays,
e allí mesmo, oyda la informaçión que por el discreto del dho monesterio nos fué fecha diziendo que vos, los suso dhos, os aclamavades e deziades padeçer agravio en esto que syendo fundado e edificado el dho monesterio a vras espensas, hizyesen a ninguna persona particular patrón dél, y que esto deziades, porque sabiades que en otra congregaçión o congregaçiones capitulares desta nra custodia avyan seydo conçedidas çiertas letras del señor Alonso del Castillo, vezino de la dha villa, las quales que savían que le hizieron patrón de la capilla mayor del dho monesteryo,
e que a esta cabsa se rresfriava a vosotros la devoçión que a la dicha casa thenés, e gana de acabar el edifiçio en ella començado, e que protestavades que, si el patronado sobredho no fuese a todos común, de çesar de hazer lymosnas para la dha obra,
lo qual thenemos por muy çierto ser e pasar ansy como nos fue dho, e relatado por el dho discreto, porque muchos de vos, prinçipales del pueblo, hizieron la mesma ynformaçión e protestaçión al uno de nos los suso dhos;
por ende, acatando a vra devoçión e justiçia que thenés, vyendo que, sobre las conçesiones del patronado susodho, no fue bien consultado ni por quien las procuró fecha devida ynformaçión, e se dixo que el dho Alonso del Castillo aver dado todo el sitio e solar para el dho monesteryo y ser prinçipal fundador e ayudador a la obra suso dha, lo qual pareçe por verdad no ser ansy como dho es,
nos, los susodhos, husando de la abtoridad apostólica a nos cometida para defynir, determinar e consultar en las cosas e negoçios de nro capítulo, dezimos que no obstante qualesquier letras que en contrario paresçieren conçedidas en nros capítulos, hazemos patrón del dicho monesteryo a vos el dho conçejo de la villa de San Clemeynte, para que cada uno de vos podáys elegir sepoltura e asyento do quiera que ovyere lugar, dentro e fuera de la capilla mayor, a donde por el guardián del monesterio os fuere señalado,
excebto el ochavo de la dha capilla, de la una esquina a la otra, el qual damos e señalamos al dho señor Alonso del Castillo para su enterramiento.
En testimonio de lo qual, damos esta carta firmada de nros nombres, e sellada con el sellode la dicha probinçia, fecha en el dho convento de Murçia, en nra capitular e custodial congregaçión, día mes e año susodhos.
Fray Juan de Marquina, vicaryo provinçial, fray Alvaro de Santisso, fray Pedro Molins, custodyo, fray Pedro de Ayala, fray Antonio del Puerto, fray Gonzalo de Soto.

Las quales dhas letras, por mi diligentemente vistas e examinadas por parte del dho conçejo de la dha villa de Sant Clemeynte me fue pedido las mandase trasladar e les mandase dar dellas trasunto o trasuntos, uno o dos e más, en pública forma para guarda del derecho del dho conçejo,
e yo visto el dho pedimento, e vistas las dhas letras de donaçión, e examinadas como es, aquéllos mandé trasladar, y en pública forma de trasunto tornar poe el notaryo ynfrascripto,
el qual dho trasunto e trasuntos quiero e es mi voluntad que sea dada e atribuyda entera fee, como sy las mesmas letras originales paresçieren,
a lo qual ynterpongo la abtoridad de la dha orden e decreto, para que valan e sean firmes en todo tienpo e lugar e para mayor corroboraçión del dho trasunto le mande sellar con el sello de la dha custodia, e le firme de mi nonbre
que fue fecho y pasó lo susodho en el dho monesteryo de San Françisco, a 15 días del mes de dizienbre, año de 1515 años.
A lo qual fueron presentes por testigos, para ello llamados e rrogados, Alonso de Alvaçete, e Françisco de Sabahún, vezinos de la dha çibdad de Murçia. Frater Petrus Molins custos.
Yo Alonso Balacana, escrivano y notaryo público por la abtoridad apostólica, que presente fui ante el dho rreverendo padre custodyio, en uno con los dhos testigos, e todo lo susodho, e a cada una cosa e parte dello, e asy lo vy, e oy, e non corresçila, e de mandamiento del dho custodyo este dho trasunto de mano de otro escrypto saqué, y en esta pública forma lo torné, e de mi signo acostunbrado, en uno con el sello de la dha custodia pendiente e firma del dho custodio, lo signé en fee de testimonio de verdad, rrogado e rrequerydo.


