El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
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domingo, 16 de octubre de 2016

La producción de salitre para la fabricación de pólvora en El Pedernoso

                        Que esta villa tienen un minero y asiento de tierra salitral, de la cual se coxe y labra cantidad de salitre para hacer pólvora para servicio de S. M.  
                        (Relaciones Topográficas de Felipe II, 1575)


El tratamiento de salitre para la obtención de pólvora tenía una tradición antigua en la villa de El Pedernoso. Ya en 1490, aunque no se hace mención a la villa, sí que se recoge una comisión al gobernador del Marquesado de Villena para que se paguen ciertas deudas a Gonzalo de Urueña, que en los años anteriores se había encargado de recoger salitre en esta gobernación (AGS. RGS. Leg.149010, 143). Noticias indirectas nos dan a entender que la producción de salitre en El Pedernoso, u otras localidades cercanas como Tembleque en Toledo, fue fomentada por Fernando el Católico, por las acuciantes necesidades de pólvora para las guerras de Italia.

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Planta primitiva de elaboración de salitre. ca 1830***
                                                
Medio siglo después la villa de El Pedernoso nos aparece como centro productor de vital importancia para la Corona*. Ahora el principal problema es la baja calidad del salitre, haciéndose necesaria una regulación de la producción. Francisco Sedeño veedor general de artillería tomará el control directo de la producción, nombrando un artillero llamado Juan Pérez para la supervisión de la elaboración del salitre. Por aquel entonces, mediados del siglo XVI, El Pedernoso contaba con catorce oficiales dedicados a la fabricación  de salitre, aunque el proceso de refinado llevado en el lugar daba un salitre de mala calidad, que cuando se volvía a refinar en seco para la obtención de la pólvora producía mermas de seis y siete libras el quintal. El proceso de adulteración del salitre fue descrito por ARÁNTEGUI Y SANZ  en su estudio de los documentos hallados en la sección de GUERRA  de Simancas, recogiendo los testimonios del veedor de salitrerías, Gonzalo de Montalbo

que en las villas de Tembleque e del Pedernoso e de otros lugares donde se haze el salitre sencillo puede haber quarenta e dos o quarenta e tres calderas sin las quatro de los afinadores pero que el negocio de acer salitre no está en las calderas sino en el material de la tierra porque las calderas son las que labran el salitre sencillo que son gente pobre los quales a causa de las muchas aguas e tiempos rezios no han podido coxer la tierra en teimpo que se coge e nucha parte de la que tenían cojida se les ha hundido e perdido con el agua e no pueden coxer e traer leña...
... Asymesmo los oficiales que labran el salitre senzillo hacen una falsedad en ello y es que cuecen ciertas lexías que llaman cabeças y estas enuelven para vender a los afinadores con el salitre y demás de dañar mucho el salitre afinado echan a perder a los afinadores porque les venden agua cuaxada que estas cabeças han las de derramar en sus corrales


Así el proceso de adulteración del salitre era resultado de los excesivos lavados, pues tal como se decía, al echar tercer y cuartas lejías no tenían fuerza. Para evitarlo, Juan Pérez debía fijar su residencia en El Pedernoso con la única finalidad de obtener un salitre puro y no adulterado para la obtención de pólvora

y fuese presente a ver afinar y refinar el salitre y espumar para que se le quite la grasa y sal que tuviera

La mayor calidad del salitre obtenido, y las mayores necesidades militares, redundaron en la elevación de su precio, a pesar de que por esa época se abrían nuevos centros de producción, entre ellos, como caso más conocido, las minas de Hellín. La producción de salitre en El Pedernoso continuó en toda la época moderna hasta bien entrado el siglo XIX. Pareja a la explotación salitrera vino el crecimiento poblacional: de los escasos 64 vecinos del censo de pecheros de 1528, a los ciento cincuenta vecinos de las Relaciones Topográficas de 1575 y a la implosión del último cuarto de siglo, que llevaría a los 241 vecinos en 1591. La crisis del seiscientos haría menos mella que en otras poblaciones, para, desde un mínimo de 181 vecinos en 1646, alcanzar los 300 vecinos en los años inmediatamente posteriores a la Guerra de Sucesión.

