El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
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jueves, 3 de agosto de 2017

Enemistades entre la familia Piñán y las familias Alarcón y Tébar en Cañada Juncosa

Vista de Cañada Juncosa
Las disputas entre Diego Piñán y Andrés Alarcón y su cuñado Arias de Tébar venían de lejos. Es posible que ambos tomaran partidos diferentes en la Guerra del Marquesado: Diego Piñán, converso, o seboso, en el lenguaje de la época apoyaría al Marqués; Andrés de Alarcón la causa real. Las diferencias del tiempo de la guerra continuaron al finalizar ésta, concluyendo en el intento de asesinato de Diego Piñán en 1483, cuando iba desde Cañada Juncosa camino de Castillo Garcimuñoz. Andrés Alarcón y Arias de Tébar fueron condenados a destierro perpetuo de los términos de Cañavate, a cuya jurisdicción pertenecía la aldea de Cañada Juncosa, pero la sentencia, en aquellos tiempos de una justicia real ejercida por un gobernador demasiado débil, no se cumplió.

El hecho de que Diego Piñán reviviera en 1499 sus diferencias con Andrés de Alarcón once años después era intencionado. Se aprovechaba de un nuevo enfrentamiento acaecido en la aldea de Cañada Juncosa; esta vez, entre Cristóbal de Alarcón, hijo de Andrés, y Alonso de Villaescusa, que había sido herido por el primero de tres cuchilladas cuando iba con sus mulas al campo. Creemos que Alonso de Villaescusa era un labrador al servicio de Diego Piñán. Nos fundamos que las querellas de Alonso de Villaescusa y Diego Piñán se presentan el mismo día 13 de septiembre ante el Consejo Real. Tras la actitud agresiva de la familia Alarcón contra los Piñán sin duda se escondía las disputa por la tierra en la aldea de Cañada Juncosa. Eran estas diferencias las que estaban en el origen del enconamiento de ambas familias en los tiempos de la Guerra del Marquesado, en la que ambas abrazaron, para defensa de sus intereses particulares bandos distintos. Diego de Piñán el bando del Marqués de Villena y Andrés Alarcón la causa real. Las diferencias no acabaron con la guerra. La concordia entre el Marqués y la Corona en 1480 fue seguida por estos pequeños homenajes que nos muestra el texto entre caballeros y vecinos de los lugares, jurándose amistad perpetua. Promesas incumplidas en seguida, las diferencias en torno a la propiedad de la tierra se recrudecieron de nuevo de forma violenta.

Los Piñán era una familia conversa, que originaria de Castillo de Garcimuñoz, acabaría asentándose en la zona, con fuertes intereses agrarios en pueblos como Tresjuncos o Montalbanejo, y tras la aventura indiana de alguno de sus miembros y alianzas matrimoniales que les llevaron a tierras toledanas y de Molina, reaparecieron con fuerza en la escena política de Santa María del Campo hacia 1600 con ejecutorias de hidalguía ya ganadas. Su origen converso es innegable y la persecución inquisitorial que padeció la familia también, aunque, como en el caso de Elvira Piñán, las pudo solventar con una multa de 50.000 maravedíes. Su apoyo a la gente de guerra del Marqués de Villena, sería reconocida por el propio Diego Piñán, que compareció como testigo en 1498 durante el proceso inquisitorial que padeció Hernando del Castillo,alcaide de Alarcón, reconociendo haber participado a su lado en las correrías militares.

Ahora bien, ¿cuál era la relación con los Tébar? Diego Piñán había contraído nupcias con Catalina de Tébar, que previamente había casado con García de Tébar. Sobre la riqueza de la familia Tébar nos queda testimonio en la disputa por la herencia entre Diego Piñán y los tres hijos de Catalina en 1490, habidos en su primer matrimonio, una vez fallecida. Catalina había llevado al matrimonio una ingente fortuna como dote matrimonial, sin duda heredada de su primer marido García de Tébar
al tienpo que la dicha su madre casó con vos leuó a vuestro poder mill cabeças de ganado, carnero e ovejas, e tres asémylas e çient fanegas de trigo e çeuada e otros muchos bienes e atauíos e joyas e preseas de caso en contía de tresyentos mill mrs. durante el matrimonio e una casa en el lugar que se dise Cañada Yuncosa, que es en el término de la villa de Alarcón e cogistes el año que la dicha su madre fallesçió çeinto e çinquenta cayçes de todo pan e de profechos de muchos barbechos que podía valer el dicho pan e barbechos otros çient mill mrs. de los quales que les dis que les pertenesçe la mitad de los dichos quinse mill mrs. de las dichas arras e las otras tresçientas mill mrs (Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 149002, 147. Herencia y dote de Catalina de Tebar, reclamada por sus hijos a Diego de Piñan. Febrero de 1490)
Los intereses agrarios se entrelazaban entre familias y eran objeto de disputas en las herencias reñidas, fruto de matrimonios de conveniencias. Es mucho lo que nos queda por saber, pero lentamente vamos atando lazos, para entender los orígenes patrimoniales de familias como los Piñán o los Tébar, que luego nos aparecen como actores de primer orden en la historia de San Clemente y de toda la comarca