MESSEGUER FERNÁNDEZ, Juan, O.F.M.: "El convento de S. Francisco de S. Clemente. Fundación y últimos años de existencia" en Archivo Ibero-Americano, pp. 461-473. Año XXXVI, Octubre-diciembre, nº 144. 1976

jueves, 13 de octubre de 2016

Los escudos reales del ayuntamiento de San Clemente

Fig. 1*

Fig. 2*





Fig. 3*

Las representaciones de las imágenes superiores corresponden con los escudos de la fachada del edificio del ayuntamiento de San Clemente. El primer escudo se sitúa a la izquierda de la fachada, debajo de la torre del reloj; el segundo es el escudo principal y se sitúa en el frontal de la cornisa, mientras que el tercero, similar en su hechura al primero, se sitúa a la derecha de la fachada, bajo el reloj solar. La ubicación de los escudos se puede observar en la imagen inferior de la fachada del ayuntamiento

Fig. 4



Analizaremos los escudos desde el punto de vista heráldico para demostrar que se corresponden con los reinados de la Reina Juana la Loca o del Emperador de Carlos V, pero en este último caso, en los inicios de su reinado, antes de la elección imperial en 1520. La finalidad es demostrar que la construcción del edificio se realizó en un período anterior a lo que se tiene por común (pasada la mitad de la centuria) y que se trataría de un edificio construido entre 1505 y 1520.

Obviaremos el escudo central, de mayor belleza, que reproduce los mismos elementos heráldicos de los escudos laterales, pero distribuyendo los blasones con una gran originalidad. Si observamos el primero de los escudos laterales (fig 1), vemos su división en cuatro cuarteles. 

El primer cuartel y el cuarto cuartel se dividen en cuatro contracuartelados, cada uno de ellos con los escudos de armas de los siguientes reinos:

1.- Escudo de armas de los Reinos de Castilla y León

                     

2. escudo de armas del Reino de Aragón y del Reino de Nápoles. La incorporación del escudo de armas del Reino de Nápoles es el que más duda nos ofrece. Se considera que Carlos V lo incorporó en 1520 al escudo Imperial; sin embargo el Reino de Nápoles a comienzos de siglo estaba bajo soberanía de Luis XII de Francia; en 1502 se llegó a un compromiso para que volviera a España con el matrimonio de Carlos V con la hija de Luis XII, Claudia. Fernando el Católico no respetaría el compromiso e incorporaría por la vía de las conquistas del Gran Capitán este Reino, convirtiéndolo en virreinato. Al intitularse los Reyes españoles como reyes de Jerusalén se estaban arrogando el título que tenían los reyes angevinos de Nápoles. El escudo de Nápoles incorporaba la cruz de Jerusalén, así como el escudo de Hungría; intencionadamente fue eliminada por Fernando el Católico la flor de lis símbolo del dominio angevino y francés.

Armas de Aragón con timbre de corona real abierta.svg   Coat of arms of the Kingdom of Naples ( Arms of Holy Emperor Charles V.svg


3.- Escudo de armas del Reino de las dos Sicilias

 Escudo de Aragón-Sicilia.svg

Escudos de armas del Reino de las dos Sicilias, de Nápoles y de Aragón
4.- Escudo de armas de los Reinos de Castilla y León de nuevo 

5.- Entre los escudos 3 y 4,  armas del Reino de Granada

Granada Arms.svg

El segundo cuartel y tercer cuartel del escudo de la figura 1, se dividen a su vez en cuatro contracuartelados con un pequeño escudo superpuesto

1.- Escudo de armas de Austria

Austria coat of arms simple.svg

2.- Escudo de armas de Borgoña (moderno)

Blason comte fr Touraine.svg

3.- Escudo de armas de Borgoña (antiguo)

Blason Ducs Bourgogne (ancien).svg

4.- Escudo de armas de Brabante 

Coat of arms of Brabant.svg

5.- Escudo de armas de Flandes y Tirol (superpuesto a los cuatro contracuartelados)

Blason département fr Nord.svg   Tyrol Arms.svg

Enmarcando los diferentes escudos el collar del toisón de oro y en la parte inferior el vellocino pendiente