En las secciones de Porcones de la Biblioteca Nacional se nos han conservado los fundamentos de derecho del pleito de una vecina de Belmonte, Ana Rodríguez de Moya, con el arrendador de la alcabala del viento de El Pedernoso,Diego García, por negarse a pagar cantidad alguna, pues la fabricación y trato del salitre era considerado una regalía y por tanto exenta de imposición:

El salitre es y se labra para su magestad y por su horden y mandado y para su real seruicio y por asiento sobre ello hecho y su magestad tiene dada la forma y requisitos que en ello se han de guardar y tiene puestos veedor y contador y personas que asisten a la fabrica de manera que los salitreros solo ponen el huso y artificio industria y trabajo y por ellos se les da la paga de tres mill maravedís por quintal

La elaboración del salitre se hacía en las casas y fincas particulares de El Pedernoso, pero al venir regulada su actividad por la Corona, cabía la posibilidad de que se les quitaran las salitrerías y se diesen a otros vecinos si el veedor detectaba adulteración en la fábrica. Nos llama la atención el precio que ha alcanzado el quintal del salitre, alrededor de 3.000 maravedíes. Creemos que estas alegaciones de derecho son datables en fecha posterior a 1580, lo que supondría que el precio del salitre se había cuadruplicado en apenas veinticinco años, ateniéndonos a los datos facilitado por ARÁNTEGUI Y SANZ (750 maravedíes el quintal en 1561). De la importancia que el salitre había adquirido para la fabricación de pólvora nos da idea el siguiente párrafo

que el salitre y pólbora son armas de las más importantes al uso y exercicio de la guerra y defensa de los Reynos pues sin ellas serían sin ningún efecto todas las artillerías y municiones y tiros de pólbora porque las escopetas y tiros son solo instrumentos con que se usa de las dichas municiones y pólbora que es con lo que en este género de armas se haze el efecto y batería y ansí si magestad haze labrar y refinar el salitre con tantos requisitos y con tanto cuydado y diligencia teniendo cometido lo tocante a la dicha fábrica a su capitán general de la Artillería

La regulación del sector a cargo de veedores in situ se traducía en un salitre refinado de mayor calidad. La regulación del sector incorporaba las exenciones fiscales de pago de alcabalas del resto de la producción armamentística

de los arneses y coraças y ballesteros y espingardas y qualesquier tiros de póluora, hierros de lanças, y açagayas y saetas y otras armas qualesquier ofensivas y defensivas no se ha de pagar alcabala alguna

La alcabala en la fabricación y venta de salitre se intentó imponer por los arrendadores de la alcabala en El Pedernoso; tal decisión chocó tanto con los intereses de los salitreros como de la justicia del pueblo, opuesta a grabar una actividad clave para el pueblo. En apoyo de El Pedernoso acudieron salitreros de otro centro productor, el de Tembleque, que con su testimonio corroboraron la exención fiscal del salitre 

El carácter estratégico para la guerra del salitre le confería el carácter de monopolio real, pues por la necesidad y utilidad pública tiene puesto estanco en el salitre y lo toma y quiere todo para sí y para su real seruicio y para sus municiones. La venta de salitre fuera del control de la monarquía o contrabando recibía castigos con fuertes penas de hasta 30.000 maravedíes, como también estaba castigada la adulteración en su fabricación con penas pecuniarias e incluso corporales en caso de reincidencia

Con el tiempo el refinado del salitre dejó de hacerse en las fincas particulares de los vecinos de El Pedernoso, para centralizarse en un ingenio. De un proceso inquisitorial que rescató RAFAEL DE LERA GARCÍA, sabemos que en 1717 Philipe de Rochefort regentaba el título de administrador de las reales fábricas de salitre de El Pedernoso. La producción de salitre se había centralizado en torno a un ingenio o fábrica local. Es de destacar que cuando Rochefort es detenido, en el pueblo se produce un tumulto de trescientas personas; a la cabeza están Juan López Morano, natural de Alcaraz y residente en El Pedernoso, oficial en la fábrica de salitre, y el alcalde de la villa Francisco Sánchez Izquierdo. Al igual que había pasado 125 años antes con el pago de la alcabala, la solidaridad de salitreros, justicia ordinaria y el resto del pueblo en torno, en este caso, a Rochefort, lo era en realidad en defensa de la producción salitrera del pueblo, de la cual dependía la subsistencia de muchos vecinos.