                                                                        **************

a vos Rruy Gómez de Ayala nuestro gouernador en el marquesado de Villena o a vuestro alcalde mayor salud e graçia, sepades que Diego de Piñán nos fiso rrelaçión por su petiçión que ante nos en el nuestro consejo fue presentada disiendo que puede aver çinco años poco más o menos que es venido por el camino de Alcañauate a la villa del Castillo, dis que salieron a él Andrés de Alarcón e Arias de Téuar su cuñado, vesinos de Cañada Yuncosa, aldea de la dicha villa de Alcañauate, e dis que le llamaron e que como los dichos Andrés de Alarcón e Arias de Tévar eran sus amigos e él no les auía fecho para que dellos se ouiese de rreçelar dis quél es salvo, e que como llegaron donde él estaua dis que vido como venían armados e con yntençión de le matar al dicho Diego Piñán, e dis que poniéndolo en obrada que le dieron tres cuchilladas, las dos en la cabeça e la una en una mano que le cortaron dos dedos, de las quales dichas feridas dis que estuvo a punto de muerte e dis que dello se quexó a Pedro Vaca, gouernador que a la sazón era e dis que por el dicho Andrés de Alarcón era coronado no pudo dél alcançar cunplimiento de justiçia ni mucho menos del dicho Arias de Tévar, porque el dicho governador lo mandó soltar de la cárcel de lo que él dis que apeló ante los alcaldes de nuestra corte e chançillería los quales prendieron al dicho Arias de Tévar e dieron sentençia contra él por en que lo condenaron en destierro perpetuo de la dicha villa de Alcañauate con dos leguas alderredor e le mandaron que no quebrantase el dicho destierro so pena de muerte e que asymismo los vicarios de la Yglesia de Cuenca dis que dieron sentençia contra Andrés de Alarcón en que lo condenaron a pena de destierro perpetuo de la dicha villa de Alcañauate e sus términos so çierta pena que en la dicha sentençia le pusieron, los quales dichos Andrés de Alarcón e Arias de Tévar dis que en menospreçio de las dichas sentençias quebrantaron los dichos destierros e entraron los dichos términos de la dicha villa de Alcañauate e dis que el dicho Diego de Piñán ha ruquerido con las dichas sentençias a las justiçias de la dicha villa para que las executasen e dis que porque los sobredichos tienen muchos fauores no han seydo esecutadas e dellos no puede alcançar cunplimiento de justiçia e dis que andan de contino armados e disen e publican que si el dicho Diego de Piñán no los perdona que lo han de matar 

Archivo General de Simancas,RGS,LEG,148808,72 Al gobernador del marquesado de Villena, para que se guarden unas sentencias de destierro dadas contra Andrés de Alarcón y Arias de Tevar, su cuñado, vecinos de Cañada Juncosa, aldea de la villa de Alcañavate, por razón de las heridas que infirieron a Diego de Piñán. Ocaña, 16 de agosto de 1488