Golden Fleece collar.svg

El escudo aparece enmarcado y sujeto por el águila de San Juan de una sola cabeza y con la corona abierta o en forma de castillo.  En la imagen inferior** se puede ver el escudo de los Reyes Católicos (en grande) y debajo los escudos de Juana I de Castilla (Juana la Loca) y Felipe el Hermoso. En estos dos casos solo varía la disposición de los cuarteles


A continuación reproducimos los escudos que utilizó el Emperador Carlos V (Carlos I de España), antes y después de 1520, coincidiendo con su elección como Emperador


                 
Escudo de Carlos I, usado previamente a 1520, antes de ser nombrado emperador (arriba), coincide con el de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. El elemento diferenciador con los escudos laterales del ayuntamiento de San Clemente (debajo del anterior) es que éstos incorporan los escudos de Jerusalén y Hungría (integrados en el escudo del Reino de Nápoles). No obstante véase en nota inferior como este elemento ya aparece en escudos de plata
Escudo de Carlos I del convento franciscano de Trujillo, iniciado a construir en la época de Isabel la Católica. Mantiene el águila de San Juan y la corona castellada, a diferencia de los escudos de San Clemente, incorpora el escudo de Navarra y las columnas de Hércules, no visibles(foto: Laura Mainar)

Escudo imperial de Carlos V,  utilizado después de 1520


Elementos nuevos que aparecen en el escudo Imperial de Carlos V y que no aparecían en el escudo anterior (que seguía el de Felipe el Hermoso y la Reina Juana) y tampoco en los escudos laterales del ayuntamiento de San Clemente

1.- Águila bicéfala imperial


Wappen Deutscher Bund.svg

2.- Cruz de Borgoña (de San Andrés)

Flag of the Low Countries.svg

3.- Columnas de Hércules (por el Nuevo Mundo)


Spain Arms Pillars.svg

4.- Corona Imperial (Sacro Imperio). Los escudos del ayuntamiento de San Clemente por contra incorporan la corona real abierta aragonesa

Corona imperial 2.svg

5.-  Escudo de armas del Reino de Navarra, incorporado por Carlos V  a su escudo en 1520, aunque con anterioridad Fernando el Católico incorporó Navarra a las armas de Aragón en 1512. El Reino es incorporado al Reino de Castilla en 1515. Oficialmente se deja de incorporar al escudo de armas de Carlos V en 1543, aunque aparece esporádicamente después

Escudo de Navarra (sin esmeralda y corona real abierta).svg


Se puede hacer una comparación de los escudos del ayuntamiento con los dos escudos de Felipe II, que aparecen en el pósito* (y que son posteriores a 1580, por la anexión de Portugal, reflejada en la incorporación del escudo de la casa de Avis). En ellos se recupera el águila de San Juan coronada en forma de castillo (corona real abierta de Aragón y por asimilación de los Reinos de Sicilia y Nápoles), se mantienen las armas de la casa de Austria, aunque cambia su disposición (véase la singularidad del escudo de Borgoña) y desaparecen los escudos de Jerusalén y Nápoles, y también el de Navarra, que no volverá a aparecer hasta el reinado de Carlos II.
Escudo de Felipe II en el pósito



Escudo de Armas de Felipe II a Carlos II.svg   




* Imágenes extraídas de la página Web: 
 http://sanclemente.webcindario.com/index.php

**Imagen extraída de la página Web:
http://www.heraldicahispanica.com/historiaescudo.htm


----------------------------

¿Es el escudo central del ayuntamiento de San Clemente parecido al escudo de la "Historia General de las Indias" de Gomara?. Así lo defendía don Diego Torrente; nosotros creemos que no. El escudo de la obra de Francisco López de Gomara, que se publicó en Zaragoza en 1555 y no en 1535 como creía don Diego, es el típico escudo imperial de Carlos V, el del ayuntamiento de San Clemente corresponde a un momento anterior. Véase la imagen del escudo citado por don Diego

                                                               
                                                           

Aunque borroso abajo se puede ver un sello de placa de 1520, es un documento emitido por la reina Juana y Carlos I, previo a la elección imperial. La similitud con los escudos del ayuntamiento de San Clemente es manifiesta, aparece ya el escudo de Nápoles y falta el de Navarra.