BNE. PORCONES/506-3 (51). Por parte de doña Ana Rodríguez de Moya, vecina de Belmonte, en la causa que contra ella trata Diego García, arrendador de la alcabala de viento de la villa del Pedernoso, sobre la alcabala del salitre. Sin fecha

*Seguimos en la exposición a ARÁNTEGUI Y SANZ, José: Apuntes históricos de Artillería. 1887-1891. Establecimiento tipográfico de Fortanet. Tomo II. pp. 395-396

**LERA GARCIA, Rafael de: "La villa del Pedernoso contra la Inquisición". Cuenca nº 28, 1986

*** Imagen: Biblioteca Nacional de Chile. Memoria chilena

sábado, 16 de abril de 2016

Pacheco de El Pedernoso

Diego Pacheco, hermano de Juan señor de Minaya, casó con doña María de Toledo

     - Fernando Pacheco de Avilés el viejo, casó con doña Aldonza de Alcalá, litigó

         -Don Diego de Pacheco de Avilés casó con doña Ana Girón

               -Don Fernando Pacheco y Avilés casó con doña María Pacheco de Ayala

                    - Don Diego Pacheco y Avilés con doña Guiomar de Solís y Manrique

                         -1. Don Lope Pacheco, natural de Belmonte, vecino del Pedernoso, casó con doña Marina Núñez del Águila, natural de Toledo
                                  - Doña Constanza casó con don Diego
                        -2. Don Francisco Pacheco, natural y vecino del Pedernoso casó con doña Blanca Milán y Aragón, natural de Valencia, hija de don Juan Alonso, Marqués de Albaida
                                  -Don Diego Pacheco Milán y Aragón casó con su prima hermana doña Constanza
                                              -Don Francisco Pacheco Milán y Aragón, natural de Belmonte, vivió en El Pedernoso, caballero de Calatrava, año 1663, casó con doña Francisca Pacheco de Ribera, natural de San Clemente, hija de don Juan Pacheco de Guzmán y de doña Francisca de Ribera
                                                       -Don Juan Francisco Pacheco de Guzmán, señor de las villas de Valdosma y Tejadacasó con doña Manuela Gertrudis de Ortega y Guerrero, hermana del 2º Marqués de Valdeguerrero, hija de don Rodrigo de Ortega, señor de Villar de Cantos y de la jurisdicción de Vara de Rey (natural y su hija de San Clemente) y de doña Catalina Felíx Guerrero y Carcamo, natural de Alcaraz
                                                             -Doña Francisca Ignacia Pacheco natural de San Clemente a quien en 29 julio 1717se aprobaron la pruebas para casar con don Joseph de Castro, caballero de Santiago
                                                                         -Doña... de Castro de cuyo parto murió su madre



Real Academia de la Historia — Signatura: 9/310, fº 164 v. — Signatura antigua: D-35, fº 164 v. Tabla genealógica de la familia Pacheco, vecina de El Pedernoso. [Manuscrito]

Los Salazar de El Pedernoso

Francisco de Salazar casó con Doña María Pacheco
     -1. Doña Beatriz
     -2. Francisco de Salazar vecino del Pedernoso, casó 1º con doña Leonor de Acuña, el testamento 22 de noviembre de 1510, arch. de Cifuentes
                     
                     -Luis de Salazar, vecino del Pedernoso, universal heredero de su padre y de su madre. Y a quenta del dote della le cedió su padre en El Pedernoso 16 de septiembre 1509 ante Asensio Madrid, escribano público las heredades que tenía en Almonescer y si estaban obligadas en alguna debda prometió como caballero ombre fijodalgo que los pagaría, era casado Luis con doña Guiomar Carrillo y su padre ofrece pagarle 40.000 mrs. que había tomado de su dote. Este Luis de Salazar, en Villarejo de Fuentes, 12 enero 1514, ante Juan Muñoz de Vadellos, escribano público de la dicha villa, vende a Juan Velázquez vecino della por 25.000 mrs. las casas que tenía en Almonescer y las heredades de su término lo qual hubo de su padre como su universal heredero.
     -3. N. ... de Salazar

                  -Diego Pacheco, vecino de Villanueva de Alcardete, en Belmonte a 29 de abril 1495, ante Fernán Sánchez de Alcaraz se sacó traslado al señor Juan Pacheco, señor de Minaya y el señor Diego Pacheco, alcalde de Belmonte, vendió por 14.000 mrs. a Francisco de Salazar su tío, hijo de los señores Francisco de Salazar y doña María Pacheco, sus abuelos, todos los bienes raíces que los dichos sus abuelos heredó en el Marquesado de Villena, Orden de Santiago, Obispado de Cuenca y Priorato de Uclés, excepto la heredad de la Moraleja, que retuvo para su poderla vender sin requerir primero al dicho su tío por si la quisiese por el tanto, casó con Juana de Ayala; arch. de Cifuentes