Los mismos hechos aparecen relatados once años después de la siguiente manera

sepades que Diego de Piñán vezino del lugar de Cañada Yuncosa, término de la villa del Cañavate, que es en el dicho Marquesado de Villena, nos fizo rrelaçión por su petiçión diziendo que él e Andrés de Alarcón vezino del dicho lugar ovieron fecho e fizieron amistad perpetuamente por sí e por sus parientes que en el dicho lugar biuen e diz que amos e dos juraron e fiziron pleito omenaje de guardar amistad la dicha amistad e que después de así fecho la dicha amistad e juramento yendo el saluo e seguro por un camino çerca de la villa de la dicha del Cañavate diz que salió a él el dicho Andrés de Alarcón con otro parientes suyo que se diz Arias de Téuar e diz que le quisieron matar e le cortaron dos dedos de la mano e que de fecho le mataran saluo por un onbre que estava arando e le vino a defender sobre lo qual diz que se ovo quexado ante algunas de vos las dichas nuestras justiçias e diz que el dicho Andrés Alarcón se presentó a la cárçel eclesiástica diziendo ser de corona donde diz que contendieron en pleito fasta tanto que por el juez eclesiástico que dello conozió fue dada sentençia en que diz que desterró al dicho Andrés de Alarcón perpetuamente de la dicha villa de Cañavate e de sus términos e diz que le mandó que guardase el dicho destierro so pena que si lo quebrantase fuese desterrado de todo el obispado de Cuenca e oviese perdido e perdiese todos sus bienes, la terçia parte para el dicho Diego de Piñán e las dos terçias partes para la yglesia de la dicha çibdad de Cuenca... diz que el dicho Andrés de Alarcón se a tornado a biuir e morar al dicho lugar de Cañada Yuncosa... (pide se le entreguen la tercera parte de los bienes)... En Granada a xiii de setienbre  de i(m)ccccxcix años



Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 149909, 325 Que las justicias del marquesado de Villena ejecuten una sentencia dada por jueces eclesiásticos a favor de Diego Piñán por la cual debían recibir la tercera parte de los bienes de Andrés Alarcón, vecino de Cañada Juncosa. Granada 13 de septiembre de 1499




Archivo General de Simancas,RGS, LEG, 149909, 324. Que el gobernador del Marquesado de Villena haga una intormación sobre los que acuchillaron a Alonso de Villaescusa, vecino de Cañada Juncosa, prenda los culpables y haga justicia. Granada, 13 de septiembre de 1499

martes, 13 de septiembre de 2016

Los Piñán del Castillo

Juan Piñán del Castillo, vecino de Illescas, había obtenido ejecutoria de hidalguía el año de 1557. Dicha condición de hidalgo la supo mantener y ver reconocida cuando se desplazó a Santa María del Campo Rus, donde casaría. Sin embargo su hijo vería negada su hidalguía por el concejo de Santa María del Campo. Si bien en un primer momento fue incluido en la elección de oficios por los hidalgos; posteriormente, se le negaría la refacción en las sisas de carne y pescado del servicio de millones y se le incluiría en los repartimientos de bastimentos y en el padrón de los hombres llanos. Hernando Piñán del Castillo se vería así obligado en 1599 a iniciar un pleito en la sala de los hijosdalgo por ver reconocida su hidalguía, presentando la ejecutoria que había ganado su padre Juan.

Juan Piñán del Castillo había iniciado el proceso para ver reconocida su hidalguía en 1548, se presentaba como hombre hijodalgo notorio de padre y de abuelo, de solar conoscido, devengar quinientos sueldos según fuero de España. Añadía que su hidalguía no era debida a merced del duque de Escalona (marqués de Villena) ni por haber sido criado o allegado de él. Como le ocurriría a su hijo en Santa María del Campo, cincuenta años después, el concejo de Illescas le había empadronado con los pecheros, alegando que participaba de esta condición y si alguna vez él o su familia no habían pagado pechos era porque abría sido por ser pobres, y no tener de qué pechar o por tener algún oficio de concejo que los exsimiese o por tener armas y cauallo al fuero de león. Juan Piñán del Castillo se vería obligado a presentar una larga lista de testigos en favor de su hidalguía (1).