Real Academia de la Historia — Signatura: 9/307, fº 189 v. Los folios 190 a 197 v. están en blanco. — Signatura antigua: D-32, fº 189 v. Los folios 190 a 197 v. están en blanco.  Noticias de algunos señores de la familia de Salazar, señores de El Pedernoso. [Manuscrito]

lunes, 30 de noviembre de 2015

Dos solicitudes de vecindad en San Clemente

  Presentamos dos solicitudes de vecindad en la villa de San Clemente. La primera corresponde al año 1544 y es de un mercader; se puede decir que más que solicitud es un contrato de quien favorecido por los negocios de la villa, pide una ampliación de su residencia en ocho años, comprometiéndose al pago de una cantidad de diez ducados por ser admitido como vecino, algo generalizado en esta centuria, y a seguir pagando la alcabala del viento, es decir el 10 por ciento ad valorem de las mercancías que vendiese, canon que solamente se imponía a las ventas de los foráneos. Nos muestra la solicitud de vecindad una villa en pleno auge, que se consolida como centro atrayente de nuevos vecinos a los que impone sus condiciones.  

La segunda solicitud de vecindad corresponde al año 1660 y es de un hidalgo de El Pedernoso, casado con la hija de una de las principales figuras de mediados del seiscientos, el regidor Francisco Pacheco y Gúzman, que ha renegado de la villa y se ha avecindado en Santiago de la Torre en 1646. El nuevo vecino es recibido como hidalgo con el auto que aparece detrás de la petición.

Se ha hablado del San Clemente del quinientos, esa pequeña corte de hidalgos, sus palacios y sus blasones. !Cuán lejos de la realidad! El San Clemente renacentista del quinientos era una sociedad abierta, donde importaba tanto o más el mérito que la sangre. Hasta que se establecieron las regidurías perpetuas en 1543, obligaba a los nobles que se avecindaban en el pueblo a renunciar a esa condición si querían servir los oficios públicos. Incluso después se enredará en interminables pleitos en la Chancillería de Granada frente a aquellos que presentaban su hidalguía como carta de presentación para el dominio político y social de la villa. Esa hostilidad la padecerían los hermanos Castillo o, luego, Pedro González Galindo. pero un siglo después la sociedad abierta del renacimiento se ha cerrado: el mercader ha dejado paso al hidalgo; el mérito a la sangre; la villa que se abría en sus plazas y espacios renacentistas al exterior se ha recluido en sí misma. Ni las amplias fachadas de los palacios rococós de los Valdegerrero o Oma podrán ocultar que la vida ha trascendido a su interior de un modo excluyente.


                                        muy magníficos señores
diego destremera estante en esta villa digo que ya a vuestras merçedes es notorio como yo rresido continuamente en esta villa y proveo a los veçinos della de las mercaderías en que trato e biuo con toda quietud y paz y que no suelo ni acostumbro ser en la cobrança de lo que me deven tan rriguroso como otros tratantes y por esta cavsa vuestras merçedes me an de favoresçer y tengo de rresçebir dellos muchas merçedes y por que se efetúe algo desto yo tengo voluntad y propósito de me avezindar en esta villa por tiempo ocho años continuos y para ello pido y suplico a vuestras merçedes me resçiban por vezino desta dicha villa el dicho tiempo y ser horro de todos pechos y serviçios para en pago dello y por la dicha vezindad pues no tengo con que esquimar los términos desta villa si a vuestras merçedes paresçe, digo que por estos dichos ocho años serviré a vuestras merçedes con diez ducados y questos pagaré luego los quales segund otros años e pagado y e seydo avezindado bastan porque ansi paresçiere por el libro del conçejo de vezindades desta villa por que demás desto caso que ser vezino tengo que pagar el alacavala del biento porque está ansy sacado por condición de los alcavaleros desta villa del viento a los de mi trato y sobre ello me manden rresponder lo que sean servidos porque ansy conviene a lo que cumple a vuestras merçedes y a mi y en ello me hará muy gran merçed
                                                          diego destremera (rúbrica)
San Clemente, 19 de enero de 1544

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Don Francisco Pacheco de Guzmán Solís Milán y Aragón ijo lejítimo de don Diego Pacheco Milán y Aragón becinos de la billa del Pedernoso y nieto de don Francisco Pacheco Solís Manriquevecino que fue de la dicha villa y biznieto lejítimo de Hernando Pacheco, vecino que fue de la villa de Belmonte digo que como consta de esta ejecutoria despachada por los señores de la real chacillería de Granada de que ago demostración y requiero a v. mds. el dicho Ernando Pacheco  mi bisabuelo paterno fue declarado por caballero ijodalgo en propiedad y en posesión y en la posesión abemos estado y estamos y por quanto yo e casado en esta billa con doña Francisca Pacheco y Guzmán ija lejítima de don Juan Pacheco y Guzmán caballero del ábito de Alcántara y quiero ser vecino de esta billa= a v. mds. pido y suplico me resciba por tal becino ijodalgo y que se me guarden todas las onras, franqueças y libertades que a los demás caballeros ijosdalgo desta billa se les guarda pido justicia   
                                 Francisco Pacheco y Guzmán Milán y Aragón (rúbrica)
(en el reverso)  en ayuntamiento de quatro de febrero de mil y seiscientos y sesenta alos se bio la petición de suso y se recibió por vecino hijodalgo al susodicho como parece del libro capitular

FUENTES

AMSC. AYUNTAMIENTO, Leg. 33/13, Vecindad de Diego de Estremera, mercader, 1544
AMSC. AYUNTAMIENTO, Leg. 33/28, Vecindad de Francisco Pacheco de Guzmán Solís, hidalgo de El Pedernoso. 1660

martes, 10 de noviembre de 2015

La lucha por el villazgo de Las Pedroñeras, El Pedernoso y Las Mesas frente a Belmonte (1480)

Durante el primer trimestre de 1479 Jorge Manrique, nombrado capitán general en el marquesado por los Reyes Católicos, trata de ganarse el favor de los lugares y aldeas bajo la jusrisdiccion del marqués de Villena o los alcaides de sus castillos eximiéndoles de las villas dependientes, en el caso de La Alberca, Alarcón, y en el caso de Las Pedroñeras, El Pedernoso y Las Mesas, la villa de Belmonte. La concesión de villazgos, restitución de términos y otras mercedes aparecen en los documentos como auténticas libertades arrancadas a una monarquía en situación de debilidad. Sólo hay que leer el documento aquí reproducido sobre las franquezas concedidas por Jorge Manrique a La Alberca. La veracidad del documento viene ratificado por el testimonio de la villa de Las Mesas en las relaciones Topográficas de Felipe II en 1579:

vino un capitán llamado don Jorge Manrique con mucha gente y con poderes muy bastantes de los dichos Reyes Católicos para recebillos, y amparallos, y reducillos a la corona real, como estas tres villas lo habían enviado a suplicar, y estonces se hizo villa y les concedió todas las mercedes y exenciones y previlexios que tienen; que fue fecha villa y reducida a la corona real año del Señor de mil e cuatrocientos y setenta y nueve años, a cinco días del mes de hebrero, de manera que ha que es villa noventa y seis años

Pero la monarquía y la realeza no siempre estaban en disposición de garantizar las libertades concedidas. Del texto que reproducimos se contempla la reacción desairada de don Diego López Pacheco que, por mano de su capitán Pedro Baeza y respondiendo a los vecinos de La Alberca que han colocado una horca, símbolo de la jurisdicción conseguida, decide quemar el lugar, tras derrotar al capitán real Ruiz de Alarcón. El villazgo conseguido por Las Pedroñeras, El Pedernoso y las Mesas en el primer tercio de 1479, y confirmado a fines de ese año por la Corona, sería contestado por el marqués de Villena, con una interpretación de la concordia de 1 de marzo de 1480, donde el respeto que se había prometido a sus bienes y heredades y los de sus seguidores era entendido como vuelta a una situación previa de dominio jurisdiccional. El caso estudiado de San Clemente y su aldea Perona es un ejemplo.