Juan Piñán del Castillo, era nieto de Hernando del Castillo del Arzobispo y Elvira de Piñán, vecinos de Castillo de Garcimuñoz, que habían fallecido a comienzos del quinientos. Del matrimonio había nacido Alonso Piñán del Castillo, padre de Juan, que casado en Molina, había ido a vivir a Tresjuncos, donde los Piñán Castillo tendrían una hacienda familiar de cierta importancia. Viudo, casaría de nuevo en Illescas con Isabel de Padilla, donde viviría hasta su muerte, acaecida hacia 1537. Los actos positivos se conocían sobre todo del abuelo Hernando, que había vivido toda su vida en el Castillo, donde disfrutaba de las rentas de un heredamiento explotado por renteros de Montalbanejo:

conosció dos hermanos del dicho hernando del castillo que se dezían el uno dellos juan del castillo y el otro pedro del castillo a los quales vio algunas vezes en el castillo de garcimuñoz en casa del dicho hernando del castillo y se tratauan y llamauan hermanos los unos a los otros y vio este testigo que se tratauan como caualleros teniendo sus cauallos y moços despuelas y paxes y otros criados con autoridad de personas principales y que conosció a juan del castillo hijo de hernando del castillo, abuelo del que contendía que fue casado y vezino del castillo de garcimuñoz, y a otro alcayde de la fortaleza y castillo que se llamó francisco del castillo y asimismo conosció a otro hermano de los susodichos que se llamó del castillo


Los Piñán Castillo se habían hecho con una hacienda de bienes raíces en Tresjuncos, Montalbanejo y Megina, aldea de Molina. Los bienes pasaban íntegramente al hijo mayor por estar vinculados a mayorazgo. Además al familia poseía capilla propia para enterramientos de miembros de la familia en la iglesia mayor del Castillo, aunque dicha capilla era propiedad del duque de Escalona y Marqués de Villena. Su ascenso social fue unido a lealtad y servicio al marqués de Villena; como dirá algún testigo, hablando de Hernando Castillo, caballero principal que tenía bando con el marqués de Villena. Este testimonio casaba mal con la afirmación de de Juan Piñán del Castillo de no deber su hidalguía por su servicio al marqués y con el hecho de que su hermano Pedro había sido alcaide de la fortaleza del Castillo de Garcimuñoz. La notoriedad que alcanzó Hernando era reafirmada por algunos testigos que le recordaban como persona principal con muchos criados y tres o cuatro escuderos y otros tantos caballos, así como unas casas principales, donde había vivido hasta su muerte hacia 1517 en un viaje a Cuenca. Hernando se había instalado en Castillo de Garcimuñoz, a diferencia de sus hermanos Juan y Pedro, que mantuvieron la residencia en el hogar paterno de Molina y una aldea llamada Pradilla.

Las dudas de la limpieza de sangre e hidalguía de los Piñán Castillo surgían con el bisabuelo Alonso del Castillo, vecino primero de Molina de Aragón y luego regidor de Cuenca, sobre el que recaían sospechas de ser pechero y converso. Se intentó soslayar la primera acusación con la sentencia de 1551 que ratificaba la hidalguía de Juan Piñán del Castillo frente a las acusaciones del concejo de Illescas. Además un hermano del bisabuelo Alonso, llamado Diego se tenía por caballero de la orden de Santiago y señor de Arquillos. Más preocupantes eran las acusaciones de origen converso. El profesor Parelló nos presenta a Alonso Castillo, como innegable converso, pues en su opinión era hermano de Violante González, alias Blanquilla, la madre de Hernando del Castillo, alcaide de Alarcón. Alonso, Violante y el citado Diego serían hijos de un fulano Enrique, sir inglés, y una fulana Castillo. De ser así Hernando del Castillo del Arzobispo y el alcaide de Alarcón Hernando del Castillo serían primos hermanos. El origen judío era claro en la abuela Elvira Piñán, que había sido condenada, al igual que lo fueron su madre y abuela, a una pena, en su caso, de 50.000 maravedíes por el Santo Oficio, y nada ayudaba el parentesco de los Piñán Castillo con un familiar llamado Hernando del Castillo de Molina, condenado por el Santo Oficio, y al que la propia familia para evitar entrar en otros debates de más calado consideraba loco y mentecato.

El caso es que Juan Piñán Castillo vería ratificada su hidalguía por carta ejecutoria dada el 23 de diciembre de 1557. Su hijo, Hernando Piñán del Castillo se vería obligado a litigar de nuevo por su hidalguía con el concejo de Santa María del Campo Rus, donde se había trasladado a fines de siglo, dejando su residencia en Madrid. Allí contaría con el testimonio favorable de uno solo de los principales del lugar, llamado don Diego Pérez, regidor perpetuo. Hernando había casado con Juana Melgarejo. Debía vivir desde 1585 en Santa María del Campo Rus, donde había sido elegido como alcalde ordinario por el estado de los hijosdalgo. En esta villa había establecido su casa familiar, dejando la de Madrid, que suponemos que es la que su hijo Pedro tenía en la calle de Caballero de Gracia. El matrimonio había tenido una prolífica descendencia con varios hijos de nombres Pedro, Fernando, Francisco, Juan, Diego, Inés y Antonia.