Pero, a pesar de los titubeos de la monarquía, el marqués de Villena había perdido la batalla frente a unos pueblos ansiosos por su emancipación. La concesión del villazgo a Villanueva de la Jara el 8 de julio de 1476 supuso la creación de, valga la expresión,  un estado tapón de facto que rompía las comunicaciones de las plazas fuertes poseídas por el marqués y en mano de sus alcaides: Alarcón, Belmonte, Castillo de Garcimuñoz, en el norte, y Jorquera y Jumilla en el sur. La atracción de villas con la concesión de exenciones y libertades ya había sido ensayado por el capitán mosén Miguel Zarzuela en 1477 y se generalizaría el primer trimestre del año 1479 por Jorge Manrique. El triunfo de las villas fue absoluto y su expansión en la centuria siguientes marcaría la época de apogeo de la zona. Como contrapartida, las villas emancipadas pronto se enfrentarían, no sólo con las antiguas villas de señorío, sino entre ellas mismas por la apropiación individual de los usos de las antiguas tierras comunes.

Lo que transcribimos es una carta receptoría, es decir la orden real a  un comisionado para recibir las informaciones de los testigos de los pueblos señalados. Con la información recibida, la Corona estaría en posición de decretar su decisión que, como no podía ser de otro modo en quien actuaba como mediador interesado, se decantaría por confirmar los privilegios a las villas reducidas a la Corona. No por eso finalizaron los pleitos entre ele marqués y los pueblos. Así de forma inmediata surgirá pleito entre Las Pedroñeras y Belmonte por fijación de términos.



carta de rreçebtoría de testigos que ha de tomar el liçençiado rrodrigo de burgos

los conçejos de las villas de las pedroñeras, e del pedernoso e de las mesas


Don Fernando e doña Ysabel.....a vos el liçençiado Rodrigo de Burgos salud e graçia sepades que los conçejos justiçias e rregidores e ofiçiales e omes buenos de las villas de las pedroñeras e del pedernoso e de las mesas lugares que solían ser e jurediçión de la villa de belmonte que es del marqués don diego lópez pacheco nos enbiaron faser rrelaçión por su petiçión que ante nos en el nuestro consejo fue presentada disiendo que al tienpo que nos enbiamos  por nuestro capitán con la gente de la hermandad a don jorge manrique ya de fato a las villas e lugares del dicho marquesado asy para le faser la guerra como para tomar e tornar a la nuestra corona rreal qualesquier villas e lugares e redusirse quisiesen e le mandamos dar e dimos nuestras cartas de poderes asy para los susodicho como para que el pudiese conçertar e asentar e capitular otorgar e prometer e jurar qualesquier cosas que le fuesensen demandadas e a él bien visto le paresçiesen e fuesen conplidero nuestro seruiçio e dis quellos confiando que les sería guardado todo lo que en nuestro nonbre con ellos se asentase segund e por nuestras cartas patentes se prometía quellos con selo e deseo de nuestro seruiçio capitularon e asentaron con él dicho don jorge de nos seruir e seguir e faser todo lo que cunpliese a nuestro seruiçio çerca de lo qual dis que fisieron çierta capitulaçión con él dicho don jorge por virtud de los dichos poderes la qual dis que les juró e aseguró en nuestro nonbre por virtud de los dichos poderes segund constata por çiertas escrituras originales que cerca dello tenía e porque dis que entre las otras cosas que con ellos se asentaron fue que dentonçes para syempre fuese de la corona rreal villas e lugares apartados libres e sobre sy esentos esemidos de la jurediçión de la dicha villa de belmonte e que entonçes ni en algund tienpo no les tornaríamos al dicho marqués ni a otro señor ni a otra jurediçión de çibdad ni villa ni lugar e dis que después fue asentado el sobreseymiento con el dicho marqués puesto que dis que quedó asentado que las cosas todas e lugares estuuieren en el estado en que estauan al tienpo del dicho sobreseymiento fue puesto e otorgado quel dicho marqués e los que por el tienen cargo asy de la justiçia e capitanía como otras personas suyas les han començado a fatigar rrequerir queriéndoles e amonestándoles e aún queriendo los puder e fasiendoles otros daños demás de los grandes rrobos e tomas e prisiones que por nuestro seruiçio han resçebido sabiendo ellos que estauan a nuestro seruiçio e les amenaçan que por esto serán rredusçidos a seruiçio del dicho marqués e aser de la jurediçión de la dicha villa de belmonte e que pues que ellos no pusyeron horcas ni pusieron otros abtos públicos que no entraron en el dicho sobreseymiento e dis que se fallare por mandado del dicho marqués fue quemado un lugar vn lugar que se llamaba el alberca que es en su comarca porque pusieron horca a cuya causa el dicho don jorge con acuerdo de pedro rruys de alarcón e pedro vaca capitanes e gouernador del dicho marquesado se le fue mandado quellos oviesen sobreseer en el poner de las dichas horcas e que se rremediase lo mejor que pudiesen con el dicho marqués e con sus capitanes e gente e con la dicha villa de belmonte porque no tenía gentes para les poder defender e que ellos sobreseyeron en el poner de las dichas horcas por que en pagar ni contribuyr con la dicha villa ni seuir al dicho marqués syenpre se escusaron e que a esta cabsa los ha rrobado e destruydo las gentes del dicho marqués e de la dicha villa más que syenpre ellos han estado e perseuerado en nuestro seruiçio  e pagando e contribuyendo en todas las cosas que por nuestra parte les han seydo mandadas pagar e en los derechos e cosas de la hermandad  e fecho otras muchas cosas por nuestro seruiçio e aún porque dis que mejor fuesen defendidos e anparados los diputados de la hermandad e nos seyendo ynformados de la verdad les mandamos dar nuestras cartas de confirmaçión de lo qual dicho jorge en nuestro nombre les prometió e juro e dis que estando las dichas prouysiones libradas en poder de diego de Santander nuestro secretario no gelas quiere dar disiendo que están enbargadas  por que dis que no fue fecha relaçión que al tienpo del sobreseymiento que nos mandamos poner con el dicho marqués ellos estauan a su obediençia e de la jurediçión de la dicha villa de belmonte lo qual dis que es notorio ser lo contrario porque solamente en el aquel tienpo dexaron de poner las dichas horcas por las cabsas susodichas que lo qual dis que sy asy pasase quellos rresçebirían mucho agrauio e daño e para syenpre serían perdidos e que sy nos queríamos mandar saber la verdad çerca de lo susodicho quellos estauan prestos de dar plenaria ynformaçión de todo ello por ende que nos enbiauan suplicar e pedir por merçed e çerca dello les proueyesemos de rremedio con justiçia mandando que les fuesen guardado el dicho sobreseymiento e contra él no les fuese pasado e asy mesmo mandando les confirmar e guardar todo lo asentado jurado e capitulado con ellos o como la nuestra merçed fuese lo qual todo visto por los del nuestro consejo fue acordado que dentro de sesenta días primeros syguientes los quales començasen a correr e corriesen desde oy día de la data desta nuestra carta en adelante cada vna de de las dichas partes diesen su ynformaçión ante vos çerca de lo susodicho e nos touimoslo por bien por que vos mandamos que fagades paresçer ante vos e todas e qualesquier personas e por cada vna de las dichas partes dentro del dicho término serán nonbrados de quien dixieren que se entienden aprouechar para dar su ynformaçión sobre rrasón de lo susodicho e asy paresçido los tomedes e rresçibades dellos e de cada vno dellos juramento en forma deuida de derecho e sus derechos e depusiçiones de cada vno dellos sobre sy secreta e apartadamente preguntándoles por las preguntas del ynterrogatorio e por cada vna de las dichas partes vos será presentado e los dichos testigosso cargo del dicho juramento dixieren e depusyeren lo fagades sygnar al scriuano o scriuanos por ante quien pasare e vos mismo lo troyades e presentades ante nos en el nuestro consejo dentro del dicho término de los sesenta días por nos asygnados pagando primeramente las dichas partes al escriuano por ante quien pasaré su justo e deuido salario que por ellos ovieren de aver e mandamos a las dichas partes e cada vna dellas e a las dichas personas que por cada vna de las dichas partes segund dicho es ante vos  serán nonbradas çerca de lo susodicho que vengan e parescan ante vos a vuestros llamamientos e enplasamientos e fagan juramento e digan sus derechos e depusiçiones de lo que por vos les fuere preguntado segund dicho es a los plaços e so las penas que de nuetra parte les pusyéredes las quales nos por esta nuestra carta las ponemos e avemos por puestas para lo qual todo que susodicho es e para cada cosa e parte dello vos damos poder conplido por esta dicha nuestra carta con todas sus ynçidençias dependençias e emergençias anexidades e conexidades e no fagades ende al por alguna manera so pena de la nuestra merçed. Dada en la muy noble çibdad de Toledo a dies e seys días del mes de março año del nasçimiento de nuestro señor ihesuchristo de mill e quatroçientos e ochenta años.
(firmas e rúbricas)



FUENTE
AGS, RGS, III-1480, fol. 232