Desconocemos la razón del establecimiento de Hernando en Santa María del Campo Rus, pero contaba en el pueblo con una importante hacienda, tal vez fruto de su matrimonio. Su llegada al poder en Santa María del Campo le procuro muchos enemigos, con multitud de roces con los vecinos principales de la villa. Con el también alcalde ordinario Pedro Galindo Puerto entró en disputas por las preferencias de asiento en la iglesia y una capilla destinada a sepultura que pretendían ambos litigantes. Hernando había procedido contra el regidor Diego González por haber vendido trigo a más precio de la tasa y contra el alguacil mayor llamado Pedro de Chaves por obstaculizar la acción de un alguacil, Hernando prácticamente se había enemistado con todos los oficiales del concejo, que sin duda, recelaban de su riqueza y poder. Entre sus enemigos, además de los referidos estaban Jerónimo de Toro, el licenciado Villodre, Alonso Galindo Castillo y Miguel López de Alarcón. Todos ellos se pondrían de acuerdo para empadronar a Hernando Piñán del Castillo con los pecheros, viéndose obligado a que la Chancillería de Granada sentenciara a favor el 29 de enero de 1600 y concediera sobrecarta de la ejecutoria de su padre el seis de mayo. Se unía la condena de todos sus enemigos con fuertes penas; se unían a los citados, sus sucesores en los oficios municipales: Martín de Buedo Hermosa, alcalde ordinario, los regidores Juan Rubio, Juan de Villar de Sáez, Alonso de Polán, Juan de Herráinz, Domingo Pérez, Francisco Rubio Montejano y Alonso Montejano, y el alguacil mayor Nicolás López.

El 17 de febrero de 1601, don Hernando Piñán del Castillo se presentaba con la sobrecarta de la ejecutoria que confirmaba su hidalguía, haciéndola valer ante los alcaldes y regidores de Santa María del Campo Rus, que la obedecieron. Todos sus enemigos estaban presentes: los alcaldes ordinarios Alonso Montejano y Agustín Juárez, el alférez mayor Pedro Galindo Puerto, los regidores Miguel López de Alarcón, Alonso Galindo, Antonio de Villagarcía, Jerónimo de Toro, Juan Herráinz, Francisco Pérez de Ortigosa, y el alguacil mayor Andrés Ramírez. Su derrota era la de una villa que apenas hacía veinte años se había eximido de los Portocarrero y que unos pocos años después acabará cayendo en manos de los Ruiz de Alarcón. El devenir de los Piñán Castillo no sería más halagüeño, Pedro, el hijo de Hernando, compraría el señorío de Carrascosilla de Huete, pero tendría que renunciar a la compra por ser incapaz de pagarla. Sería prestamista del concejo de San Clemente y un Manuel Fernando Piñán estaría presente en el colegio de electores de alcaldes de la hermandad, pero su presencia ni adquiere notoriedad ni protagonismo en esta villa.





Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, PERGAMINOS, CAJA, 12, 1, Sobrecarta de carta ejecutoria de hidalguía (1557, diciembre, 23. Valladolid) a favor de Juan Piñán Castillo, vecino de Illescas (Toledo), expedida a Hernando de Piñán Castillo, vecino de Santa María del Campo Rus (Cuenca)

(1) Estos testigos eran: Francisco Galán, natural de Tresjuncos y morador de Almaguer, lugar de la mesa maestral de Santiago; Juan del Olmo, Pedro de Valera y Diego Pinedo, vecinos del lugar de Montalbanejo, aldea de Alarcón; Alonso Carrillo, Lope de Cuéllar, Hernando de Villanueva, Gaspar Núñez de Guzmán, vecinos de la villa de Illescas; Pedro Sanz Ramiro, Juan García el viejo, Juan García el mozo y Miguel Hernández, vecinos del lugar de Mecina, tierra de Molina; Felipe Martínez, vecino del lugar de Tresjuncos, aldea de Belmonte, y Diego de Velasco, vecino de Fuencarral, aldea de Madrid.